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EDITORIAL

El empeño y la buena voluntad en la búsqueda de salidas a la crisis

Difícil evaluar la situación en momentos de profunda crisis, cuando el propósito es ser lo más objetivo posible; es decir, analizando la situación actual, su origen y proyección para una visualización desapasionada. Todos los indicadores económicos han dado negativo en las últimas mediciones, con un alerta rojo encendido en la recaudación. Fue menor a la inflación. Y la inflación no cesa, abriendo otro interrogante: se mantendrá debajo de la imposición del Fondo Monetario Internacional para el desembolso integral del stand by de 50 mil millones de dólares. Difícil responder hoy.

El buscado enfriamiento de la economía, derivado en recesión, y la imparable caída de la actividad sumada a tarifazos que no encuentran explicación en la comparación regional y hasta internacional, redoblan la preocupación en dos aspectos que se retroalimentan: la persistencia del desfinanciamiento del Estado y el crecimiento de la deuda pública.

Alerta: la deuda pública se aproxima al 70% del PBI, el nivel más alto en 12 años

El analista Ismael Bermúdez ponía de manifiesto días atrás que la deuda pública interna y externa, en pesos y moneda extranjera,  aumentó en US$ 90.816 millones desde el inicio de la gestión del presidente Mauricio Macri hasta el 31 de marzo pasado, según los datos del Ministerio de Hacienda. Ahora suma US$ 331.481 millones y pasó del 52,6% al 59,3% del PBI. Esos datos son anteriores al desembolso del préstamo del FMI y la mayor colocación de bonos y Letes (Letras del Tesoro).

Y aportaba otro dato preocupante: el informe del FMI estima que a fin de este año la deuda pública debería ascender al 64,5% del Producto Bruto Interno (PBI). Y con una mayor caída de la actividad económica llegar hasta el 68,6%. Entonces?  Hacia dónde va la Argentina? Ya está afectada la cadena de pago.

El Gobierno nacional suspende por 30 días la rebaja a las asignaciones familiares

 

Volver atrás con el recorte de las asignaciones familiares, es decir reponiéndolas. O abriendo el grifo de créditos de la Anses para jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo son apenas cantimploras de agua en el desierto, que pronto no sólo se consumirán en el corto plazo, sino que dejarán todavía más jaqueados –en el caso de los créditos- a algunos de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Desde la perspectiva del observador –otra es ciertamente la de quien gobierna-  se requieren medidas urgentes y drásticas de reposición del consumo, con aliento crediticio a la actividad, un freno ya a los tarifazos, haciendo cesar la quita gradual de las retenciones a la soja. Todavía se está a tiempo.  De evitar inclusive comprometer a las presente y futuras generaciones. La pobreza se enseñorea en la infancia, alcanza a los jubilados con los haberes mínimos. El desempleo no cede y la informalidad tiene corto horizonte.

En este páramo, Misiones parece casi un oasis, con un Black Friday que reúne esfuerzos estatales y privados enfrentando una asimetría que ahora ha cedido en algo en virtud de la devaluación del peso. Efecto que tiene poca vida si la inflación se lleva puesta esa ventaja. Así como se vió gente en los comercios de Posadas con la propuesta comercial, se sabe que las personas tratan de ahorrar todo lo posible para llegar a fin de mes, de sostener arreglos en las viviendas que den lugar a trabajos de operarios, al tiempo que el Estado provincial sostiene obra pública. Todo acotado, sostenido a fuerza de empeño, buena voluntad. Y una apuesta decidida a la convivencia.

 

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