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El escudo del crecimiento evitará que impacte localmente la crisis externa

En verdad que Europa se está derrumbando. La más castigada es España, donde el desempleo superará largamente el 25% y la deuda pública que cerró 2011 al 68,5%, se iría en 2013 hasta el 87%. El diagnóstico y las previsiones son de la Comisión Europea para quien, llamativamente, los programas de ajuste impuestos a los países miembros de la UE (Unión Europea) “están funcionando”. No para los habitantes, seguramente, que soportan sobre sus espaldas lo peor del ajuste.



Porque las previsiones son: la recesión persiste y el desempleo seguirá subiendo. Curiosamente saben que los ajustes no reducen el rojo fiscal porque están frenando la demanda interna. Esto es, no hay crecimiento de la economía y por lo mismo no hay cómo afrontar el endeudamiento público. Que además, en buena parte ha dejado de serlo. Porque como ocurriera en la Argentina de Menem y Cavallo, también en el Viejo Continente, la deuda privada se hace pública. Como hizo el primer ministro Mariano Rajoy: otorgó créditos a las entidades bancarias en quiebra por 15 mil millones de euros del dinero público, una cifra similar al recorte practicado en las áreas de Salud y Educación. El mismo que se desgarraba las vestiduras por la nacionalización de YPF –empresa para la producción y el desarrollo- nacionalizó Bankia, el cuarto banco más grande de su país porque se exponía a la quiebra.



 



La irracionalidad española llevó al director general de Rentas Miguel Arturo Thomas a exhortar que se copie el modelo misionero, argentino, de sustitución de importaciones, industrialización y crecimiento. Misiones se propuso “vivir con lo nuestro” y lo ha mantenido pudiendo salir del endeudamiento paralizante, que se había pergeñado en los ’90, para volver a generar riquezas, trabajo, inclusión, a partir del 2000. Del nuevo siglo que confirma el acierto de aquella postura del ex presidente Néstor Kirchner de apelar a la racionalidad: primero poner en marcha el país, su aparato productivo, para ir saldando las deudas internas y externas contraídas, en ese orden. En Misiones, con Carlos Rovira como gobernador ocurrió otro tanto: había que restructurar y refinanciar una deuda externa que comprometía a tres generaciones de misioneros. Desendeudamiento que se termina cerrando con motivo del Bicentenario en las actuales gestiones de Cristina de Kirchner y Maurice Closs.



 



Así, Argentina puede seguir hablando de crecimiento y la Presidenta redobla la apuesta: convoca a empresarios y trabajadores para continuar generando actividad productiva a fin de que no alcancen al país las peligrosas esquirlas del derrumbe europeo.  En Misiones se sigue apostando al aparato productivo con créditos para pequeños y medianos productores agrarios, ganaderos. Con sostenimiento de la obra pública, mediante cooperación financiera de la Nación. Persistiendo en la búsqueda de una mayor puesta en valor de la posición estratégica de la Provincia, en la integración del Mercosur.



 



 

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