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El estado de derecho no admite impunidades, ni esclavitudes

La ilegalidad, los delitos, comenzaron a ser denunciados en la Argentina, poniendo al descubierto el trabajo esclavo que se registra en la actividad agraria, el deleznable sistema de la “tercerización” presunta con la que “se lavan las manos” hasta empresas multinacionales. También las ramificaciones de la “mafia de los medicamentos” que salpica a “gordos” dirigentes sindicales que, por primera vez, deberán rendir cuentas acerca de cómo actúan con sus obras sociales. Lo más llamativo –o no tanto- es cómo reaccionaron los “del campo” y sus aliados mediáticos y políticos.

Porque vista la existencia de lugares en los que personas y hasta niños eran reducidos a la servidumbre, en lugar de sumarse a los operativos de la Administración Federal de Ingresos Públicos, poniendo a disposición de la Justicia todo lo que ésta requiera como sería el proceder de una empresa, de una persona de bien, los sospechados salieron a acusar al gobierno de “demagogia” y se presentaron como “víctimas” (¿?). Hasta intentaron justificar la precariedad de los alojamientos de los trabajadores como resultado del hecho de que fueran tareas temporarias. Semejante postura se exhibió en un editorial de un medio concentrado porteño que sale a hacer esta “defensa” de las empresas multadas.



Como si esto fuera poco, la detención del dirigente agrario Gerónimo Momo Venegas por presuntas vinculaciones con la mafia de medicamentos lleva a gran parte del especto político opositor, empezando por el ex presidente Eduardo Duhalde, a denunciar que se trata de un caso de “persecución política” de parte del gobierno que actúa a través del juez federal Norberto Oyarbide.



Tanta desmesura no hace más que prologar tiempos de campaña política. Pero al mismo tiempo empieza a demostrar que la impunidad de la que gozaron sectores concentrados del poder económico, amparados por sectores políticos y mediáticos, empieza a derrumbarse. Para bien y transparencia de actividades que nunca las tuvieron como los desempeños de trabajadores tranqueras adentro, tanto como las de las obras sociales en manos de los sindicatos.



Los comienzos de la campaña ya se habían visto en el debate promovido ante la eventualidad de listas “colectoras”; es decir partidos que adhieren a candidaturas de otros. Concretamente, la preocupación estriba en las adhesiones que puede reunir la  postulación a la reelección por parte de Cristina de Kirchner que ya ahora, sin mayores adhesiones muestra alta intención del voto seguida desde lejos por opositores con aspiraciones a la primera magistratura.



Porque el cometido de la oposición –más allá de su dispersión- parece ser buscar las formas de mellar ese prestigio presidencial que se puede transformar en votos. De tal modo hay intención de adelantar elecciones en provincias gobernadas por la oposición, y así presentar luego esos triunfos como negativos para la Presidenta. Estrategia que llevaría a las provincias afines a la Jefa de Estado como Buenos Aires y Misiones a hacer otro tanto para contrarrestar aquellos guarismos. También porque si no hay colectoras, el Partido Justicialista que llevará la fórmula de Cristina terminará alzándose con votos que no le son propios. Elecciones provinciales adelantadas mostrarán, en cambio, los propios votos y darán a los nuevos gobernadores los respaldos reales que pretende el electorado de cada distrito.



La nueva ley de primarias abiertas no aborda el tema, por lo que no prohíbe ni habilita este tipo de decisiones políticas. Que además nada tienen de raro habida cuenta que hay partidos políticos provinciales de identidad propia que no pertenecen a una fuerza nacional y por lo tanto deben decidir la fórmula a la que invitarán a votar a sus afiliados. Otro tanto sucede con fuerzas municipales. No parece factible que se les pueda prohibir inclinarse por una u otra fórmula tanto nacional como provincial.



Lo que sucede es que de existir tales colectoras, se les multiplica el “dolor de cabeza” a la oposición ya que la intención de voto que tiene Cristina de Kirchner se acentuaría con mayores adhesiones. Hoy por hoy lo que podría denominarse el “efecto Cristina” parece imbatible.




Y la oposición está decidida a colectar aliados hasta en sectores que hasta ayer estuvieron del lado de la Jefa de Estado. Es más fueron puestos donde están por el ex presidente Néstor Kirchner. Tal por ejemplo el caso del senador Luis Viana, cuyo mandato finaliza en diciembre, pero en el Gobierno nacional se habrían cansado de sus “toma y daca”. Acostumbraba amenazar con votar en contra para obtener algo a cambio. Así logró la presidencia del Partido Justicialista de Misiones. Ahora sin embargo le han soltado la mano. El legislador –seguramente con el mismo objetivo- se había lanzado en una campaña inconsulta en contra de la represa Garabí. Usando los slogans de los fundamentalistas actúa en contra de las políticas de la Presidenta y se acerca al ex gobernador Ramón Puerta que hace otro tanto. “No me extraña. En realidad Viana es producto de Puerta. Por eso nosotros queremos competir en internas para mostrarle a la gente que en el PJ hay gente que piensa de otra manera”, explicaba Gustavo Weirich, uno de los tantos dirigentes que están en contra de Viana porque ha puesto el PJ “al servicio de unos pocos, cerrando toda participación a los afiliados”.



El disparador habría sido la postura contraria a Garabí: “no nos podemos oponer por oponer. No podemos usar a Garabí con fines electoralistas sino buscar beneficios. Hay que ver cómo Misiones se asegura energía y a menor precio”. Las reflexiones provenían de Mario Lindemann, Adolfo Velázquez, Marcelo Quirelli y numerosos congresales.



En suma, el Justicialismo está desandando un año electoral con una interna incierta. Situación descripta por los diputados nacionales Julia Perié y Juan Manuel Irrazábal el ministro de Planificación Federal e influyente artífice de la política energética nacional, Julio De Vido. Dos legisladores con aspiraciones para las elecciones generales: Irrazábal como candidato a senador, Perié a la reelección en Diputados.



En la esfera oficial, los días se desandan, gobernando. El Instituto de Medicina Tropical se hizo realidad. Una iniciativa en ese sentido fue la lucha incansable de un médico misionero, comprometido con la salud pública, décadas atrás. Misiones siempre fue así. Siempre tuvo personas que trabajaban incansablemente por el crecimiento, por la mejora en la calidad de vida. Y siempre pequeños grupos que conspiraban contra el bien común, por mezquinos intereses personales.




Los testimonios de la acción oficial vienen de la mano de grandes obras: el Gasoducto del Nea que empieza a hacerse realidad. Y una realidad concreta, tangible, que se pone en marcha en plenitud, la hidroeléctrica Yacyretá. Alborozadas, Nación y Provincia anunciaban la llegada de la cota a los 82,88 metros a nivel del mar, mientras se ultiman detalles para la cita presidencial de cristina y Lugo el 25 en la Costanera de Posadas.


 



 



 



 



 



 




 

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