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EDITORIAL

El estrecho sendero que empieza a desandarse en el segundo semestre del año

La Argentina parece avanzar inexorablemente hacia un destino incierto en el corto plazo. Porque las dudas se acrecientan de cara a este segundo semestre, habida cuenta que al cierre de la semana el presidente Mauricio Macri no hizo más que “ratificar” la política económica. Política que resulta imposible de descrifrar, si se tiene en cuenta que ahora es el tiempo de “des-sturzeneggizar” y “des-lebaquizar” o sea cambiar el rol del Banco Central en cuanto vender dólares para frenar la inflación. Decisión que no sirvió de nada, porque el viernes amagó con llegar a los 30 pesos la divisa estadounidense, mientras el BCRA oferto 300 millones. Es decir, a su vez, superó los 100 millones mensuales comprometidos, que ya el jueves se habían transformado en 150 millones.

Ahora bien la prueba y error no se limita a las cuestiones financieras en esta corrida del dólar, que está afectando inclusive a las entidades bancarias a las que se obliga a vender dólares mediante la obligación de reducir el límite de tenencia de moneda extranjera. Porque al parecer llegará también al sector energético donde habrá que “des-arangunizar” la política seguida, más allá de las “felicitaciones” del presidente Macri al despedido ministro de Energía. Se volvería a los subsidios a las empresas para evitar nuevos tarifazos y hasta se dice que se retrocedería al 2015, al renegociar contratos.

Todo esto enmarcado en estimaciones de un panorama recesivo que se proyectan desde el mismo Gobierno de la Nación. Cómo entonces no entender el desplome de la imagen presidencial y del mismo gabinete. Pero no sólo a nivel nacional, sino también externo, al estar de las versiones que circulan.

Y habrá de advertirse que toda esta turbulencia está generada en fuego amigo, es decir en el mercado al que el Gobierno otorga una entidad superar a la del mismo Estado como conductor de la política económica.

Porque hasta ahora el Gobierno se ha demostrado indiferente a la protesta social, evidenciada en un masivo paro general del lunes pasado. Y ha continuado con despidos masivos. Que alcanzan al periodismo, con grave daño para las agencias de noticias. Primero fue la agencia Diarios y Noticias un emprendimiento privado de los diarios del país, que cerró y dejó gente en la calle. La “purga” –porque parecen medidas de los estados dictatoriales- había comenzado en Radio Nacional con trabajadores ingresados durante la gestión “del gobierno anterior”. Ahora alcanzó a 354 empleados de la agencia estatal Télam, y se extendió a trabajadores con más de 10 y 20 años de antigüedad, incluyendo el desmantelamiento de delegaciones en las Provincias. También llegó a Misiones.

El contexto nacional así construido constriñe a las Provincias. Y los reclamos se escuchan. Misiones por ejemplo, con toda la prudencia y el respeto que siempre domina en sus presentaciones, ha reclamado por el envío de fondo de los comedores escolares. Porque mantiene a la mayoría -1.200 en total-, pero Nación se había comprometido a realizar aportes para 200 de ellos. Reclamo que hizo días atrás una senadora por Tucumán, con más descarnado lenguaje, señalando la pobreza que ve a diario en las familias que están en situación de calle en Buenos Aires, como ve pobreza en su provincia.

De hecho el Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA fue lapidario: el 48,1% de los niños de la Argentina están en la pobreza y un 33,8% se alimenta en comedores –escolares y comunitarios-.Y este es el país que produce alimentos para 300 millones de personas. Y la Argentina tiene una población cercana a los 44,5 millones de habitantes.