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El fiel amigo acompaña al padre Hayes hasta en la tumba

Faltando menos de un mes para cumplirse tres años del fallecimiento del sacerdote Guillermo Hayes, quien fue director y fundador del Hogar Santa Teresa -así como de otros dos-, de Oberá, se dio a conocer, a través de las redes, un suceso tan sorprendente como cargado de amor y misterio.

Es que hasta la tumba del sacerdote, uno de sus perros más querido; el de nombre Brant, concurre a visitarlo asiduamente, y casi siempre, se queda dormido sobre la tumba, tal vez con el peso enorme que tiene el alma cuando extraña a su ultimo dueño.

Dicen que mira la foto de la lapida fría, solitaria; y se queda quieto un momento, como diciendo desde su alma perruna "Aquí estoy, amigo. No he podido olvidarme de ti y te extraño" 

El padre que llegó a la Argentina desde Irlanda, fue reconocido en la comunidad por su generosidad y su corazón solidario. En el año 1992 fundó el Hogar “Santa Teresa del Niño Jesús”, en el año 2004 el Hogar de Ancianos y personas abandonadas “Virgen de Luján” y finalmente en el 12 de junio de 2011 el Hogar de capacidades diferentes intelectuales “Espíritu Santo”.

Mientras vivia, el padre Guillermo; un día vio a un perrito deambulando por la calle aparentemente sin que dueño.   Entonces el Padre, como era su costumbre ayudar no solamente los seres humanos abandonados sino también a los animales moribundos lo trajo al hogar para cuidarlo y dar todo el cariño que un animal necesita.  Desde entonces lo nombró “Solito”. 

Él fue el más lento de todos los perros del padre. Pero siempre estuvo a su lado, también en la dolorosa enfermedad, hasta la muerte del sacerdote.

Por eso tal vez, no pueda dejarlo. Y la forma de agradecer y extrañarlo es ésa: acercarse a su tumba y quedarse allí un buen rato.

Fuente: Sergio Salazar, revista Enterate

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