SEGUINOS

POSADAS

El Gobernador exhortó a pensar “qué le podemos dar a Misiones”

El gobernador Maurice Closs destacó los valores de “optimismo, responsabilidad ciudadana y esfuerzo compartido” en el acto de celebración del centenario de la Escuela 50 del municipio de Corpus, bajo una intensa lluvia, en la mañana del domingo. En su mensaje sostuvo que “debemos pensar los misioneros, en el lugar que nos toque, no qué le podemos pedir a la provincia de Misiones, sino qué le podemos dar nosotros, en el lugar que nos toque, a la provincia de Misiones, a la comunidad educativa donde nos toca vivir, al municipio donde nos toca vivir”.

Closs también remarcó que “la escuela no debe ser un lugar donde se cumplan las horas de trabajo y de enseñanza y se la cierre. La escuela debe tener el concepto de extensión hacia su comunidad, de vinculación con las necesidades, de la participación, en la cultura, en la atención de la salud, del repaso de la historia, de la planificación de los años que tienen cada una de estas comunidades”, indicó.
           
El Gobernador presidió el acto, acompañado por el intendente local Ignacio Nemeth, el ministro de Educación, Luis Jacobo; el presidente del Consejo General de Educación, Fernando Dasso, y otros funcionarios del Gobierno provincial.
           
Por las inclemencias del tiempo, el acto se cumplió en la galería del establecimiento, con la presencia de docentes, ex alumnos e integrantes de la comunidad. Allí el Gobernador anunció la construcción de dos aulas para el nivel inicial y de un tinglado para el edificio escolar, pedidos por el Intendente.
           
En el acto, se entregó un botiquín para la escuela; un aporte del Gobierno para el mantenimiento del edificio escolar y se firmó un convenio para la compra de una motoniveladora para el municipio de Corpus, en el marco del Plan de Renovación Vial de los municipios.
           
Hicieron uso de la palabra la directora del establecimiento, el ministro Jacobo y el intendente Nemeth. Cerró la lista de oradores el Gobernador, que inició sus palabras señalando que “estos son actos que no son típicos actos de Gobierno, son actos a los que uno concurre porque te invitan. A esta escuela me invitaron en función de un día, en que andábamos en una acción de Gobierno, me parece que era acá, derecho, en una vivienda rural; esa vivienda rural, que gracias a Dios inauguramos casi semanalmente, es una de las principales acciones de Gobierno. Pasábamos por acá y Pocho me mostró la escuela, y me decía: ‘Mauri, esta es la escuela donde yo hice la primaria.



Dentro de un tiempo va a cumplir 100 años’. Me sorprende escuchar, no son muchas las zonas, por ahí, por San Javier, también se produce un evento similar.



Son las colonizaciones más viejas de la Provincia las que tienen escuelas de 100 años. Obviamente, como le habían enseñado en esta escuela, me pidió algo para el mantenimiento, me mostró  las cosas que hacían falta y me invitó a participar en el día de hoy. Asumí el compromiso, y hoy estamos acá, más allá de la anécdota de que llueve cada vez que vengo, lo importante es que vengo muchas veces, y que me reciben bien, que tenemos cosas para compartir y cosas para contarnos y cosas para aprender. De esta comunidad educativa uno tiene seguramente mucho en su historia para aprender.



Los primeros límites de nuestros pueblos.



A orillas del Apepú en Santo Pipó nació, y hoy esta aquí en Corpus, más allá de Santo Pipó y de Corpus, es de todos, de todos los que pasaron por estas aulas; sea enseñando, sea aprendiendo, sea aprendiendo y después enseñando, sea el rol que le haya tocado o le toca jugar en la vida o en la Historia. En aquellos tiempos, como debe ser ahora, la escuela era el lugar donde no solamente se enseñaba sino también se interactuaba con el pueblo.



El maestro de aquellos tiempos, y durante muchos años, muchas veces fue mucho más que maestro: había quien enseñaba folklore, quien enseñaba a bailar, quien hasta era medio partero. Eso era un poco, y debe seguir siendo, y después les voy a decir porqué debe seguir siendo, la idea de que la escuela es parte central, no de la comunidad educativa, sino de la comunidad toda donde se desenvuelve. La escuela no debe ser un lugar donde se cumplan las horas de trabajo y de enseñanza y se la cierre. La escuela debe tener el concepto de extensión hacia su comunidad, de vinculación con las necesidades, de la participación, en la cultura, en la atención de la salud, del repaso de la historia, de la planificación de los años que tienen cada una de estas comunidades. Estas son escuelas, yo digo a veces medio mezcladas, porque están cerca del pueblo pero son escuelas rurales. Son escuelas que deben ocuparse en que los chicos sigan estudiando, 148 alumnos, algunos más algunos menos. Debe haber una obsesión de que todos sigan la escuela secundaria. Eso es fundamental: que esta escuela no signifique el principio y el fin de la vida educativa de un niño, sino que sea el primer paso”, subrayó.



“Cuando digo aprender, digo también que uno aprende de los ejemplos de vida Difícil será recordar cuántos ejemplos de vida han pasado por esta escuela en 100 años; docentes, alumnos, quienes prestan servicios, todos habrán dado un granito de arena para la construcción de esta comunidad educativa. Pero permítanme llevarme, y saben que siempre soy un optimista, de aquellos que valoro las cosas positivas; siempre reconociendo de que todavía queda mucho por hacer y que faltan muchas cosas, la frase de la directora, expresión de optimismo, de compromiso  y de agradecimiento, cuando dijo que no ha dejado 37 años de su vida en esta escuela, sino que le agradeció a la escuela los 37 años de vida que le ha dado. Eso es un ejemplo de cómo se encara esa vocación de educar, ese apostolado que es la educación y esa descripción tan sencilla de cómo se siente esa vinculación que se produce con los niños, cuando describe esa mano colorada, de nuestra tierra colorada, en el guardapolvo como sello de amor, sostiene el impacto que tiene para cualquier maestra, más de lo linda o fea que sea la flor, traída de la casa o arrancada del camino, pero es el gesto de la gurisada misionera, el afecto, el reconocimiento, y lo buenitos que son”, agregó el Gobernador.



“Esta es, para mí, si se quiere, la moraleja del día: que cambiemos esa óptica en muchas cosas que tenemos. Siempre tenemos una tendencia a preguntarnos qué hizo el Gobierno por mí, qué hizo la escuela por mí, qué hizo la educación por mí, qué hizo Misiones por mí. Siempre somos naturalmente demandantes, y muchas veces disconformes. Si hubieran pensado así quienes pusieron los primeros pasos para dar vida a la Escuela 50, no estaríamos hoy festejando sus 100 años. Seguramente estaríamos repasando historias de frustraciones y fracasos, pero gracias a Dios, los ejemplos de vida son ejemplos parecidos al de esta directora, que no empieza a pensar la cantidad de años que le quitó esta escuela, sino que le agradece los años que le ha dado esta escuela.



Así debemos pensar los misioneros, en el lugar que nos toque: no pensar qué le podemos pedir a la Provincia de Misiones, sino qué le podemos dar nosotros en el lugar que no toque a la Provincia de Misiones, a la comunidad educativa donde nos toca vivir, al municipio donde nos toca vivir. Porque solamente así; con optimismo, con responsabilidad ciudadana y con esfuerzo compartido, vamos a repetir la historia de esta escuela, que desde hace 100 años viene creciendo más y creciendo en paz”, dijo finalmente Closs.



 




 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas