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El Gobierno volvería a subir el impuesto a los pasajes de avión al exterior

Estudian elevar el impuesto a los pasajes aéreos al exterior, cuya alícuota es actualmente del 7%. Sería la segunda vez que se aumenta este impuesto en la gestión Macri, que lo llevó del 5 al 7% desde enero de 2017. Sin embargo, ahora se evalúa un alza bastante mayor, con dos objetivos: por un lado, encarecer los viajes al exterior y desincentivar el turismo de argentinos en el extranjero, que en el último año batió todos los récord en gastos de dólares. Por el otro, mejorar la recaudación fiscal en línea con la reducción del déficit comprometido con el FMI para el próximo año.

La aplicación de la medida dependerá de cuánto ajuste la cuenta del turismo emisivo como consecuencia del salto del dólar de $ 20 a 28 pesos. De hecho, en las últimas dos semanas, la principales empresa aéreas registraron una caída de la venta de pasajes al exterior, algo que confirman grandes agencias de viaje. Pero como siempre ocurre en Argentina, habrá que esperar las próximas semanas para saber cómo se estabiliza el llamado “tipo de cambio real”: si el dólar se quedara quieto, la disparada de la inflación dejaría dentro de algunos meses nuevamente a la Argentina cara en dólares. O dicho de otro modo, volverían a resultar baratos los viajes y las compras en el exterior.

Por la cuenta turismo, salieron en el último año unos 900 millones mensuales, y en el 2017 se registró una salida neta de dólares de casi USD 11.000 millones. Para tener una idea de magnitud, por esta vía salieron más dólares que por el déficit comercial (exportaciones menos importaciones) de mercancías, que el año pasado registró un rojo de USD 9.000 millones.

Sin embargo, no todos los dólares que salieron por la “cuenta turismo” son gastos de los argentinos (pasajes, hoteles, transporte y shopping) en el exterior. Como identificó el Banco Central en un estudio, unos USD 1.300 millones corresponderían a comercio electrónico: pagos en dólares con tarjetas de créditos de los argentinos por bienes (textil, electrónica) y servicios (por ejemplo, Netflix) de proveedores del exterior.

Como sea, lo que ahora está en la mira son los pasajes aéreos al exterior, que el año pasado representaron una facturación de unos USD 2.200 millones de dólares. Con la alícuota del 7%, se recaudan unos 150 millones al año que van al Ministerio de Turismo para promover en el extranjero el turismo en Argentina.

La idea de gravar los pasajes al exterior viene de una ley del año 1958, durante la presidencia de Arturo Frondizi, que fijó una alícuota del 1% sobre el precio de los tickets. En 1987, por otra la ley de Alfonsín, se elevó el monto al 5%. Ese esquema perduró durante los 90, aunque Domingo Cavallo consolidó toda la recaudación en una cuenta única, para tratar de cerrar el déficit fiscal, desviando recursos de su destino original, que era promover el turismo en Argentina.

En enero de 2005 Kirchner promulgó la Ley Nacional de Turismo 25.997, en la que se establecía que entre otras fuentes de ingresos, el Fondo Nacional de Turismo se conforma por “el producto del cinco por ciento del precio de los pasajes aéreos y marítimos al exterior; y los fluviales al exterior, conforme lo determine la reglamentación, vendidos o emitidos en el país y los vendidos o emitidos en el exterior para residentes argentinos en viajes que se inicien en el territorio nacional”. En la ley de Presupuesto 2017, se sustituyó el artículo 24 de esa ley para elevar la alícuota al 7%, que rige desde enero del año pasado. En diciembre último se aprobó una ley en la que, entre otras cosas, se prorroga hasta el 31 de diciembre de 2022 la asignación específica del impuesto destinada a la Secretaría de Turismo.

Ahora en el equipo económico estudian volver a elevar la alícuota del impuesto y quieren enviarlo con el proyecto de Presupuesto 2019. Aumentar este gravamen no encontraría ninguna objeción por parte de los técnicos del Fondo Monetario, al contrario. No lo consideran un “impuesto distorsivo”, como otros que afectan la competitividad de la economía, y tienen puesta la mira no sólo en el déficit fiscal sino también en el rojo de la cuenta corriente del balance de pagos (el país gasta más dólares de los que genera), déficit que en un tercio se explica por la cuenta turismo.

En las grandes agencias de turismo dicen que la devaluación ya golpeó a los viajes al exterior y que subir el impuesto a los pasajes podría ser muy mal recibido por los países vecinos del Mercosur, desde donde parte mucho turismo hacia la Argentina.

Sin embargo, la discusión dentro del Gobierno es otra. Preocupa el impacto que una medida así tendría sobre los propios votantes de Cambiemos, ya que una mayoría de los 3 millones de argentinos que viajan al exterior acompañan la gestión oficial. Además, temen que una suba relevante de la alícuota –todavía no está definida– sea asociada con una medida kirchnerista. El 35% de retención del impuesto a las Ganancias, que aplicó Cristina en sus últimos años, en un intento por frenar el boom de gastos de argentinos en el exterior en un contexto de escasez de dólares, cepo y atraso del tipo de cambio oficial.

Fuente: Infobae.

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