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Opinión

El mate al Guinness, ¿pudo haber sido un fraude? (Por Aníbal Silvero)

El 3 de abril de 2016, unas quince mil personas festejaban eufóricas en Candelaria haber ayudado al mate a entrar al Guinness World Records, el más prestigioso premio de récords del planeta. Sin embargo algunos factores indican que la certificación oficial tal vez nunca existió.

Candelaria es una ciudad plagada de valores entrañables a Misiones. Fue la primera capital de la provincia, y allí se encuentra el histórico árbol en el que descansó el general Manuel Belgrano cuando dirigía su expedición militar al Paraguay. Alguien pensó que la amplia Costanera, de varios kilómetros de largo, era el lugar ideal para honrar a la bebida nacional, el Mate. Hacía apenas unos meses se celebraba por primera vez en la historia el Día Nacional del Mate, y ya se había aprobado la ley en la Cámara de Diputados de Nación para nombrarla infusión nacional.

El récord Guiness venía a condecorar así una merecida escalera al cielo para uno de los símbolos de identidad argentinos más enraizados en la tradición cultural. El mate une pobres y ricos, intelectuales y analfabetos. Una ronda de mate es integradora, enciende una atmósfera de afecto y enfoca a las personas en sentimientos comunes y fraterniza. 

En una conferencia de prensa llevada adelante en la sala de Prensa de Casa de Gobierno, Daniel Luna, intendente de Candelaria, presidía el anuncio en forma radiante: Misiones estaba dispuesta a entrar al Guiness World Records con la Mateada más grande del Mundo. El jefe comunal explicó entonces a la prensa que dicha marca no existía, y que solo necesitaban mil personas para acceder al récord. Teniendo en cuenta la ayuda del Inym, Instituto Nacional de la Yerba Mate, que apoyaba el evento, y la venia del Gobierno provincial, el límite parecia fácilmente superable.
La consigna era convocar a la mayor cantidad de gente voluntariamente, de todos los lugares del mundo, el próximo 20 de marzo, desde las 16, en la Costanera, con equipos de mate. "El mate nos une, el mate nos iguala, el mate al Guiness", fue el slogan de la movida.

El proyecto se volvió carne en la gente. "El domingo es la mateada en Candelaria, doña, ¿vamos?", se decían las vecinas unas a otras. Más de cincuenta yerbateras misioneras, tanto las más importantes como las que están en etapa de crecimiento, se prepararon para participar del megaevento, único en la historia del país.
Varios artistas nacionales fueron convocados, para animar a la multitud que compartiría el inolvidable e histórico momento, cuyo anuncio se irradiaba por las redes sociales al mundo entero.

Todo iba de mil maravillas. Sin embargo, unos días antes del evento, la Intendencia sorprendió con un comunicado:
"El pronóstico indica lluvias y tormentas para el próximo domingo y por esa razón la Mateada Más Grande del Mundo fue postergada hasta el 3 de abril"
De modo que de ahí en más, todos los involucrados, incluyendo las personas que no eran de Misiones (había gente de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, de la Patagonia, pero también habían comprometido su presencia gente de Brasil y Paraguay), postergaron y reprogramaron la fecha.

Este último cambio de fecha se respetó, y la jornada el domingo 3 fue una verdadera fiesta social. Cientos de autos estacionaron guiadamente cerca de la Costanera, que se llenó de algarabía, en una jornada fantástica.

El drone de Clarín sacó una foto histórica con más de cinco mil personas saludando mate en mano, y la contabilidad de la municipalidad habla de más de quince mil.

Decenas de empresas ligadas al rubro yerbatero se hicieron presentes, invirtiendo personal y capital económico para la promoción y en adhesión al megaevento, decididos también a ayudar al mate a entrar al valorado Guiness.

Durante toda la jornada se conseguía agua caliente y yerba gratis, algunas yerbateras hicieron paquetitos de la infusión como recuerdo que regalaron a más de un millar de personas. Se hicieron también muestras de artesanías.

Cerca de las 21, se dio el anuncio esperado: Se había conseguido el Guiness. Un grupo de músicos festejaba interpretando la mejor versión de su tema en el escenario, mientras las miles de personas "brindaban" con sus mates por haber alcanzado la meta.

Luego del anuncio oficial, Luna declaró a los medios de prensa que habían conseguido el Guiness. Manifestó que su intención, además, era convertir a la ciudad en capital provincial y nacional de la Mateada.

Pero pocos observaron un detalle importante: el auditor del Guiness no se visibilizó ese día. Y es que tampoco nadie preguntó por él. Seamos cuidadosos y partamos primero de una premisa: para que un premio Guiness sea Guiness, debe estar certificado por un supervisor de Guiness, un veedor. No bastan las ganas para ganar el Guiness: Se necesita un auditor que ratifique, confirme, valide y certifique que así sea. Generalmente también, por tradición, se saca una foto con los participantes una vez conseguido el récord, ese mismo día.

En este caso, en cambio, la entrega de la certificación no se vio en las pantallas de la tv. Telefé muestra solo al intendente declarando haber alcanzado el récord. La única validación entonces, desde ese punto de vista, la dieron los medios de prensa de todo el país que se hicieron eco de la feliz noticia.

Resulta un poco extraño la ausencia pública del auditor, hasta aquí le daríamos el beneficio de la duda. Pero la teoría y la experiencia nos hacen suponer que en una realidad aparentemente consistente pudo haberse tejido una red de versiones sin fundamento. En la película "Nueve Reinas", un clásico del cine argentino, Marcos (Ricardo Darín) parece un policía auténtico cuando entra en escena por primera vez, hasta que descubre con Juan (Gastón Pauls) su verdadera faceta.

Es por lo menos extraño que nunca se haya presentado en el transcurso de la jornada al certificador del Guiness, quien en ese momento sería Ralph Hannah, radicado en Asunción, según habían comunicado los propios organizadores. Tampoco se difundió la foto final, donde el hombre validado por los premios records le entrega dicha certificación.

Pero resulta aún más llamativo que en octubre de este año el Guiness World Record de habla hispana sitúe a Paraguay como ganador del récord de la mateada más grande del mundo, en su página oficial: www.guinnessworldrecords.es, donde no figura el récord de Candelaria.
 La web dice, textualmente: "(Octubre 2017) La Asociación Nacional Tereré Paraguay Mba’e ha logrado un título de Guinness World Records para la mateada más grande del mundo. El grupo de 1.332 participantes se reunió en el Parque del Bicentenario en Asunción, Paraguay". Y nombra al adjudicador oficial Carlos Tapia Rojas, con fotos y todo (fue una ronda de tereré, pero el Guiness lo registra como Mate, refiriéndose a la infusión en general).

Todo Misiones cree hoy que llegó al Guiness con el mate, por lo tanto, nadie lo duda. Y no dudar es muchas veces la ventana de la confianza ciega. Lo que nunca podría pasar sencillamente nunca pasará, dice la mente en automático. En el film La Gran Estafa, Brad Bitt pregunta: "¿quieres robar un Casino?", y George Clooney le dice: no uno, sino tres. Es decir, para que una mentira sea creíble, debe ser o muy grande o muy increíble.

Pero no hay por qué alarmarse, tal vez la base de datos de la página oficial del Guiness de habla hispana, esté desactualizada, y la conjetura es un disparate. Ojalá así sea, nadie quiere pensar que veinte mil personas fueron birladas en su buena fe. El mate es un bien demasiado preciado por los argentinos. Quedó demostrado recientemente, cuando luego de un audio privado de una cirujana despreciando la infusión, decenas de miles de personas salieron en su defensa.

Sería, de todos modos, una visión hollywodense que el Guiness no se haya logrado, muy parecida a la broma que realizó Orson Welles junto con la compañía teatral Mercury, cuando decenas de familias se mudaron aterrorizadas de Nueva Jersey y Nueva York, por temor a una invasión extraterrestre, y solo estaban teatralizando por radio la novela "La Guerra de los Mundos". 

Queda pues latente la pregunta, la inquietud, la incertidumbre: El Mate al Guiness, ¿está en el Guiness?

(*) escritor Anibal Silvero
Presidente Sadem

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