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POSADAS

El nuevo año traerá sentencias en resonantes casos judiciales

Cuatro casos policiales resonantes serán ventilados en juicios orales en 2011. Se trata de causas por homicidios y abusos sexuales cometidos en Posadas y otras localidades de la provincia. Al menos dos de esos expedientes debieron haber terminado 2010 con sentencia, pero los debates fueron aplazados por distintos motivos, en algunos casos ajenos a la voluntad de los magistrados. Uno de los ellos es de Iván Mercol, un estudiante que murió a causa de una seria lesión que sufrió en la zona cervical en la madrugada del 19 de marzo de 2006 en el túnel de salida de un boliche. La nota está publicada en el Semanario /6p edición Nº 53.

El joven estudiante de ciencias económicas había tenido una pelea con otros dos jóvenes, Carlos Sebastián Ruiz y Diego Ariel Cantallops Simonetto, quienes fueron procesados por homicidio preterintencional. Ocurrió en el complejo bailable de la avenida Corrientes, de Posadas.



Mercol tenía 22 años cuando murió. El por entonces juez de Instrucción Eduardo D’Orsaneo elevó el caso a juicio a mediados de 2008 y desde entonces hubo tres convocatorias a debate, las cuales fueron suspendidas por distintos motivos. La última fue por el cambio de abogado de Ruiz, quien designó a Hugo Zapana tres días antes del inicio del juicio.



El padre de Iván, Mauricio Mercol sostuvo desde un primer momento sostuvieron que la muerte de su hijo no se produjo en forma accidental y pretenden probar durante el debate que los hechos fueron planificados. Con ello buscarán que los imputados sean condenados por el delito de homicidio calificado, o al menos simple, pero que en definitiva terminen tras las rejas.



La conclusión de los investigadores sostiene que Iván peleó dentro del boliche con Ruiz y Cantallops, producto de la cual sufrió una lesión irreparable en el cuello, pero que los  agresores no tuvieron la intención de matarlo.



En definitiva, algunos investigadores incluso dudan de que los imputados hayan sido los responsables de la lesión cervical sufrida por Mercol. En ese sentido, dicen que las  características de la misma hacen suponer que en realidad pudo haber sido a causa de un forcejeo con un patovica que intervino en la pelea para separar. En 2011, quizás se sepa la verdad.



Caso Marilyn Bárbaro



El 17 de abril de 2004, Oberá se conmocionó por el asesinato de Marilyn Bárbaro, una  discapacitada de 54 años que formaba parte de una de las más tradicionales familias de la ciudad.



La mujer, que vivía sola pese a que no podía caminar, fue golpeada salvajemente y luego arrastrada hasta un sótano, donde su cuerpo fue cubierto con maderas y tierra. Los homicidas actuaron con una frialdad asombrosa, a tal punto que incluso salieron a pasear en su automóvil por la ciudad.



Aunque en el banquillo de los acusados deberían sentarse al menos cinco jóvenes sólo estará Rubén Schnimg, quien admitió haber actuado de campana y delató a sus supuestos cómplices.



Al parecer, una sucesión de errores y actuar negligente de quienes intervinieron durante la sustanciación de la causa hizo que cuatro de los imputados terminaran sobreseídos por la Justicia. Es más, uno de ellos nunca pisó un calabozo, ya que desde un primer momento fue alojado en una clínica psiquiátrica, especie de cárcel VIP de la zona Centro.



Este año la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó un planteo de la familia y señaló que fue correctamente anulada la pericia de ADN realizada sobre un cabello hallado en el auto de uno de los jóvenes que fueron involucrados en el caso. Esa prueba había establecido que el cabello encontrado dentro del coche pertenecía a la víctima.



Desde el Tribunal Penal de Oberá dijeron que en 2011 el caso llegará finalmente a juicio oral y público, seis meses después del brutal ataque a Marilyn.



 



El caso “María Soledad” misionero



En octubre de 2001, Misiones tuvo su caso María Soledad, pero a diferencia de la estudiante catamarqueña, en la provincia todavía el caso sigue impune y con todos los sospechosos en libertad.



El 11 de ese mes, Silvia Andrea González, una estudiante de quince años que soñaba con salir de un mundo de privaciones, desapareció cuando retornaba del colegio. Una semana después, al costado de un camino vecinal de Campo Viera, apareció su cuerpo. Se comprobó que fue violada y asfixiada.



Tres años después, Marciano Benítez y Fabiana Cantero se sentaron en el banquillo de los acusados para responder por el crimen, pero la aparición de una testigo que nunca había declarado, reveló nuevos detalles y el Tribunal decidió suspender el debate y ordenar una instrucción suplementaria.



En esa segunda etapa fueron procesados policías que supuestamente desviaron la investigación, entre otras personas que habrían tenido participación en el crimen.



El caso derivó en un verdadero escándalo judicial, ya que Benítez y Cantero estuvieron presos más de ocho años esperando el juicio oral, cuando esa demora no puede superar los tres años. Hoy día todas las personas procesadas llegarán en libertad al juicio. Aunque algunos dudan que diez años después se pueda llegar a alguna condena.




El caso del sacerdote



El cuarto caso también tiene un largo peregrinar por despachos judiciales. Se trata de un caso de abuso que habría ocurrido en el colegio San Josafat de Apóstoles y derivó en el procesamiento sin prisión preventiva del sacerdote Estanislao Chomín, del rito bizantino ucranio.



El hecho fue denunciado en 2003 por los padres de una nena de cuatro años. La pequeña reveló que el padre “Chome”, como le decían al sacerdote, la había conducido varias veces a su habitación, donde –según habría contado la menor- la tocaba en sus partes íntimas.



Chomín estuvo preso dos semanas pero luego se lo excarceló y procesó por el delito de abuso sexual sin acceso carnal, pero agravado por su condición de religioso.



El caso fue elevado a juicio y el Tribunal Penal 1 fijó en dos oportunidades la fecha del juicio. 
El pasado 2 de diciembre tuvo que ser nuevamente suspendido porque uno de los camaristas, Ángel Dejesús Cardozo, se inhibió de intervenir en el caso porque el presidente del Tribunal no hizo lugar a algunas medidas que había pedido.



Según trascendió, desde un primer momento Cardozo puso reparos en que el caso llegue a juicio. El camarista es un hombre muy allegado a la iglesia, motivo por el cual lo incomodaría mucho juzgar a un religioso de su confesión.



(www.seispaginas.com o Semanario Seis Páginas edición Nº 53 versión papel)



 



 



 



 



 



 



 



 

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