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“El Plan B no está todavía en la agenda del Gobierno”, estima Rouvier

El consultor Ricardo Rouvier analiza la situación actual del país, del gobierno del presidente Mauricio Macri, a propósito de las chances del oficialismo ante la corrida cambiaria y el evidente malestar social. ¿Vidal y Larreta en lugar de Macri? ¿O todo depende del Presidente aunque no sea lo conveniente?

 

1.- Ante las dificultades actuales de Cambiemos ¿deben empezar a armar un plan B con María Eugenia Vida u Horacio Rodríguez Larreta?

 

Creo que el Plan B no está todavía en la agenda del gobierno, sino que hay comunicaciones surgidas de la lógica sobre un gobierno que está pasando su peor momento. O sea, que la popularidad de Macri; y aún peor la gestión están en franca caída. En este contexto, surge la posibilidad de que la figura de Vidal  podría asegurar la competitividad de Cambiemos; y Larreta también aunque en menor medida.  Si se adoptara el Plan B sería una defección ante la opinión pública porque la maniobra sería evidente. Por el contrario; creo que van a insistir con el plan original basado en la repetición del  tridente: Macri, Vidal, Larreta; con el liderazgo del primero; y reforzando la acción política que  había quedado desplazada por el marketing político. Si hubiera cambios en la candidatura presidencial sería una decisión delicada  hacia el interior de Cambiemos. Diría que el Plan B  está más  en especulaciones  y conjeturas de la política; pero eso no significa que nuevas realidades obliguen a darle vigencia. El gobierno tiene la esperanza de recuperación; pero no es fácil efectivizar ese anhelo considerando el estado psico- social de la  mayoría de la ciudadanía.

 

¿Cómo pinta hoy el panorama para el oficialismo?

 

El oficialismo está en una transición compleja porque abarca a las  diversas áreas  de acción gubernamental y política de la alianza Cambiemos. Y es compleja también por el grado de incertidumbre sobre el destino de la transición en todos los ámbitos de la gestión.  Está la cuestión financiera con el tipo de cambio, el endeudamiento y las tasas de interés (la de la Reserva Federal y las  Lebacs) sin ninguna seguridad de que no va a haber más devaluaciones.  Hay incertidumbre económica que abarca la caída de la actividad productiva, y sus consecuencias en el empleo y los ingresos reales. La incertidumbre social que recae sobre la clase trabajadora, y los jubilados y pensionados, beneficiarios de la AUH y empresariado nacional  frente  la desigual relación entre precios y salarios y la caída del mercado interno.  Y por último la transición política;  hemos pasado del espaldarazo al oficialismo después de Octubre del ´17 , que se disolvió en pocas semanas; un cambio de tendencia creciendo la negativa sobre la positiva desde la ley previsional en diciembre a la fecha. Para colmo, la solicitud al FMI no ayudó a restaurar la popularidad del gobierno por los antecedentes de la entidad.

 

El diagnóstico es la pérdida de credibilidad sobre el gobierno, y le va a costar mucho asegurar que la transición tiene un buen destino.  Se supone siempre que el poder es también un saber, bueno en este caso, lo que está cuestionado es el saber del gobierno, su eficacia; primero entre sus no votantes, pero la expansión del descrédito ha alcanzado a sus votantes. El gobierno tratará de recuperar lo perdido pero el camino , para lograrlo,  no es nada fácil.

 

Hace unos meses atrás circuló la hipótesis de un triunfo de Cambiemos en la primera vuelta, con números muy ajustados. Hoy, esa hipótesis esta desechada.

 

 

 

2.- ¿Qué perspectivas tiene la oposición? ¿Debe buscar la unidad, hacer una gran PASO, o esperar al ballotage?

 

La única buena noticia para el gobierno desde que asumió es que la oposición se mantiene fragmentada; hoy con más aproximación de las partes, como se observa en el Congreso, pero lejos aún de afirmar la disposición a competir todos en unas PASO. Por el contrario, si bien hay acuerdos parciales sobre la actividad legislativa no parece por el momento que la unidad pueda imponerse en el escenario político. Para el peronismo no kichnerista no resulta suficiente el eventual paso al costado de CFK. Las primarias en que compitan todos es una utopía; sería lo ideal desde la pluralidad democrática; pero no parece posible.

 

Es más factible trabajar sobre un acuerdo respecto al ballotage, considerando que el oficialismo sufre alguna pérdida; y que hoy no podría  alcanzar el 40%. No obstante, también consideramos que esa negociación debe atravesar diversos obstáculos. Hay puntos de rechazo existentes entre el  peronismo no k y el kichnerismo que abarcan desde la evaluación  sobre la gestión kichnerista hasta las políticas económicas a aplicarse en el futuro..

 

Sin embargo crece la esperanza de la oposición para construir una alternativa. Además de enfatizar la negatividad sobre el gobierno de Macri, la oposición debería además ofrecer una opción  positiva; plantear un proyecto de país, con políticas definidas en el marco de un contexto internacional y regional que no es igual al de tres años atrás. La Argentina debe definir un lugar en el mundo, y debe definir un modelo nacional.

 

 

 

      ¿Oposición férrea u oposición colaboradora?

 

 

 

Dentro del marco democrático y considerando las circunstancias actuales de la etapa, me parece que la oposición debe articular lo combativo con lo persuasivo. La definición sobre “férrea” y “colaboradora” es muy amplia, y tiene diversos matices .  Creo que las tácticas deben ser definidas desde las estrategias, y entonces la oposición debe definir hacia donde va. Cuál es el sistema económico y político que vamos a adoptar dentro de las posibilidades y límites propios de la época y del reformismo. A medida que se acerquen las elecciones los “colaboracionistas” se irán despegando, Y desde lo combativo hay que definir un camino, una secuencia, un encadenamiento que incluya la propuesta y la construcción orgánica de la oposición. La  coyuntura otorga  razón a las posturas más combativas que están en el umbral de la expansión del conflicto social.

 

Pero desde la edificación de la alternativa; por ahora son fragmentos de poder parcial en el universo político, por lo tanto expresan límites en cualquiera de sus formas. Lejos todavía de una nueva mayoría con capacidad de poder.

 

Hay que considerar las experiencias de las elecciones de los últimos años, y desarrollar la acción opositora apuntando a protagonizar en el escenario; considerando especialmente la construcción de consensos. Es verdad que, a veces, hay elecciones en que el voto negativo es un activo protagonista, pero frente a los problemas estructurales existentes y la crisis coyuntural es necesario que la oposición de un salto cualitativo para poner ante la sociedad el proyecto de un país diferente.

Entrevista Raúl Kollmann

pagina12.com.ar

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