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El proceso de adopción está “perfectamente regulado” pero es lento

Lo dijo el Defensor de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente, Miguel Molina. Al hacer referencia al caso de la joven madre que dio a luz en cercanías de una escuela de Fátima, de Garupá, para luego dejar en el lugar a su beba, comentó que la madre manifestó interés en recuperar a su hija. En tanto, la mujer que halló a la recién nacida expresó su deseo de adoptar a la pequeña. Pero el funcionario recordó que en los casos que la Justicia establece el estado de adoptabilidad no existe lo que se conoce como “entrega directa”. “Ese niño va a un registro y es el Juez quien convoca a las familias inscriptas en un registro para determinar el estado de adopción”, explicó.

Observó que el proceso está “perfectamente regulado” y se trata de una instancia judicial.

Molina reconoció que los procesos de adopción “son lentos”. Observó en tal sentido que no hay un mecanismo que permita resolver con mayor celeridad. “Por ejemplo, las familias que se inscriban en los registros tienen que tener distintos exámenes, que no pueden ser privados sino públicos. Como el examen de un psicólogo”, apuntó.

Según sostuvo, muchas veces se cumplimentan requisitos formales y éstos, que son procedimentales, encuentran muchas veces dificultades. “Hay dificultades en los órganos de aplicación y otras veces el desconocimiento del propio procedimiento. Es dable que se pueda corregir tanto en el aspecto legal como en el de las instituciones”, puntualizó.

Entre otras falencias, indicó que el Registro único de Adoptantes no tiene un equipo técnico que resuelva todas esas cuestiones. “Tendría que disponer no solo de la responsable sino de un equipo que viabilice todas las tareas inherentes a cumplir esa función del Estado que es sustantiva”, enfatizó Molina.

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