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El Proyecto de la Diputada Leverberg tiene el apoyo del sector maderero

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines-Faima felicitó a la Diputada misionera Stella Maris Leverberg por “propender al uso de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina, en el marco de la obra pública amparada por el régimen previsto en la Ley 13.064 y de las contrataciones del Estado conforme el régimen previsto en el Decreto 1023/2001, o las normas que las reemplacen”.-

Nota Completa


 


SEÑORA


DIPUTADA de la NACION


STELLA MARIS LEVERBERG


 


De Nuestra Mayor Consideración:


 


Por la presente y en representación de la FEDERACIÓN ARGENTINA DE LA INDUSTRIA MADERERA Y AFINES – FAIMA, hacemos público nuestro apoyo al PROYECTO DE LEY impulsado Usted y que “tiene como objeto propender al uso de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina, en el marco de la obra pública amparada por el régimen previsto en la Ley 13.064 y de las contrataciones del Estado conforme el régimen previsto en el Decreto 1023/2001, o las normas que las reemplacen”.-


Deseamos destacar además que el mencionado proyecto de norma se encuadra de manera eficiente con las líneas de trabajo de la Federación en materia de Promoción del uso de la madera en el País. Por ese motivo, reiteramos nuestro reconocimiento a esta labor, nos ponemos a su disposición y hacemos saber de nuestro real interés en participar del debate y con todo aporte técnico que fuera necesario en las Comisiones de Industria y de Obra Pública, a través de nuestras Subcomisiones de Forestoindustria de Bienes Finales y de Vivienda.


Sin otro particular, a la espera de sus comentarios y sugerencias, aprovechamos para saludarla muy cordialmente.-


 


 


 


Articulo 1º.- Objeto – La presente ley tiene por objeto propender al uso de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina, en el marco de la obra pública amparada por el régimen previsto en la ley 13.064 y de las contrataciones del Estado conforme el régimen previsto en el Decreto 1023/2001, o las normas que las reemplacen.


 


Artículo 2º.- Alcance – Se establece como objetivo lograr una cuota mínima de utilización de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina en toda obra pública o contratación nacional en los términos que establezca la reglamentación.


 


En la ejecución de los planes públicos de construcción de viviendas y de edificios públicos, los elementos-partes:


a)    Cabreada y tiranterías en general;


b)   Cielorrasos;


c)    Molduras de zócalos y cornisas,


d)   Aberturas interiores;


Deben estar compuestos íntegramente de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina.


 


Artículo 3º.- Autoridad de aplicación – La autoridad de aplicación de la presente ley será determinada por el Poder Ejecutivo Nacional, conforme a las respectivas competencias dispuestas por la ley Nº 22.520 de Ministerios y sus normas reglamentarias y complementarias.


 


Artículo 4º.- Funciones – Son funciones de la autoridad de aplicación:


a) Elaborar, en coordinación con las jurisdicciones provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un Programa Federal para la utilización de madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina en los planes de vivienda que afecten partidas del presupuesto nacional;


b) Priorizar, en toda adquisición de mobiliario amparada por el régimen previsto en el decreto 1023/2001 o en la normativa que lo reemplace, a aquellas empresas que acrediten la utilización de maderas de especies  implantadas y producidas en la República Argentina, con el alcance previsto en el artículo 2º de la presente ley;


c) Suscribir convenios con universidades, estatales o privadas, o institutos de investigación, públicos o privados, nacionales, provinciales o municipales, con el fin de otorgar mayor valor agregado a la madera de especies implantadas y producidas en la República Argentina.


d) Propender a un progresivo aumento de la cuota mínima.


Artículo 5º.- La presente ley será reglamentada dentro de los noventa (90) días de su vigencia.


 


Articulo 6º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.


 


FUNDAMENTOS


 


Señor Presidente:


                                  El presente proyecto de ley tiene como objetivo reanimar un sector productivo muy sensible a las oscilaciones de la demanda de su producción, tanto interna como externa y, además, con fuerte presencia en varias provincias de nuestro país.


                                


                                  El sector foresto- industrial es uno de los sectores que más se ha beneficiado en estos últimos años del proceso de crecimiento económico ininterrumpido, respondiendo, sobre todo, a una demanda externa que ha venido ejerciendo una fuerte influencia en las ventas de las empresas dedicadas a la producción de madera.


                               


                                 Es esta demanda externa la que ha configurado la estructuración del sector alrededor de dos mercados externos muy atractivos para los productores. En primer lugar, los Estados Unidos han sido los principales demandantes de productos forestales para la construcción de viviendas, donde está ampliamente difundida la madera como elemento básico para la vivienda, tanto para estructura, como para las terminaciones, cielorrasos, pisos, y aberturas. El otro mercado al que nuestro sector foresto- industrial ha respondido constantemente es España, que ha vivido un proceso hasta el año 2007 que podríamos calificar de “boom inmobiliario”. Curiosamente, estas dos naciones, sobre todo la primera, han experimentado una gran crisis en el sector inmobiliario, fruto de la especulación de las hipotecas llamadas “de riesgo” o “tóxicas”, que finalmente han derivado y configurado la crisis financiera de alcance global que estamos transitando en este momento. Esta situación ha repercutido con enorme fuerza en el sector foresto- industrial nacional, producto de la estrepitosa caída de la demanda externa.


 


                                Este proceso de caída de la actividad económica que se observa a nivel global, también ha demostrado sus efectos sobre nuestro país con un descenso general del nivel de actividad. En este contexto de incertidumbre todos los actores han decidido colocar, mayoritariamente, la producción ociosa en el mercado interno, lo cual ha derivado en la caída del precio de los productos por la abundante oferta que sobrepasa la capacidad de absorción del mercado interno argentino, con el agregado de que en nuestro país no se ha incorporado a la madera como elemento esencial  para la construcción.


                                                     


                                En la estructura de la industria forestal, son varias las provincias que participan en el producto total del sector, dentro de las cuales se destacan las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos, en cantidad de establecimientos, superficie forestada, y potencial de implantación de nuevos bosques. 


                                Particularmente en Misiones, la provincia de mayor producción y con mayor cantidad de establecimientos del país – en la que se ha basado la investigación que ha motivado este proyecto –  el sector foresto- industrial es de significativa importancia: representa más del 50 % de sus exportaciones[1].  Este sector, además, ha conformado un sofisticado sistema de producción, que cuenta  con un gran contingente de trabajadores – dentro del cual hay una alta proporción de obreros de alta calificación, vitales para el desarrollo de esta rama de la producción industrial- y, alrededor suyo se ha establecido un sistema de fletes por camiones que ha alcanzado un óptimo funcionamiento, y que ha permitido a los productos madereros misioneros llegar hasta puntos extremos del país.


                               


                                En particular, para la industria forestal, el proceso anteriormente descripto ha implicado la elección de diversos caminos para sortear los efectos de esta crisis. La reducción de las jornadas de trabajo  por semana, la disminución de las horas de trabajo para los empleados, el despido de los mismos e incluso el cierre de empresas, se ha vuelto una constante en la industria, de la que subsisten miles de familias en nuestro país, y a las que el Estado Nacional no puede dejar de responder.


 


                               Este proyecto de ley es fruto de la preocupación que nos provoca el momento especial que está viviendo el sector maderero nacional, en especial la industria maderera de la provincia de Misiones, que ha dado claras muestras de una fuerte disminución de su actividad y que, por la importancia del sector en la provincia, sus consecuencias son notorias en todo el territorio misionero. Debe destacarse que para la elaboración de este proyecto hemos escuchado a diversos actores implicados en la producción foresto- industrial, funcionarios públicos nacionales y provinciales, técnicos especializados en la temática y a las asociaciones nacionales, y regionales que nuclean a los productores foresto- industriales. Para el proceso de recolección de información hemos escuchado a las asociaciones del sector: AMAYADAP, APICOFOM y AFOA. También hemos organizado rondas de consulta con funcionarios de la provincia de Misiones, con funcionarios de la Dirección de Forestación dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación, como también hemos recibido la asistencia técnica de ingenieros agrónomos, especialistas forestales, y personal especializado en la temática forestal del INTA, de la Estación Experimental Agropecuaria que dicha institución posee en la ciudad de Montecarlo, en la Provincia de Misiones. Pero lo más importante de esta investigación fue la visita que se realizó a distintos establecimientos de la provincia donde hemos podido constatar el profundo alcance de la crisis económica, y donde se ha afianzado en nosotros el sentimiento de preocupación de los cuantiosos establecimientos que  se ven en una situación desesperante. Así como también por los empresarios que han dedicado su vida a la producción maderera, por los miles de trabajadores y sus familias que pueden perder importantísimas fuentes de trabajo, y donde, de no actuar, todos los sectores vinculados a la cadena de producción y comercialización de la madera, podrían verse seriamente afectados.


                             


                                 Un último aspecto que debemos destacar, y que merece la atención y el impulso de futuros proyectos, es la paradójica situación que existe alrededor del uso de la madera como material de construcción. Excepto algunas provincias donde ocupa un lugar clave en la construcción (como por ejemplo en la provincia de Neuquén donde en algunas localidades para la construcción de viviendas deben conservarse determinados porcentajes de madera en consonancia con requerimientos técnicos y estéticos), la madera como material de construcción es, actualmente, un material poco difundido. Lo paradójico estriba en que la demanda de madera de otros países apunta al lugar de la madera como elemento esencial de la construcción de viviendas. Por ejemplo, la gran mayoría de las viviendas en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda se construyen con madera: tanto su estructura principal, como los paneles interiores, terminaciones y aberturas, están íntegramente elaboradas en madera. Lo llamativo de este caso es que muchos de los establecimientos de nuestro país abastecen a la industria de la construcción estadounidense con productos que están poco difundidos en nuestro país. En Argentina, la utilización del cemento  como principal material para la construcción coloca a la madera como un material no tradicional y es poco difundida su utilización en relación a su potencial evidenciado en países de similares condiciones climáticas, topográficas. Esta costumbre instalada en nuestro país que relega a la madera a un lugar marginal en la industria de la construcción  determina su ausencia en los planes de vivienda y la construcción de edificios públicos. No obstante, en los últimos años, tanto la Subsecretaría de Vivienda y Urbanismo de la Nación, como diversos institutos de vivienda provinciales han comenzado a vislumbrar y a ejecutar planes de viviendas íntegramente construidas en madera. Así aún, ese esfuerzo no termina de saldar la mínima incorporación que la madera ha tenido históricamente en la construcción. Quizás, la respuesta esté en ciertos imaginarios que nuestra población posee alrededor de la calidad de la madera como elemento de construcción: la caracterización de que sólo una casa de materiales tradicionales es una verdadera casa. Este imaginario alrededor del sueño de la casa propia, juega un papel considerable ya que hace menos atractivo utilizar un producto de calidad como la madera argentina y que nuestras industrias podrían claramente ofrecer.


                                  En adición a esto, surgen dos cuestiones: por un lado, la utilización ampliada de madera para la construcción implica posibilitar la sustitución de importaciones de materiales metálicos para la construcción. Es decir, el uso de materiales tradicionales en la construcción significa, en muchos casos (por ejemplo, en la elaboración de aberturas) incorporar componentes que son extraídos e industrializados en otros países. Ello, consecuentemente genera el lamentable desaprovechamiento de materiales nacionales que podrían, perfectamente, incluirse como partes importantes en cualquier edificación. No  podemos ignorar el sustantivo aporte que puede significar, en términos de aliento a nuestra industria nacional,  la incorporación de la madera nacional. En segundo lugar, no es menor el beneficio que representa el uso amplio y extendido de la madera,  ya que constituye un elemento  de especial importancia en lo que refiere a la preservación del medio ambiente.   La madera contiene el carbono que los árboles han absorbido durante toda su existencia y que, por lo tanto, queda conservado en ella, es decir, contribuimos a la calidad del aire y al cuidado de nuestro medio ambiente, ajustándonos a las medidas que han tomado muchas naciones en relación a los perjuicios que causa el cambio climático y a la disminución de los agentes contaminantes. Es importante destacar que la Argentina ratificó el 13 de julio de 2001, a través de la Ley 25.438, las metas asumidas en el Protocolo de Kyoto.


 


                           Lo hasta aquí expuesto nos habilita a afirmar que no debemos olvidar lo necesario que es seguir legislando en materia ecológica, y a no perder de vista que desde el Congreso de la Nación, es posible incentivar la conservación del medio ambiente, motorizando también el desarrollo sustentable de las economías regionales.     


                           


                         Sr. Presidente, la industria de la madera en general, se ha vuelto de vital importancia tanto para la provincia que represento, Misiones, como así también para muchas otras. Es interesante analizar el ejemplo de lo que sucede en Misiones como constatación de la repercusión de la crisis económica global en la economía de una provincia argentina. Si es de nuestro interés promover políticas que profundicen el esquema de recuperación del empleo, hecho que hemos venido alcanzando desde el año 2003, o bien, si intentamos que el impacto de esta crisis no resulte en una pérdida de puestos de trabajo generalizada, es imprescindible  que el estado intervenga en algunos sectores de la producción.


                                   


                                No es el objetivo de este proyecto de ley hacer caso omiso a los requerimientos en materia de conservación del capital arbóreo de nuestro país, sino por el contrario, tener presente que el desarrollo forestal del país y los incentivos que podemos elaborar desde este Congreso, deben contener la idea básica de que continuar la explotación de bosques nativos significa contribuir al daño ambiental del cual hoy nuestro planeta está dando cuenta. Creo que es esencial entender que un proyecto de ley de este tipo no puede estar disociado de la legislación vigente, más específicamente del hito que ha significado para nuestro país la denominada Ley de Presupuestos Mínimos de Bosques Nativos.                                 


                                 Es por ello que con este proyecto impulsamos a este Honorable Congreso de la Nación a actuar de manera rápida, con el objetivo de detener toda  posibilidad de que la crisis- a la que hemos hecho mención- genere efectos negativos de importancia, que diezmen lo que con increíble esfuerzo hemos logrado todos los argentinos y que desintegre las economías regionales y las estructuras productivas de varias provincias.


 


                                En consecuencia, Sr. Presidente, consideramos pertinente estructurar la presente iniciativa en seis artículos, determinando como objeto de la ley propender al uso de madera implantada y producida en la República Argentina en toda obra pública y contratación del Estado del decreto 1023/01, a través de una cuota mínima de uso de la madera que será determinada por la autoridad de aplicación.  Asimismo, los componentes de la construcción, a saber: cabreada y tiranterías en general, cielorrasos, molduras de zócalos y cornisas y aberturas interiores, utilizados en los planes públicos de construcción de viviendas y de edificios públicos, deberán estar compuestos íntegramente de maderas de especies implantadas y producidas en la República Argentina


                           


                                Por todo lo expuesto, solicito a mis compañeros/as diputados y diputadas, me acompañen en la aprobación del presente proyecto de Ley.


 


 


 

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