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POSADAS

El ser humano está en una época de cambios aluvionales, en catarata

Josefina Semillán Dartiguelongue, especializada en Antropología filosófica y Filosofía Social., disertó en Posadas acerca de “Cambios culturales, las relaciones inter generacionales y nuevas formas de comunicación”. Se refirió a las temáticas sobre convivencia organizacional entre generaciones y nuevas tecnologías. Las reflexiones de la especialista en la Edición N° 130 del Semanario /6p.

“Estamos indudablemente en una época de cambios aluvionales, además, en catarata” destacó la filósofa en la charla que brindó en la charla que brindó en el salón auditorio de Osde Filial Misiones ubicado en Bolívar 2218. Agregó que no es un cambio en algún sentido y en algún sector sino que es un “cambio de cambio”. Para entenderlo no es cuestión fácil ni basta con ser contemporáneo – continúo -, habitantes de la misma época como para suponer que uno tiene los elementos de interpretación”.

La disertante es, además, Profesora de Posgrado en la Facultad de Medicina (UBA) en el área de Pediatría, y en el Posgrado de Ética y Gerenciamiento de la Salud de la Universidad Favaloro. Expositora en numerosos congresos nacionales e internacionales en temas filosófico-antropológicos, en salud, educación y ética. Y por su fuera poco, es autora de varios libros.

Para la Dartiguelongue, una cosa es vivir los cambios pero observó que la cuestión es la interpretación, el lugar desde cual el cambio “en lugar de ser un peso, una fatiga, una complicación, un agobio, una alegría, todos a la vez y contradictoriamente, uno sea co autor del cambio, porque luego nos quejamos de las direcciones que toman los cambios, pero en el momento lo soportamos”.

Sostuvo que si uno interpreta y va siendo co autor de los cambios, un camino fácil y primario es la queja o el eterno disconformismo. “O una cosa que es seria y que se dice mucho, aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Y empieza una nostalgia que no solamente es típica de gente grande”, aseveró.

Expresó que si bien la nostalgia tiene psicológicamente un matiz que puede ser interesante, un recuerdo impregnado de afecto y de idealización, la nostalgia impide ver los valores presentes, “si mi mirada quedó atrás y aquello era mi experiencia del paraíso, de la vida que valía la pena, de los amores que se daba como se quería, de los padres que eran modelo de autoridad, eso no existe más. Entonces –dijo-, hay un riesgo de una especie de apego al pasado como resistencia al cambio, que como está disfrazado no lo reconocés.

Pero, además, aunque valores aquello, como ese tiempo ya no está se puede mantener los valores que ha gustado de aquello reinaugurándolos en un contexto que es éste mucha gente piensa que cambiar es hacer ruptura con principios, con valores, con modos de vida, con gustos. Y eso no es el cambio, eso es la disrrupción, salto de época en época sin una continuidad evolutiva”.
Para la filósofa, la maravilla es que uno se plante en el cambio, sea crítico y discierne entre lo que va, lo que le quiere modificar y lo que quiere modificar y acompañar y lo que quiere retener y revivir pero nunca desde afuera, “porque desde fuera es la función del observador y como no es la función del protagonista, de aquel que actualmente se involucra en un cambio. No para decir un sí demagógico a todo, un sí temeroso”.

“Es patético el adulto disfrazado de joven” Según Dartiguelongue, muchos adultos se disfrazan de jóvenes siendo de estructuras caducas de pensamiento para no perder su conexión con los jóvenes y éstos respiran la falsía del cambio en medio segundo. “No hace falta ni explicarlo, lo sienten, epitelialmente saben cuando alguien es genuino. Por eso es patético el adulto disfrazado de gustos jóvenes, no porque los tenga sino porque no son auténticos”, afirmó con contundencia en otro momento de la charla ante la mirada atenta de su auditorio.

En esa línea discursiva, sostuvo que el perfume de la autenticidad es un perfume que no se olvida. “Es una intuición. Uno intuye si algo emana de alguien fluidamente, que lo expresa, a algo que uno está haciendo un esfuerzo para ser moderno”, indicó.

Dejar la crítica para ir al encuentro Luego, en el marco de los cambios contemporáneos, “como son infinitos” Dartiguelongue hizo referencia a algunos puntos nodales. “Sobre todo uno que para mí es la matriz cultural que conforma todos los demás, que es el cambio en la experiencia del espacio y del tiempo. Y con los medios virtuales, el espacio hoy es el ciber espacio, y es el mundo entero, no es mi localidad, y el tiempo es un tiempo del instante, de la simultaneidad”, enfatizó.

Consideró necesario tener que colaborar desde las distintas generaciones para el encuentro. “Es más fácil la crítica que el encuentro y creo que en ese encuentro tenemos mucha más responsabilidades los que somos generacionalmente no nativos digitales, que nos vamos incorporando a medida que pase el tiempo, porque esa misma cantidad de tiempo vivido, nos tiene que dar la plasticidad de acompañar la historia y no hacer juicios de valor, de displicencia o nostalgiosos”, dijo.


Estimó la experta que las diferencias generacionales pueden dar una riqueza de producto de trabajo, incluso en términos laborales de una riqueza de diversidad al interior de la familia fantástica, el tema es la aproximación. “Porque si un gerente, hoy no puede entender que alguien esté fascinado ante una pantalla y que ante esa pantalla la presencia física de alguien se hace secundaria y la valora más como presencia virtual. Abrirse a las nuevas formas de comunicación no es claudicar los principios, es incorporar modos y estilos de comunicación”, manifestó la filósofa.

Adulto sin configuración

De acuerdo con Dartiguelongue, el estilo de comunicación con las nuevas generaciones tiene que seguir un poco el modelo de funcionar de las nuevas tecnologías. Ejemplificó que un joven frente a la pantalla no hace un análisis de cada uno de los elementos. “Va a un todo significativo, algo le atrae -si se invierte la construcción lingüística es trae a -, algo atrayente es que te invita y te lleva. Entonces, un adulto ante una pantalla, como tiene un poder analítico desarrollado desde la alfabetización analiza los íconos, las entradas, las posibilidades y tiene terror de perderse con una mala opción”, remarcó.

En cambio, el joven intuitivamente está acostumbrado a ver todo configurado desde que es bebé. “Desde que es bebé hay un aparato central en su casa que es pantalla de televisión, entonces esta percepción de un todo complejo le es natural”, advirtió. “Nosotros no teníamos pantalla y hemos ido armando el todo como suma de las partes”, acotó la especialista como para reforzar el razonamiento.

“Primero, atracción a. Ser atrayente es ser convocante, es ese imán que no puede dejar de ponerte en relación. Segundo, a un punto específico, no se cliquea en cuatro lados a la vez, se va a uno específico. Luego, breve tiempo y cambio constante”, sostuvo. “Que es el modelo antagónico o diferente al que nosotros nos dirigíamos. Del todo elija algo y no profundizar”, sentenció.

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