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El titular de Rentas defendió el modelo fiscal de la Nación y de la Provincia

El director general de Rentas, Miguel Arturo Thomas, respaldó las retenciones al observar que la política fiscal sostiene el modelo macroeconómico “que ha permitido la recuperación de la producción, de la industria y el consumo”. Refutó las críticas fundadas en “verdades a medias” y mostró resultados. “En marzo, en las rutas, hemos detectado movimientos por 280 millones de pesos, y una cifra similar en febrero. Con ello hemos logrado asignar base imponible a empresas que no son de Misiones y que antes no tributaban”, dijo.

Con resultados y estadísticas que revelan “el éxito del modelo económico”, Thomas salió al cruce de las críticas a la política fiscal de la Nación y la Provincia. “Con verdades a medias –dijo- se pretende esconder la realidad”.


Observó, concretamente que, cuando se critican las retenciones, “no se dice que el exportador tiene el reintegro del IVA, es decir que la imposición no es de 44%, primera verdad a medias, sino 20 puntos menos”.


Pero la centralidad de la defensa que hace de la imposición es la articulación que tienen las políticas macroeconómicas con el modelo fiscal. Analizó los hitos en esa materia desde el ministro de Economía de la Dictadura Militar, José Alfredo Martínez de Hoz en adelante, y concluyó en que el modelo fiscal y económico aplicado desde 2003 en la Nación y en la Provincia “fue el que logró el despegue de la producción, la industria y el consumo”.


Martínez de Hoz orientó el modelo en defensa de la competitividad industrial y tuvo el efecto contrario, observó. Explicó que a partir de 1976 se inició un proceso de desindustrialización y la economía giró a una fase de acumulación financiera. Con la estatización de deudas privadas tampoco generó mayores inversiones sino que opuestamente provocó un endeudamiento público y una dinámica de financiamiento que no pudo romperse hasta la entrada del siglo XXI, acotó Thomas.


Observó que este proceso no pudo revertirse tampoco en los 90 ni con los privilegios fiscales al capital, como sucedió en Misiones con alícuotas cero a las industriales. Por el contrario -dijo-, la matriz económica aceleró la desindustrialización del país y el endeudamiento del sector público, nacional y provincial. “Proceso que tampoco pudo detenerse con el desguace de las empresas del Estado. Es decir que las políticas basadas en la oferta y el subsidio directo al capital no dieron los resultados buscados”, afirmó.


Para el titular de Rentas, estos resultados recién se empiezan a conseguir desde el 2003, cuando el modelo fiscal se articula con las políticas macroeconómicas del dólar alto y los superávit gemelos.


Por eso denuncia que las críticas a las retenciones o al modelo fiscal de la provincia, son segadas “verdades a medias”, que “vienen a esconder más que lo que muestran”.


Reveló Thomas que hasta el 2003, las exenciones de los Ingresos Brutos a la industria, tuvieron un costo de 3.400 millones de pesos que el Estado misionero dejó de percibir.


“Hay que medir los resultados”, enfatizó. A pesar de esa transferencia al sector industrial, “la provincia crecía menos que hoy y generaba menos empleos y emprendimientos. Al 2003 había 17 mil actores económicos en la provincia registrados en Rentas”.


Agregó que actualmente los actores son más de 100 mil. Agregó que en los 90, con el incentivo fiscal a las industrias, en Misiones había no más de 600 industrias “y hoy hay más de 1.500. Si al mismo tiempo los resultados del crecimiento económico y generación de empleo en el país son evidentes, cabe la pregunta retórica “¿Cuál modelo fiscal elegimos entonces?”.


Con números concretos también, Thomas puso de manifiesto el éxito del pago a cuenta del anticipo del impuesto sobre los Ingresos Brutos que pagan quienes ingresan mercaderías en el territorio provincial. “En marzo, en las rutas, hemos detectado movimientos por 280 millones de pesos, y una cifra similar en febrero. Con ello hemos logrado asignar base imponible a empresas que no son de Misiones y que antes no tributaban”.


También en defensa de los ingresos brutos a las exportaciones, el contador Thomas destacó que son deducibles de ganancias. Es decir que la medida lo que logra es mejorar la distribución del ingreso nacional, porque esos fondos quedan directamente en la provincia.


De todos modos subrayó como un desafío la necesidad de recuperar para la provincia fondos que por cesiones políticas dejaron de ingresar al Estado misionero.


Sostuvo que desde 1983 a 1987, Misiones dejó de percibir 1.728 millones de pesos que le hubiesen tocado en la distribución primaria de la coparticipación, con motivo de la ley 20221 de diciembre de 1983. Del mismo modo, por las cesiones al conurbano, desde el 88 al 2007, se dejaron de percibir 8.500 millones de pesos, lo que totalizan alrededor de 11.500 millones de pesos que se han quedado en la Nación, mientras la provincia se endeudó en mil millones de dólares. Por la distribución de los recursos fiscales, Misiones pierde por año alrededor de 800 millones de pesos, aseguró Thomas.

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