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El tráfico de niños se está corriendo de la Triple Frontera a otros pasos “menos vigilados”, como Posadas y Encarnación, advierten

La titular de la Dirección Nacional de Asistencia Directa a Personas y Grupos Vulnerables de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Victoria Martínez, observó que a poco más de un mes de la sanción de la Ley Contra la Trata de Personas, que permite federalizar el delito, “la problemática se fue corriendo de la Triple Frontera, porque cada vez está más vigilada”. Dijo que los tratantes se están reubicando en otros pasos “menos observados”, como Encarnación y Posadas.

También mencionó otras zonas como Villazón, en Bolivia, que también serían utilizados para “entrar y sacar chicos sin tanto control”. Martínez es una de las expertas en derechos humanos del MERCOSUR que en los últimos días se reunieron en una mesa de trabajo para avanzar en el consenso de medidas para combatir el tráfico, la trata y la venta de niños en las zonas de frontera.


El Seminario titulado “La protección de los derechos humanos de los niños y adolescentes en zonas de frontera”, se llevó a cabo con la participación, además, de la coordinadora del programa “Las víctimas contra las violencias”, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Eva Giberti.


Entre otras estrategias en común, los países miembros del Mercosur analizan qué tipo de modificaciones hay que hacer sobre las legislaciones vigentes en cada Estado, para que la lucha contra el tráfico de personas sea más eficiente. Otro de los puntos que se trabajaron, son los acuerdos necesarios para establecer procesos estandarizados en las migraciones y evitar que los niños egresen de un país e ingresen a otro sin la compañía de sus padres, de la mano de otros adultos no identificados o con documentos fraguados.


“Muchas veces las fuerzas de seguridad detectan estos casos sospechosos, pero no pueden tomar medidas porque no hay ámbitos judiciales cercanos en los que se pueda radicar la denuncia y darle intervención a un juez”, explicó Martínez, al tiempo que “en los casos en los que Gendarmería o Migraciones detectan un ingreso ilegal, todavía faltan recursos para contener a las víctimas, para que no terminen detenidos en una comisaría como si fuesen ellos los que cometieron el delito”.


En el mapa actual de la trata y el tráfico de personas, Argentina es un país receptor. Si bien no hay estadísticas que cuantifiquen la magnitud del delito, los funcionarios que trabajan en derechos humanos señalan que la mayoría de los ingresos fronterizos ilegales de menores de edad, son destinados a la explotación laboral y los egresos, a la venta de bebés. El tráfico de niños y niñas para la explotación sexual comercial es más frecuente fronteras adentro, entre provincias.


“Hay casos de chicas paraguayas o dominicanas que son traídas del exterior pero en general, la trata con fines sexuales es interna”, dijo la directora nacional del área de Asistencia Directa a Personas y Grupos Vulnerables de Argentina. Uno de los casos “testigo” expuesto durante la segunda jornada de trabajo, fue la detención de una mujer que intentó ingresar al país a 50 niñas paraguayas, de entre 12 y 16 años, a través del puente internacional que une Posadas y Encarnación.


El caso ocurrió a principio de año y fue expuesto por la coordinadora del programa “Víctimas contra la violencia” del Ministerio de Justicia, Eva Giberti. Según un informe reciente de la Organización Mundial para las Migraciones (OIM), “la trata de personas es un problema que crece día a día” y cada vez, recluta más niños.(Diario Época)

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