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En 2010 se vendieron 840 millones de dólares en maquinaría agrícola argentina

Así lo precisó Mario Bragachini –coordinador del Precop II: Eficiencia de Cosecha, Poscosecha y Agroindustria–. Con ventas por más de 1.380 millones de dólares, este sector empuja la economía y marca el camino hacia el valor agregado como clave para el crecimiento. 

Este año finaliza con récords de venta de maquinaria agrícola, una excelente noticia para la economía argentina. Se estima que en 2010 las ventas totales fueron por 1.380 millones de dólares, de los cuales 840 millones corresponden a máquinas producidas en el país.



“En 2002 la Argentina exportó U$S 10,3 millones; en 2005, U$S 47 M y en 2010 lo hizo por U$S 250 M”, dijo Bragachini, destacando el importante ascenso que tuvo el comercio internacional de maquinarias en los últimos años. En esta línea, consideró que la tendencia llevaría a alcanzar los U$S 400 M en 2015.



Además, el especialista resaltó la importancia del asociativismo para que el productor agropecuario pueda “ser competitivo y evolucionar de actor individual de producción primaria a uno asociado industrial y comercializador de productos de góndolas a nivel global”.



―¿En cuánto se incrementaron las exportaciones y la venta local de maquinaria agrícola, teniendo en cuenta el buen nivel de producción de grano registrado en 2010?



―Todavía no terminó el año, pero el mercado de la maquinaria agrícola argentina en 2010 marcará el récord histórico, en millones de dólares. Hoy el mercado se encuentra muy activo por el alto precio de los granos, por la buena motivación que generan los precios y el futuro de la ganadería porcina y bovina –carne y leche–. También el crédito del Banco Nación Argentina con tasa subsidiada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca fue estratégico para movilizar este mercado y la industria nacional. Las estimaciones 2010 indican una venta total de 1.380 millones de dólares, de los cuales U$S 840 M serán máquinas producidas en la Argentina y U$S 540 M, importadas. El anterior récord de venta fue en 2007, con U$S 1.350 M; en 2009 fue de U$S 1.090 M. El aumento de la presente campaña, con respecto a la de 2009, será de 26,6% dolarizado.




―¿Qué posición ocupa la Argentina a escala mundial en la exportación de maquinaria agrícola y agropartes? 



―Nuestro país actualmente ocupa un bajo porcentaje de las exportaciones de maquinaria agrícola en el mundo, no llega al 1% del total. Eso sólo marca el alto crecimiento que tenemos por delante. Lo importante a analizar es la proyección: en 2002, la Argentina exportó U$S 10,3 M; en 2005, U$S 47 M y en 2010, U$S 250 M con una perspectiva de alcanzar los U$S 400 M en 2015.



 



―Desde el programa que usted coordina insisten en la importancia del agregado de valor como factor fundamental para que el productor pueda incrementar sus ingresos. ¿Cuáles son las claves de esta propuesta? ¿Cuánto pueden aumentar los ingresos al agregar valor a las materias primas en origen?



―A menos de tres años del inicio del proyecto INTA Precop II, el agregado de valor a los granos en origen ya es una realidad en la Argentina. Hoy existen 190 plantas de extrusado-prensado de soja sólo en tres provincias: Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Para junio de 2011 habrá instaladas 150 plantas más –hoy vendidas–, lo cual elevará el número de plantas a 340 y a 3,5 M/t de soja procesadas por año; vale decir, el 6,7% del total de soja producido a escala nacional. Es para destacar que el maíz cada día se transforma más, junto con la soja, en alimento balanceado para ser convertido en proteína animal, carne y leche bovina, carne porcina y avícola, con un incipiente aprovechamiento para alimentación de peces. La clave de esta propuesta es elevar el protagonismo y la participación del productor mediano y pequeño, integrándolo a la cadena de valor y distribución de la renta, generando trabajo genuino en origen en el interior del país, incrementando la generación de las riquezas y la equidad de la distribución, la competitividad de la familia rural. El grano que sale por el puerto de Rosario sin elaborar y procesar, exporta muchas oportunidades de generación de riquezas y trabajo en origen, pero el productor asociativamente puede lograr la escala que hace falta para ser competitivo: evolucionar de un productor individual de producción primaria a productor asociado industrial y comercializador de productos de góndolas a nivel global.



 
―¿Cómo influyó la tecnología en maquinarias agrícolas, difundida por el INTA, para lograr que en 2010 se hayan conseguidos números récords en cosechas?



―La tecnología de la maquinaria agrícola difundida por el INTA como integrante de una red público-privada contribuyó positivamente en que el productor invierta en tecnología de cosecha, poscosecha, siembra y fertilización de precisión –agricultura de precisión– y también en toda aquella tecnología que tenga que ver con la eficiencia del forraje conservado de calidad para una ganadería bovina de alta eficiencia de transformación –ganadería de precisión–. Todas estas herramientas, en manos de productores eficientes, provocan saltos productivos.



 




―Con respecto a las recientes declaraciones del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, sobre la campaña récord 2010/2011 de 103 millones de toneladas de granos, ¿cómo impacta esta cifra en la industria de la maquinaria agrícola?



―Sin duda, las condiciones de área de siembra y tecnología aplicada están para que la cifra de 103 M/t de producción de granos sea una realidad en la campaña 2010/2011. Sólo hay que esperar que el efecto climático sea favorable o no tan perjudicial –fenómeno de La Niña–, para que todos los argentinos tengamos un poco más de ingreso, dado el excelente precio internacional de los alimentos a escala global.




―¿Esto conduciría a la generación de empleos?



―Si los 103 M/t de granos son una realidad y se acelera el proceso de agregado de valor a los granos en origen, el sector agropecuario y agroindustrial será el motor de la creación de puestos de trabajo genuinos que hacen falta en el país. En este aspecto soy muy optimista; creo que la Argentina de las commodities está dejando lugar a una nación exportadora de alimentos terminados. El gran desafío es producir y exportar alimentos humanos de consumo directo. Como ejemplo basta indicar que 120.000 gallinas ponedoras consumen anualmente el maíz producido en 800 hectáreas de campo que demandan 2.400 horas hasta el puerto exportador como grano. En cambio, transformando ese maíz en huevo, demanda 60.000 horas/hombre/año, es decir, 25 veces más trabajo en origen. ¿Cómo exportar huevos al resto del mundo? La idea es instalar fábricas de huevo en polvo. Sólo un ejemplo de los miles que indican el camino del éxito de la Argentina exportadora de alimentos elaborados, un país con fuerte demanda laboral en origen. (Prensa INTA)

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