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En Corrientes, Picazo abogó por más apertura en poderes judiciales

La ministra del Superior Tribunal de Justicia, Liliana Picazo, visitó Corrientes y definió conceptos sobre las transformaciones necesarias en el ámbito de la Justicia. Hizo hincapié en la igualdad social y el cuidado de la democracia. Participó del “Primer Encuentro NEA Niños, Niñas y Adolescentes en Conflicto con la Ley”. Una semana antes fue parte de otra jornada relacionada a la “Ética en los procesos judiciables”, en la cual – entre los temas abordados – debatieron sobre cambiar el paradigma de que “el juez sólo habla por sus sentencias”.

“Hay que terminar con los esquemas ultraconservadores. El juez debe dar la cara, explicar las sentencias ante los abogados y ante la sociedad, de manera concreta. Un juez no vive en una burbuja. Es parte de la construcción de una sociedad que todos los días se autodemocratiza más”, sostuvo la funcionaria, sin medias tintas.

En este sentido, subrayó el concepto de que “es bueno que la Justicia capacite y a la vez se forme. Nadie nace sabiendo. Somos servidores públicos -quizá sí, con alguna jerarquía -, honrando el deber Constitucional de dar cuenta de los actos, porque somos parte de la democracia”, aseveró.
El siguiente es el diálogo con periodistas de época.

¿Por qué dice que eso de “hablar por la sentencia” es vetusto?

Porque la gente tiene que saber quién administra su derecho a la vida, a la propiedad, a la libertad. Yo siempre comparo con la medicina. El médico nos recibe. Cuando nos toma la mano o lee una radiografía y se pone a contarnos lo que nos pasa. A veces, cosas feas. Y tiene capacidad para decirnos cuándo el diagnóstico no es bueno, decirlo de la mejor manera. Bueno, así tenemos que hacer los jueces y todo el espectro judicial respecto de quien viene a reclamar un derecho y el juez le dice que no se lo da. Le tiene que explicar por qué no se lo da.

También está la oralidad que pone al juez en una situación importante. Eso modifica conductas y quita el temor al otro. No hay que tener miedo para decir que no, cuando ese “no” está fundado en el derecho.

¿Cómo lleva usted este concepto a la práctica?

Simple: estando cerca de la gente. A mí, el vecino me encuentra en la calle y puede hablar conmigo. Y así, en mi despacho. Muchos no conocían el edificio del STJ, porque pensaban que estaba cerrado al público, o que era para una determinada elite social. No es así.

¿Para qué sirvió la jornada desarrollada en Corrientes?

La jornada fue fantástica. Hubo un intercambio de la realidad en cada provincia, sus historias y con las proyecciones, con una honda preocupación de los actores presentes por la problemática de los niños y adolescentes con compromisos en el proceso penal. Obviamente, una problemática que interesa a todos. Todos los poderes que deben participar del salvataje cuando hay niños comprometidos con la Justicia, no para castigarlos, sino para reencauzar sus conductas y ayudar a sus familias, resolver sus problemas y tener una sociedad más tranquila.

¿Se habló de la creación de centros de contención?

Sí. De ahí reitero la importancia del involucramiento de los tres poderes del Estado; más iglesias, clubes, asociaciones. Hay que dejar de mirarse el ombligo y mirar al otro. Sobre todo, cuando es una persona vulnerable.

Las provincias del NEA debaten las problemáticas relacionadas a los menores en conflicto con la Justicia…
Sí, en el país. La problemática de los jóvenes en conflicto con la ley nacional es una problemática de todos. Saludo a Corrientes por organizar este tipo de capacitaciones. La semana pasada la temática fue la ética. Es muy importante capacitar y capacitarse. Es una apertura que contribuye a que la paz social se pueda lograr dentro de este estamento que es la niñez y la adolescencia en conflicto.

Esto permite tomar mejores decisiones en una región, como la nuestra…

Lógicamente. Cuando uno escucha la problemática del otro aprende a ver cómo el otro la trabaja, o que podemos estar equivocados en los mecanismos de trabajo. Lo más importante, además de las buenas exposiciones, hay mucha gente comprometida, porque si no tenemos respuestas del Ejecutivo en cuanto a creación de hogares para chicos sin familia, no podemos amalgamar un trabajo para que el producto sea completo. Este compromiso se está asumiendo en conjunto con todos los poderes del Estado, buscando mejores legislaciones, mejores estructuras para tratar la problemática.

¿Cómo observa el funcionamiento judicial a nivel país?

Y está en pleno proceso de transformación. En cada provincia debemos buscar el mecanismo y el compromiso para que renazca la vocación de servicio. Entiendo que también hay una cuestión de mirar hacia abajo y hacia los costados para resolver los problemas que a veces no llevan tanto dinero ni costos, sino el compromiso de los que estamos arriba. Hay que trabajar con los recursos humanos que tenemos, con capacitación y ejemplos.

¿Cómo es la relación con sus pares correntinos?

Muy buena. La atención fue excelente. Más que de respeto, de afecto. Estuvimos conversando con el presidente Horacio Semhan, Alejandro Chaín y Fernando Niz, principalmente, de quienes nos llevamos la mejor de las impresiones.

Extensa trayectoria

Su designación como ministra causó sorpresa. ¿Por qué?

Bueno, por varias razones. Quizá la primera, porque el Gobernador consideró mi trayectoria profesional y no mi orientación política. Empecé como empleada en la Justicia en 1974, cosiendo expedientes en Eldorado. Fue un pasaje que me tocó superar, nunca había cosido un botón y me tocaba coser expedientes, ya como abogada. Me quedé sin trabajo durante el golpe militar; volví con la democracia. Fui Juez, función que conozco, después me llevaron a la Fiscalía del tribunal, una tarea que me apasionó. Y ahora, agradezco a quien me honró con este cargo, en el que mantendré el profesionalismo de siempre.

¿Usted aspira a presidir el Superior Tribunal?

No es mi objetivo, quiero trabajar en lo que corresponda. Soy enemiga de las disputas de poder. Nosotros estamos para resolver problemas a la gente y a mí una presidencia no me resuelve ningún problema. A la gente no le interesa quién es presidente, sino que funcione bien la Justicia. Si me piden y funciona bien conmigo, lo pensaré. (diario epoca)

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