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En el exterior la yerba se cotiza en euros, pero aquí ni se paga el precio garantía al productor

Nadie habla de la cotización de la yerba mate en el exterior. A pesar de que puede adquirirse en tiendas on line y ver allí los precios a los que se cotiza. Las primeras marcas llegan a vender a 5,95 euros el paquete de medio kilo, es decir algo más de 100 pesos y el de 1 kilogramo a 7,95 euros nada menos que 143 pesos. Un paquete de 3 kilos llega a cotizarse a 24,80 euros es decir a 448,63 pesos. Y son las marcas argentinas en términos generales las de mejor precio, porque también se venden paquetes de yerba mate producida en Paraguay, Uruguay y Brasil. Inclusive una marca misionera que se presenta como orgánica proveniente de San Ignacio, también se cotiza en euros.

Si a esta circunstancia le agregamos el hecho de que el paquete se está vendiendo en las góndolas a unos 70 pesos el kilogramo y si al hecho que en Buenos Aires se presentó el último aumento como ocasionado por el aumento en los valores de la materia prima, tendremos que la pregunta en torno de por qué no se pagan los precios a los que la industria está obligada por ley, no tiene respuesta, ni fundamento.

“El impacto de los nuevos precios de la hoja verde y la yerba canchada se traslada a las góndolas con un aumento de hasta el 7 por ciento de los paquetes de yerba mate”, aseguraba Radio Mitre, De Buenos Aires, en su página web. Exactamente el día 16 de mayo de este año, cuando titulaba: “La yerba aumentó entre un 5 y 7 por ciento”. Para informar: “en los comercios se remarcó el precio de la yerba mate con un incremento que oscila entre el 5 y el 7 por ciento. Esto se debe al aumento de la materia prima que según el Instituto de la Yerba Mate, la canchada pasó de 19 a 22 pesos por kilo e impacta directamente en la elaboración. “Los comerciantes y las cadenas tienen metodologías y márgenes de ganancias pero no debería ser superior al 7 por ciento”; explicó Esteban Federmeyer.

Lejos de todos estos valores y estas informaciones, en la zona productora, concretamente en Misiones, que produce el 90% de la yerba mate argentina y de donde se abastece inclusive la otra porción productora, Corrientes, ya que tiene una participación de apenas el 10%, ni siquiera se pagan los precios fijados para la materia prima por el laudo del Ministerio de Agricultura de la Nación. Tampoco hay inspecciones comprometidas por el Inym, al punto que grandes firmas pagan hasta a 360 días –es decir a un año- precios por debajo de los establecidos como mínimos o de garantía. Porque los precios fijados por ley son piso no techo del valor de la materia prima.

También la gran industria pone el grito en el cielo cuando debe tributar impuestos en Misiones, no importa si se trata de centavos cuando se los compara a los importes percibidos en la venta a exterior.

Así las cosas la industria y salvo las honrosas excepciones que siempre confirman la regla se ha transformado en un gran conspirador contra la calidad de vida de productores y tareferos. Y, por extensión, contra la producción madre de Misiones. Obliga a poner la mirada en las cooperativas como las que deberían fortalecerse y sumar nuevas entidades para preservar a los plantadores, los obreros rurales, la calidad del producto, el mantenimiento de una agricultura sostenible y orgánica. En suma, revitalizarse en los conceptos modernos de la producción siglo XXI, que nada tiene que ver con el trabajo esclavo, el trabajo infantil, que ha “distinguido” a grandes plantadores, e industriales.  
 

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