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POLITICA

En el Gobierno creen que la recuperación económica depende de la reelección de Macri

“La hoja de ruta es estabilizar la situación cambiaria, eso va a permitir bajar la tasa de interés -de esta forma la recesión va a ser más corta- , cumplir con las metas fiscales a rajatabla y dar señales claras de que el Gobierno va a ser reelecto”, así sintetizó una alta fuente de la Casa Rosada los ejes centrales de la estrategia para salir de la crisis de la administración del presidente Mauricio Macri.

En el Gabinete Nacional existe consenso en cuanto a que Luis Caputo está haciendo una buena tarea al frente del Banco Central, reconocimiento que también tiene en el plano internacional. Tanto es así que algunos miembros del elenco gobernante piensan que la crisis cambiaria ya terminó, mientras que otros -entre ellos el propio Caputo- son más cautos.

En cambio, la mayoría está convencida -y determinada- según señalan fuentes oficiales, en bajar el gasto público y cumplir con las metas fiscales comprometidas ante el Fondo Monetario Internacional. Al respecto, son optimistas porque consideran que “el mayor esfuerzo se está haciendo este año y el próximo también será posible alcanzar la meta”.

Estudios privados sostienen que efectivamente el esfuerzo fiscal para el año próximo no es tan importante como parece. La consultora Ecolatina señala que el compromiso asumido con el FMI es bajar de un desequilibrio primario (antes del pago de intereses) de 2,7% del producto bruto interno en 2018 a 1,3% en 2019, es decir un recorte de 1,4% del PBI. Pero en realidad esta poda se reduce a 0,8% porque, por el lado de los ingresos, el Gobierno tendrá un aumento de 0,4% del PBI por la contabilización de los fondos estatizados de las AFJP, en tanto que el gasto podrá subir 0,2% por la posibilidad de ampliar las erogaciones de capital financiadas por organismos internacionales.

En el contexto de la “firme decisión” del Gobierno de cumplir con las metas fiscales, señalan en la Casa Rosada, se explica el anuncio que acaba de hacer el Gobierno de aumentar el precio del transporte, una medida que afecta el poder adquisitivo de la población, particularmente de los sectores de menores recursos, en momentos de deterioro de los ingresos y caída de la actividad.

Siguiendo este criterio, y por más que se planteen dudas, en la Casa Rosada se sostiene que se mantendrán los ajustes previstos para las tarifas del gas y la electricidad. “Las medidas desagradables ya no pueden ser graduales, se deben tomar cuanto antes para que la economía se estabilice y luego comience a crecer lo más rápido posible y así llegar bien parados para las elecciones”, confiesan.

En el Gobierno ya descuentan que, salvo un milagro, difícilmente crezca la economía. Por su parte, los estudios privados hablan de una caída del orden del 0,5 a 1,5% en el producto bruto interno.

En tanto, consideran que el tema de la reelección es clave y explica el fuerte apoyo internacional que tiene el Gobierno de Macri, sustento que tuvo su máxima expresión en el otorgamiento -en tiempo récord- del crédito por 50.000 millones de dólares del FMI.

La reelección

El futuro de la política argentina es el tema que más preocupa en los foros internacionales. Las inquietudes de los inversores no tienen como eje las dudas sobre la situación fiscal o la inflación. Lo que les preocupa es una vuelta al “populismo”, particularmente el representado por la expresidente Cristina de Kirchner.

Así, si el Gobierno de Cambiemos llegará debilitado a las elecciones, la perspectiva de su derrota provocaría una fuga de capitales que acentuaría el deterioro de la situación económica y, por tanto, realimentaría la posibilidad de una derrota del oficialismo.

Este diagnóstico es compartido por las distintas fuerzas que conforman el Gobierno, pero a la hora de encarar el futuro inmediato, las posiciones llegan a ser muy divergentes. Por un lado, se encuentra un núcleo duro, cercano a Macri y que conforman el jefe de Gabinete, Marcos Peña, o el asesor Jaime Durán Barba, que considera que “la gente votó por el cambio” y, en esta línea, se debe profundizar lo que se viene haciendo el Gobierno y mantener el rumbo sin mezclarse con “la vieja política”.

En la vereda de enfrente se ubican otras expresiones, como las de importantes dirigentes del radicalismo y algunos ministros del Gabinete, que entienden necesario un acercamiento al peronismo “racional”, entre ellos Sergio Massa -con quien Macri aún mantiene distancia, no así Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal-. Estos afirman que “hay que ampliar la base de sustento político” para encarar la crisis por la que atraviesa el país.

Y los pronósticos también son diametralmente opuestos. Para el núcleo duro de Cambiemos, mantener el rumbo significará “ganar las elecciones en primera vuelta”, mientras que para los que consideran necesario un acercamiento a otras fuerzas políticas, no hacerlo significaría “perder en el ballotage”.

Al respecto, éstos explican que Cambiemos no abrió espacio a la oposición desde que se hizo cargo del Gobierno, de donde, se interrogan “¿por qué habrían de apoyarnos en las próximas elecciones?” y se responden que “probablemente negocien con Cristina (de Kirchner) y así logre el peronismo ganar en el ballotage”. De ahí que consideren que los puentes se deben arrimar ahora, ya que más adelante, por lo antedicho, serán imposibles.

La evaluación de los que se pronuncian por mantener “puro” a Cambiemos es distinta. Confían en que Cristina de Kirchner mantiene un nivel de rechazo en la sociedad que torna imposible que gane en segunda vuelta. Y además creen que ni siquiera será necesario llegar al ballotage, porque la recuperación de la economía terminará convenciendo al electorado.

El problema es que la estrategia parece circunscripta mayoritariamente a cómo evolucionara la economía en el 2019 una situación que, si bien en muchos temas dependen del gobierno, existen factores exógenos que no se manejan en la Casa Rosada.

Fuente: Ámbito.
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