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EDITORIAL

En momentos en que la crisis erosiona expectativas y hasta inmoviliza

Más allá de las convicciones que esgrimen los protagonistas del Gobierno de la Nación respecto de la política económica adoptada, los resultados vienen erosionando las bases de sustentación de actividad nacional, con un achicamiento del mercado interno que se cobra víctimas entre los pequeños empresarios, trabajadores, jubilados, empujando a familias y a niños a la pobreza.

La gravedad de la situación impidió compartir la euforia con la que se buscó mostrar la “confianza externa” traducida, para el Gobierno central, en el stand by otorgado por el Fondo Monetario Internacional. Y la condicionada calificación de “país emergente” otorgada por Morgan Stanley Capital International (MSCI). El primer efecto del aporte del FMI fue apenas lograr una leve baja en la espiral devaluatoria. Y la nueva calificación podría alentar inversiones pero recién el año venidero, cuando termine todo el proceso evaluador. Además, es una identificación vinculada a que no se adopten medidas en el país que puedan afectar “el flujo de capitales”.

No les pasó inadvertida la volatilidad que mostró la Argentina en las últimas semanas. Dijo en su comunicado: “A la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, MSCI también aclara que revisaría su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas”.

Así las cosas, hay camino por recorrer. Y hasta expectativas acotadas. Una breve consulta a los actores económicos de Misiones, puso el acento en la inflación como el gran factor incidente inclusive en las asimetrías. Porque a la precipitada devaluación del peso, una depreciación respecto al dólar del 60% desde fines del año pasado, ni siquiera entusiasma a exportadores de la madera, por caso y antes bien a los que más favorece es a los agroexportadores del país central, que liquidan los valores obtenidos cuando lo desean a los parece más conveniente. También a quienes apuestan a la enorme rentabilidad de las Lebac, ya un 47%.

Además y si bien elevan los precios que se pueden encontrar en Paraguay o Brasil por imperio de esa misma devaluación, la combinación de la inflación imparable y los tarifazos terminan renovando las largas colas de vehículos que volvieron a verse el último feriado nacional del Día de la Bandera, en el puente internacional San Roque González de Santa Cruz, que une Posadas con la vecina ciudad paraguaya de Encarnación.
La conjunción de circunstancias desfavorables a la gran mayoría de la población han erosionado la imagen presidencial y han empujado a muchos de su base electoral a sumarse al paro general dispuesto para este lunes 25 por una CGT que ha esperado cambios durante dos años y medio. La desocupación no cede ni la precarización laboral. Y podrá coincidirse con el sector empresarial en que deberían encontrarse alternativas al cese de actividades que recorta todavía más ganancias, jornadas laborales, pero tampoco pueden ignorarse la depreciación de salarios, jubilaciones, ingresos en general, ventas, rentabilidades.

El debate en torno a la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo no ha cesado. Los médicos en Posadas, junto a otros colectivos sociales y confesiones religiosas se han manifestado en la plaza 9 de Julio en contra del proyecto de ley con media sanción de Diputados. Resta todavía el tratamiento en el Senado y, por ahora, ha sido girado a cuatro comisiones, lo que demandará todavía un tiempo de tratamiento. Y bien podría insumir lo que resta de este año.

Un semestre que el mismo Gobierno está pronosticando como muy difícil, al menos en su primer trimestre. Y nadie puede predecir a estas alturas a cuánto llegará el dólar. O lo que es lo mismo decir cuánto más se depreciará la moneda argentina. Y a cuánto arrastrarán los precios internos. Con la preocupación centrada en alimentos y artículos de primera necesidad que sufrieron sus propias “corridas” hacia el alza.