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Entre el hacer y el memorar viene desafiando el futuro

El periodismo argentino también cumple 200 años. Porque su punto de referencia es la Gazeta de Buenos Aires que crea la Primera Junta y cuyo primer número se publica un 7 de junio de 1810. Nace con la Patria y tiene por tanto una impronta de compromiso con la nacionalidad, con el desarrollo del país, fundamentalmente con el bienestar de su pueblo. No es por tanto ajeno a los debates, antes bien aporta su visión, que se quiere pluralista y libre. Por eso, un homenaje a esta historia particular que, como todas, reconoce claroscuros sería la puesta en vigencia de la Ley de Medios Audiovisuales que será una ventana abierta al siglo XXI.

Abran las ventanas, dejen que el viento fresco ingrese a El Vaticano, había exhortado el Papa Juan XXIII y se convocó al Concilio Vaticano II. Acaso las ventanas abiertas con un viento fresco soplando se han visto en esa histórica celebración del 25 de mayo, con millones de personas celebrando a la Patria en las calles.



Estas fechas que tanta historia contienen, que resultan tan conmovedoras habrán de servir también, seguramente, para profundizar en el presente la búsqueda de la equidad social, la pesada herencia que cuesta remontar porque requiere de los esfuerzos de toda la sociedad. Pero también para tomar previsiones alargando la mirada al futuro. Cuestiones éstas que conciernen tanto a la Nación como a la Provincia. Por caso, la Nación mantiene la deuda del federalismo. Hacia allí apuntó la decisión presidencial del programa de desendeudamiento provincial. Pero es un paso –en todo caso otro más, después de la coparticipación de las retenciones a la soja- que deberá complementarse con muchos otros y que, en rigor demandaría un plan integral de reparación histórica.



En materia de reparaciones, un avance parece ser el acuerdo logrado para una traza del demorado gasoducto que incluya, llegue y atraviese, Misiones, porque, al menos, vuelve a encender una lucecita al final del túnel. Es que este convenio suscripto por los gobernadores de la región incursiona en el ámbito más sensible del Nordeste y la Provincia como es la provisión de energía. Una cuestión que está íntimamente ligada al desarrollo y que, en el caso de Misiones, podría ser una herramienta capaz de evitar el corsé que le impone su limitada extensión territorial.



De hecho, el crecimiento poblacional virtualmente “explosivo” que registra la Provincia obliga a actuar en ambas direcciones, en el presente y hacia el futuro. Con dos grandes debates pendientes: las represas de Corpus y la de Garabí-Roncador. Porque la hidroenergía supone la utilización del recurso agua que se juzga todavía desaprovechado, más allá de Yacyretá. Porque el dato tentador está dado en la decisión de no repetir los errores de la gigantesca represa sobre el Paraná, por un lado, y, por el otro, reclamar para la Provincia la condición de socia.



Hasta los iniciales proyectos de Corpus y Garabí que todo lo inundaban en sus respectivos emplazamientos, Misiones era entusiasta defensora de la hidroenergía. De hecho, oficialismo y oposición avalaron en su momento tanto la construcción de Urugua-í como las micro turbinas ideadas por Barney para el abastecimiento de pequeñas poblaciones, con la utilización del recurso disponible: el agua de los centenares de que surcan Misiones. Por cierto la gestión inconsulta que caracterizó a la Entidad Binacional Yacyretá hasta seis años atrás fue otro de los contrapesos que hizo descender la inicial adhesión a esta energía “limpia”.



Y el debate se daría en torno de esta fuente de generación por cuanto no se visualizan otras, en condiciones de suplir a la provista por hidrocarburos o generación nuclear. La eólica, a pesar de los fuertes vientos y hasta tornados que se abaten en la zona, requiere de vientos constantes como los que se registran en la Patagonia. La solar sigue siendo cara y poco eficiente. Al menos todavía no ha podido resolverse ni los costos de los paneles, ni la eficacia requerida para asegurar la provisión, por caso, de una provincia en crecimiento.



Claro que los debates por venir deberán sortear las miopías de cierta dirigencia que, enfrascada en la defensa de sus propios intereses o de sus corporativos socios políticos, se muestra incapaz de atender al bien común y hasta de reconocer a los propios comprovincianos. Como acaba de ocurrir con el diputado Pablo Tschirsch que pretendiendo un “homenaje” al periodismo no hizo más que descalificar a los hombres y mujeres que lo ejercen en Misiones, y ensalzó en cambio a los de las corporaciones nacionales. Acaso lo hizo por pedido de su socio Ramón Puerta siempre dispuesto a favorecer a las corporaciones nacionales y a sus amigos de la política porteña. Acaso lo preocupe que el periodismo indague en ejecuciones hipotecarias, cheques sin fondo, o títulos académicos inexistentes.



A propósito de oposición legislativa. Llamó la atención que un proyecto opositor, como el referido al retraso de la asignación por hijo que experimentan los empleados estatales en Misiones –presentada por el otro legislador puertista Julio Ifrán- haya sido aprobada por el oficialismo. El primero en levantar la mano fue el presidente Carlos Rovira y lo siguieron después todos los integrantes del bloque renovador. De hecho, el oficialismo ya había advertido tiempo atrás sobre aquella desigualdad respecto a la que otorga Nación, pero la oposición buscando el oportunismo que le daba el reclamo de la secretaria general de la Ctera Stella Maldonado pretendía llevar agua para el propio molino. Y se quedó con las vasijas secas.




  




 

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