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Esperan resultado de ADN que sería clave para esclarecer homicidio de anciana

En las manos de Mercedes Corina Gómez (78) la Justicia podría haber hallado la clave para dar con la persona que en la madrugada del 25 de marzo pasado la atacó con un cuchillo y luego estranguló con un cinto en su lecho. Los forenses hallaron debajo de sus uñas restos de piel que, se supone, la mujer le arrancó al agresor en un desesperado intento por salvar su vida. Ocurrió en una vivienda de la Chacra 249, de Posadas.

Gómez estaba casi ciega y vivía con una familia amiga que la había adoptado como abuela pese a que no había una relación sanguínea. Los investigadores creen que detrás del crimen se esconde un móvil económico.


El primer indicio de que la anciana no se había suicidado lo aportaron peritos de la División Criminalística, que asperjaron luminol en algunos sectores de la vivienda y detectaron rastros de sangre en el lavatorio del baño y en la ducha.
La confirmación de que la mujer fue asesinada provino de los médicos forenses, que establecieron que primero fue herida en el cuello con un cuchillo pequeño de cocina y su muerte fue por asfixia por compresión.


El cuerpo de la víctima fue encontrado por Viviana Vázquez, la esposa de un suboficial del Ejército que hace dos años reside en Posadas. La mujer relató que esa mañana llevó a dos de sus hijos al colegio y al regresar los otros dos ya estaban levantados y le dijeron que la abuela no había salido de su habitación.


De acuerdo con su versión, al ingresar a la pieza encontró a Gómez acostada sobre la cama, cubierta de sangre y con una correa enrollada en su cuello. Además, en la base del cuello tenía una lesión punzo cortante. La mujer era muy amiga de la madre de Vázquez y quedó al cuidado de esta familia porque no tenía hijos ni otros familiares que pudieran hacerse cargo.


Los policías recibieron el llamado de la familia a las 8.40 y al llegar al lugar constataron que el cuerpo todavía mantenía la temperatura y no se había iniciado el proceso de rigidez. Como el médico no tenía un termómetro, no pudo tomar la temperatura para calcular el horario en que ocurrió el deceso.


Debajo del cadáver de Gómez se encontró un cuchillo de mesa con filo tipo serrucho, arma con la que la mujer fue herida en el cuello. Los policías observaron que en el mango tenía una marca consistente en dos caladuras lineales, las que coinciden con los demás cuchillos que la familia tiene.


El móvil del robo quedó descartado, ya que en la vivienda no faltaba ningún elemento de valor y tampoco se vio signos de violencia sobre alguna de las aberturas del inmueble.



 

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