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Estudio anticipa que el cambio climático podría provocar más muertes en Sudamérica

Si el mundo archiva el acuerdo de París y sus metas para limitar el aumento de las temperaturas podría salirnos muy caro. Es lo que se desprende de un nuevo estudio científico que analizó las consecuencias de un aceleramiento del calentamiento global y concluyó que Sudamérica, junto al sudeste asiático y el sur de Europa, es una de las regiones que sufriría mayor cantidad de muertes. 

“Aparte del incremento de eventos extremos como olas de calor, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos, nuestros resultados muestran que el porcentaje de muertes asociadas al efecto de una suba de temperatura mayor a 1,5° aumentaría en torno al 0,2%, 1% y 2,6%, en escenarios con un calentamiento global de 2°, 3° y 4°, respectivamente”, explicó Ana María Vicedo-Cabrera, investigadora de la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

“Si nos centramos solo en las muertes asociadas al calor específicamente, estos incrementos serían aún mayores, agregó.
El estudio tomó en cuenta 451 localizaciones en 23 países de diferentes zonas geográficas y características climáticas como Canadá, Estados Unidos, México, Finlandia, Irlanda, Suecia, Reino Unido, República Checa, Francia, Moldavia, Suiza, Italia, España, China, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Taiwán, Tailandia, Vietnam y Australia. La Argentina no formó parte del grupo, pero sí estuvieron dos vecinos bien cercanos: Brasil y Chile.

¿Por qué Sudamérica quedará en la línea de fuego? “Además de que está expuesta a mayores impactos por su ubicación, es más vulnerable al cambio climático por dos motivos: está altamente poblada y presenta un nivel socioeconómico con menos recursos para protegerse de las consecuencias directas”, detalló.

De todos modos, Vicedo-Cabrera llamó a la precaución porque el análisis no considera la influencia de futuras medidas de adaptación que se tomen, que en opinión de los expertos ayudarán a hacer más llevaderos los efectos adversos. “Simplemente estimamos cual sería el impacto de climas más calientes teniendo en cuenta la exposición de la población en la actualidad”, aclaró.

El aumento de 1,5 a 2° podría ocasionar un aumento sustancial en la mortalidad relacionada con el calor en la mayoría de los países incluidos en el análisis. Por el contrario, la mortalidad relacionada con el frío podría caer, pero esa disminución tendría, en comparación, menor magnitud.

¿Cuánto tiempo tenemos para impedir ese escenario? Para la especialista “es una pregunta difícil de responder. No sugerimos ningún plazo específico porque tampoco el Acuerdo de Paris establece cuando se deben alcanzar los niveles de temperatura propicios”.

La investigadora hace un llamado a cumplir con el histórico convenio, firmado en 2015 por casi 200 países que se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 2º (con un objetivo ideal de 1,5 º) respecto a los niveles preindustriales. Pese a que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, aún es en muchos aspectos letra fría que no ha podido implementarse y que además debió soportar el misil que le envió Donald Trump con el retiro de EEUU.

La semana pasada, la nueva ronda de conversaciones en Bangkok concluyó con un progreso dispar en la mayoría de los puntos de negociación para trazar una hoja de ruta sobre la aplicación del acuerdo parisino: los puntos de debate más polémicos estuvieron relacionados con la periodicidad con la que los países deberán comunicar sus políticas climáticas y el volumen de los fondos para el financiamiento climático.

Temas sensibles para un acuerdo construido sobre un frágil equilibrio entre naciones con niveles de desarrollo económico y social diferentes. A menos de tres meses de una nueva cumbre anual sobre el cambio climático, la COP24, que se celebrará en diciembre en la ciudad polaca de Katowice, este estudio es un nuevo llamado de atención.

Fuente: Ámbito.

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