SEGUINOS

EDITORIAL

Exigencias de esfuerzos a los sectores más débiles de la sociedad

La semana cerró con un episodio que nadie quería ver: un Congreso de la Nación sitiado por fuerzas de seguridad en un número que llamó la atención de propios y extraños y los posteriores desmanes entre manifestantes que lanzaban piedras a los efectivos y éstos que respondían con camiones hidrantes, gases lacrimógenos, gas pimienta, sin distinguir, muchas veces, entre los integrantes de la protesta y los diputados nacionales. Hasta hubo intentos por impedir el ingreso de diputados de la oposición que irán a votar en contra de la propuesta oficial. En el interior del recinto los diputados del oficialismo se sentaron en sus bancas esperando un quorum que tardó mucho en llegar.

El severo cuestionamiento a la reforma previsional se había salido de carril, mientras los oídos sordos se mostraban inmutables. Luego de los incidentes y el fracaso de la sesión el Gobierno de la Nación se avino a darle un maquillaje liviano a la propuesta, mitigando con un bono el impacto sobre los ingresos de los más débiles de la sociedad: jubilados, pensionados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, Veteranos de Malvinas. Sobre sus débiles espaldas se depositará la pesada carga que deberán soportar: un ahorro millonario destinado a enjugar deudas internas y externas –entre las primeras la compensación a la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal y en el segundo caso, pagos de la deuda externa-. Las Provincias ponen también sus espaldas para soportar estas “reformas”. Claro que algunas ponen más espaldas que otras. Y, en términos generales, son las más “chicas” las que hacen más esfuerzos. Lo que no es nuevo a lo largo de la dos veces centenaria historia argentina.

El año venidero se avizora más complejo que el actual a pesar de esa enorme exacción, porque no hay correcciones de base que permitan hacer crecer a la economía: las tasas de interés aspiran posibles inversiones, el mercado interno sigue achicándose por menor producción y menor gasto interno, las obligaciones con el exterior se mantienen. Hay voces de alerta en la oposición y hay voces de alerta en antiguos aliados del Gobierno de la Nación. Pero no hay escuchas entre quienes deben decidir.

Así las cosas, las esperanzas de una reactivación se diluyen y la impotencia gana terreno. Las recomendaciones de austeridad se multiplican, los bolsillos se adelgazan. El fin de año llega con el ceño fruncido.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas