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Fortaleza y debilidades: los requerimientos del nuevo tiempo

Misiones ha potenciado sus ofertas turísticas, sumando a las tradicionales Cataratas del Iguazú y no menos distintivas Reducciones Jesuíticas, el Parque Temático de Santa Ana, con su enorme Cruz, y el acceso a los Saltos del Moconá. Pero este despliegue, que ha sido acompañado con inversiones hoteleras, las más recientes en Posadas con los hoteles Maitei y Urbano, no tiene suficiente acompañamiento en materia de “puesta al día” turística. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 84

Por caso, durante todo el año, los brasileños han llegado a disfrutar las ofertas urbanas de una ciudad como Posadas que ha crecido exponencialmente con las obras realizadas por la Entidad Binacional Yacyretá, que están llegando también a Garupá y Candelaria. Sin embargo, el portugués no es un idioma cuyo manejo se promueva y exija a quienes habrán de atenderlos. Desde agencias de viaje a restaurantes, bares, hoteles. Mucho menos, el dominio de inglés para atender al cada vez mayor número de visitantes extranjeros. Porque hasta quienes no la tienen como lengua materna, apelan al inglés en sus viajes, sabedores que es un idioma que se usa internacionalmente.



Tampoco están los menús de los restaurantes, en estos idiomas, condenando a los visitantes a degustar comidas desconocidas. Se observa falta de capacitación en el trato que dan mozos/ mozas, camareros. Muchos de ellos captados por los dueños o gerentes de los negocios para “salir del paso” los días de mucha afluencia de comensales, tanto locales como visitantes.  Los contratan uno o dos días, un fin de semana largo, por ejemplo. Les pagan por día. Mientras que a muchos de los que pretenden tener como estables les precarizan la tarea con pagos “en negro”. Estas prácticas no llevarán ciertamente a disponer de recursos humanos formados, capacitados para brindar una atención de primer nivel como se requiere o se alienta desde las grandes inversiones realizadas.



Claro que estos comportamientos traducen, también, una falta de toma de conciencia de la nueva realidad que se le viene presentando a Misiones y que habrá inclusive de ampliarse si se mantienen los niveles de crecimiento de la economía nacional como se proyecta hasta fines de esta década. Y si como viene sucediendo oleadas de chinos con medio y alto poder adquisitivo se transforman en los nuevos turistas internacionales.
Cuestiones las comentadas a las que deberá sumarse la falta del uso del plástico en casi todo el espectro gastronómico de Posadas. Una recorrida por pizzerías con delivery llevó a comprobar que nadie trabaja con tarjeta de crédito. Sólo al contado. Ni qué hablar de la tarjeta de débito. Ni para los consumidores locales ni para los visitantes. Ello a contramano del uso del plástico cada vez más extendido, en la provincia y el país. Al punto que hay cada vez más gente que dispone de más de una tarjeta de crédito que le permite movilizarse sin llevar dinero en efectivo. Lo que es sumamente práctico para el visitante que hasta por razones de seguridad opta por no andar con grande sumas encima.



Los artistas locales



Las debilidades no terminan allí, tampoco. Porque en materia de entretenimientos hay mucho por hacer. El Centro del Conocimiento viene aportando espectáculos y muestras de primer nivel, pero casi actúa en soledad. Hace falta mucho más de parte del sector privado. En música, teatro, exposiciones plásticas. En Buenos Aires hay “tanguerías” que buscan recrear los bares tangueros, el cafetín de Discépolo. En Posadas no hay, en cambio, negocios que hagan otro tanto para recrear lugares en los que se cante y baile un chamamé o un shotis. En España es posible adquirir obras grabadas de artistas populares cuyo renombre no trasciende su pueblo o su región. Los de trascendencia nacional e internacional tienen suficiente prensa para ser conocidos. Pero el artista local logra su espacio de este modo. A propósito de características regionales, distintivas, cabe advertir que ni siquiera proliferan los lugares donde se pueda degustar un mate, una mermelada hecha por productores que vienen a vender sus confituras a la capital provincial.



Ni siquiera proliferan los lugares donde se pueda degustar un mate, una mermelada hecha por productores que vienen a vender sus confituras a la capital provincial.



Faltan obras de teatro que recreen las leyendas regionales y suban a escena. Hasta los cuentos de la selva que distinguen a Misiones y bien pueden formar parte de un repertorio infantil que atraiga a los bajitos en plenas vacaciones de invierno –o de verano-.  Porque la Provincia empieza a ser un centro de atracción turística todo el año.



No hay uno o varios lugares donde se puedan adquirir artesanías. Excepción hecha del cuarto tramo de la Costanera que se transforma en una fiesta a los ojos de quienes gustan de apreciar realizaciones en madera, en telas, en piedras. Nadie informa, por ejemplo, que Posadas es una de las ciudades en las que se puede adquirir guitarras de primera calidad artesanal, con un lutier del prestigio de Chavez. Claro que también hay artesanos en el interior de la Provincia, que tampoco tienen difusión y son conocidos sólo por sus compoblanos o por quienes se dedican a esta actividad pero no trascienden al gran público. Ni qué hablar de las artesanías mbyás, que debieran tener un centro de exposición y venta que exceda el horario comercial.




Y un centro de exposición y venta de productos alimenticios regionales? De yerba a té, pasando por dulces, alfajores, chipas. Y los souvenir? Qué recuerdo se llevará el visitante de Misiones. ¿No habría que potenciar lo que hoy se consigue en algunos contados centros de venta en las principales ciudades? .



 



 

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