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POSADAS

Fue condenado por varias estafas que cometió hace nueve años

Un hombre que cometió trece estafas en la zona de Puerto Rico fue sentenciado a tres años de prisión en suspenso tras admitir su responsabilidad en esos hechos. El imputado se manejaba con varias identidades y estuvo varios años prófugo porque había buscado refugio en Paraguay.

El Tribunal Penal 1 de Posadas condenó a tres años de prisión a Gerardo Adrián González, de 44 años, quien cometió trece estafas en la zona de Puerto Rico en el año 1999. El hombre accedió a un juicio abreviado tras admitir que había cometido las estafas con cheques sin fondos, algunos de ellos robados.


Una de las víctimas fue Lauro Strieder, propietario de un minimercado de Garuhapé. El comerciante dijo que el 13 de marzo se presentó en su local el imputado, quien se identificó como Mario Ramón González. En esa oportunidad se hallaba en compañía de un grupo de tareferos y solicitó la apertura de una cuenta corriente para retirar mercadería para sus peones. El hombre prometió pagar todos los fines de semana, adquirió productos por 1.100 pesos y abonó con un cheque de 850 pesos que había sido sustraído.


Otra denuncia contra González fue radicada por Marisel Liliana Zir, propietaria de la FM Tauro de Garuhapé, quien le había vendido un espacio de una hora semanal en la emisora, recibiendo como parte de pago un cheque por 980 pesos que fue rechazado por el banco por orden de no pagar y tener una firma desconocida. En esa oportunidad el imputado se presentó como Gerardo González. La mujer relató que entregó el valor a una agencia de autos a cambio de otro cheque por un monto menor, que fue entregado a González como vuelto.


El 29 desde la concesionaria le avisaron que no pudieron cobrar el cheque.


También resultó víctima Víctor Alfredo Villalba, quien realizó varios fletes de yerba mate verde para González, recibiendo un cheque por 195 pesos que también carecía de valor. En este caso el hombre dijo ser Marcos Antonio González.


Félix Schweiofski, denunció que un hombre que se identificó como Juan Carlos Benítez, se presentó en su comercio de electrodomésticos, en Jardín América, donde adquirió varios productos por valor de 445 pesos, los cuales abonó con un cheque que también carecía de valor.


También fue víctima el remisero Aldo Gregorio Benítez, a quien el imputado le pagó varios viajes en efectivo y luego con un cheque que fue rechazado porque había sido robado.


Alfonso Graef relató que González le compró en julio de 1999 adquirió dos cargas de almidón de mandioca: la primera de 300 kilos, que pagó con un cheque que el hombre cobró sin problemas, y una segunda de mil kilos que fue abonada con un valor que pertenecía a una cuenta que había sido cerrada.


Silvestre Freiberger, propietario de una fábrica de ladrillos y aserradero denunció que en agosto de 1999 un hombre que se identificó como Mario Mareco González, se presentó en su empresa y compró ladrillos y tirantes por casi 700 pesos. El empresario aceptó los cheques porque estaban endosados por Graef, que negó haber firmado los documentos.


Precisamente otra de las denuncias fue radicada por Graef, quien le vendió a González una carga de 200 pesos de almidón y recibió como pago un cheque por 470 pesos que nunca pudo cobrar porque tenía denuncia de robo.


Albino Milzuk le vendió al imputado un automóvil GMC Chevette por valor de 4.500, que González pagó 140 dólares en efectivo, firmó doce pagarés y le entregó dos cheques por valor de 1860 pesos. Uno de los documentos carecía de fondos y el otro estaba adulterado.


También Ladislao Villalba fue víctima del estafador. El hombre tiene una mueblería en Jardín América y el 28 de agosto le vendió a González un centro musical y otros artículos que fueron abonados con un cheque que el comerciante nunca pudo cobrar.


El 5 de septiembre de 1999 Fermín Scherf le vendió al imputado 4.000 ladrillos que fueron abonados con un cheque que el hombre entregó a una casa comercial, desde donde le avisaron que había sido rechazado por el banco.


Norma Schardong de Fitze, tiene una tienda en Capioví y le vendió a González y a otras dos parejas que lo acompañaban prendas de vestir por valor de 2.000 pesos, monto que fue abonado con ocho cheques de pago diferido por valor de 2.800 pesos, que no pudieron ser cobrados porque la firma no correspondía al titular de la cuenta.


Otra víctima del estafador fue Erica Botz viuda de Griss, quien le vendió machimbres por 150 pesos, compra que fue abonada con un cheque de 321 pesos que carecía de valor. La mujer dijo que aceptó el valor porque estaba firmado por un conocido, pero luego se estableció que la rúbrica no le pertenecía.


En la mayoría de los casos el imputado abonaba las cuentas con cheques por montos superiores, recibiendo otros valores e incluso dinero en efectivo como vuelto, lo cual hizo que las estafas terminaran siendo por valores muchos más altos.


El expediente instruido por el Juzgado de Puerto Rico fue elevado a juicio hace dos años porque el imputado estuvo oculto varios años en Paraguay. Ahora, a nueve años de cometer las estafas se declaró culpable ante el Tribunal Penal 1 de Posadas. (Ernesto Azarkievich)

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