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Hacia nuevas vías para exponer la “indignación popular”, sin líderes

El licenciado Lucas Jolías observó que uno de los desafíos es poner al ciudadano en el centro para la recepción de las políticas públicas. “Estamos diciendo que el pueblo tiene el poder, que vivimos en un régimen democrático, de representación, y hace algunas décadas estamos escuchando que hay que dar vuelta la adminitración pública y ponerlo de cara al ciudadano. Es raro porque los fundamentos de la Administración pública en un régimen democrático y representativo, justamente están en eso, evidencian que por ahí no se ha cumplido”, afirmó. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 118

Además, mencionó que el ciudadano va a tener más exigencia. “Va a querer participar más, tener una participación más activa más allá de participar en un partido político”, son otros desafíos.



En otro tramo de su exposición, Jolías sostuvo que las estructuras formales de participación históricas, como son los partidos políticos, sindicatos, las ONGs, “todas aquellas estructuras que servían -o sirven, de hecho- para canalizar esas demandas ciudadanas, esas cadenas de transmisión de las demandas hacia los gobernantes” serán dejadas de lado por otros mecanismos de participación que van más allá de esas estructuras formales, insistió.



El politólogo recordó que en 2011 esto se vio “en carne viva, en regímenes democráticos y no democráticos. Hemos visto grandes movilizaciones y lo primero que se vio es que no fueron canalizadas las demandas por un partido político ni por un lider. A diferencia de lo que sucedió en el Siglo XX”.




Según indicó, lo que pasó en Estados Unidos, España o el mundo árabe “es que no están siendo canalizadas por partidos políticos y no surgen nuevos partidos políticos a través de estas movilizaciones”. Las nuevas tecnologías ayudan a estos nuevos modos de participación y relacionamiento.



 




“Siempre que hablamos de inclusión digital surge una cuestión, se produce la misma incógnita: es la tecnología la que genera nuevos hábitos, nuevos valores, nuevas conductas en los individuos o hay conductas, hábitos preexistentes que la tecnología pueden potenciar o no. En algunos casos la tecnología es un catalizador de condiciones pre existentes, y en otros casos, puede generar nuevas conductas. Si uno se pone a pensar en cómo se utilizaba el celular y en cómo se utiliza ahora, efectivamente se van generando nuevos hábitos”, enfatizó el politólogo.



Jolías remarcó que los principales obstáculos del Gobierno electrónico no tienen nada que ver con la tecnología, tienen que ver con culturas laborales, con la coproducción de esos datos y demás. “Pero sin dudas al aplicar tecnología también podemos generar nuevas actitudes, nuevos valores y hasta nuevos hábitos”, reiteró.



El paradigma de la sociedad en red es que se produce una densidad de las comunicaciones. “Si uno compara una sociedad antigua con una moderna, una de las más importante diferencias es que ahora somos más, miles de millones de personas, pero no solamente eso sino que tenemos una capacidad mucho mayor de comunicación e interconexión”, aseveró.



Entonces, agregó, la principal característica de la relación entre Gobierno y ciudadano es que la sociedad en red propone una morfología de relaciones sociales completamente distinta a lo que es la morfología institucional de muchas organizaciones de Gobierno.



“Cuando hablamos de sociedad en red la imagen que se nos viene es una sociedad donde tenemos la capacidad de estar conectados con todos. Cuando uno dice burocracia, lo que menos se ve es eso y más una estructura jerárquica”, observó.



En otro punto de su exposición, Jolías subrayó que las tecnologías lo que permiten es una nueva forma de relación no sólo de comunicación. Para el politólogo, “no hay nada más difícil para un intendente que entablar comunicación con este tipo de estructura. Si hay un sólo interlocutor es fácil” pero todo cambia si son varios.



 “Uno de los conflictos que han tenido muchos de los regímenes o sistemas democráticos en 2011 fue justamente con quién negociar, cuál es el interlocutor. Adónde debería apuntar el Estado para tratar de resolver esas demandas ciudadanas”, se preguntó y en esta línea consideró que es uno de los puntos más críticos.



 



(Más información en: http://www.seispaginas.com/pdf/seispaginas_118.pdf)

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