SEGUINOS

Enfoque

Incumplimientos de Nación, a pesar de ser la que mantiene la mayor presión impositiva

 

Han transcurrido más de tres meses del Pacto Fiscal firmado entre la Nación y las Provincias y ratificado por la Cámara de Representantes de misiones, en lo que concierne a esta provincia, un mes después. Y sin embargo, no se observan los beneficios que debían desprenderse de ese compromiso y antes bien comienza a desgajarse el acuerdo de la mano de Gobernadores que hablan ya de “incumplimientos” por parte de la Nación en cuanto a envío de fondos compensatorios por disminución de impuestos provinciales, mientras que la gobernadora de la Provincia de buenos Aires María Eugenia Vidal todavía no ha retirado su multimillonario reclamo a la Suprema Corte de la Nación por los años en los que estuvo congelado el Fondo del Conurbano.

Y en lo que a Misiones concierne sólo se advierten los esfuerzos provinciales y la falta de contrapartidas de la Nación. La Provincia es la que más ha hecho los deberes, sus cuentas están en orden, no se ha endeudado mientras que muchas de sus pares lo han hecho en dólares y hoy ver revalorizarse la moneda estadounidense en desmedro del peso argentino. Misiones paga en término a sus empleados y jubilados, se hace cargo de los adicionales docentes ante la deserción de la Nación, avala créditos como el destinado a la forestoindustria –uno de los sectores más castigados por el modelo nacional-; sostiene la obra pública.

Y como si todo fuera poco, con el apoyo del empresariado, el comercio, algunos bancos nacionales con sede en la Provincia, ha instrumentado el Ahora Misiones, Ahora Escolar, de modo de mitigar el descalabro del modelo nacional en Misiones, dado el 90% de sus límites haciendo frontera con Paraguay y Brasil. La Provincia, sus empresarios, comerciantes, ha solicitado una y otra vez a Nación un régimen especial para su especial condición fronteriza, sin éxito.

Se ha dado de baja el ITC Diferenciado, lo que vuelve a descolocar a Posadas, donde ya cerraron más de 300 comercios,  ante los países vecinos. Especialmente con Paraguay de la que la separa apenas un puente binacional.

No se ha reglamentado el artículo 10 de la Ley de Pymes, que hubiera llevado algo de alivio a las empresas locales.

Y por cierto el Pacto Fiscal no ha contribuido a la baja de los precios, la inflación sigue floreciente impulsada por la devaluación monetaria y la dependencia de insumos importados de buena parte de la industria argentina. Claro que en materia de precios el principal componente está dado no por los impuestos provinciales, como se pretende hacer creer desde la Nación y localmente los voceros de Cambiemos, sino por el componente nacional: IVA y aportes patronales.

El diario Clarín ha publicado hace un par de días de qué modo impactan los impuestos en los precios de los alimentos y no puede decirse que este medio sea afín a la oposición, sino más bien cercano al oficialismo nacional:

En los alimentos que pagan IVA reducido del 10,5% (verduras, carnes, pan) los impuestos nacionales que eran del 18,0% en el 2015, siguen siendo del 16,9 en el 2017 y los más altos. Los impuestos subnacionales llegan al 10,3% en el 2015 y 10,8% en el 2017. Mientras que el régimen de seguridad social permanece en el 10,4% en el 2015 y en el 2017. La carga impositiva de conjunto llegaba al 38,7% en el 2015 y llegó al 38,1% en el 2017.

En el caso de los alimentos que pagan IVA la carga impositiva era del 44,0% en el 2015 y del 43,4% en el 2017. Se trata de alimentos como arroz, galletas, aceites. Acá los impuestos nacionales fueron del 25,1% en el 205 y del 24,1% en el 2017. Los subnacionales del 9,4% en el 2015 y 9,9% en el 2017. En cuanto al régimen de seguridad social se mantuvo en los dos años que se comparan en el 9,5%.

Puede apreciarse entonces que es el componente del impuesto nacional el que pesa en los precios y no los impuestos provinciales. Es más, qué sucedería si encima los impuestos de las Provincias se redujeran todavía más, si se tiene en cuenta que la Nación ni siquiera está cumpliendo con el compromiso asumido. Y que su principal aliada la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, tampoco lo hizo en cuanto a retirar la demanda multimillonaria.

Cómo será de compleja la situación que el gobernador de La Pampa Carlos Verna se baja del Pacto Fiscal y se somete al “castigo” previsto por Nación para las Provincias “rebeldes” : dejará de percibir 465 millones de pesos en concepto de Fondo Federal Solidario (Fondo Sojero) y tampoco recibirá en este año los 110 millones por la tajada de compensación prevista, por aceptar la ingeniería dispuesta para calmar el reclamo de Vidal, que incluye renuncias a los juicios locales. “Castigo” que alcanzará a los intendentes de La Pampa que coparticipan el Fondo Sojero.

Pero al bajarse del Pacto Fiscal, La Pampa no estará obligada a desistir de las demandas judiciales por los fondos previsionales. Tampoco estará obligada a reducir sus impuestos. En estas condiciones ya está San Luis cuyo gobernador Alberto Rodríguez Saa se negó al Pacto Fiscal.

Y el lunes, el gobernador riojano Sergio Casas amenazaba con disparar al corazón del Pacto Fiscal: adoptar impuestos provinciales nuevos para hacer frente a los incumplimientos de la Nación. Incumplimientos de Nación que llevaron a quejas provinciales que canalizó el senador Miguel Pichetto y movilizó alivios en los últimos días para Santa Cruz y Chaco.

Ahora se levanta la queja de La Rioja: había pedido compensación por 5.000 millones de pesos en el Presupuesto nacional por el punto de coparticipación perdido en  1988. Le asignaron apenas 300 millones más y el aumento a estatales de esa provincia se redujo a un 8%.

Cuestión que también Misiones afrontó comprometida con los pedidos de Nación: otorgó un aumento del 15%, desdoblado en 10% y 5%, pero cuya primera parte ya se cobró con el salario de febrero –activos y pasivos-. Debe notarse que en cuestión de empleo no hubo crecimiento a nivel país, con la consiguiente merma en el consumo. Según la Encuesta Permanente de Hogares que mide el Instituto Nacional de Estadísticas y censos ((Indec): En los cuatro trimestres del 2016 y 2017. Se crearon 694 mil empleados de los cuales apenas 186.000 fueron en blanco, contra 223.000 en negro y 285.000 fueron no asalariados (cuentapropistas mayormente).

 

 

Vista estas realidades, la complejidad de la situación actual, las asimetrías que fugan divisas a diario, la ausencia de la Nación y la esforzada presencia de la Provincia, cubriendo con sus recursos las deserciones de la Casa Rosada, queda por preguntarse qué pasaría si encima Misiones redujera todavía más sus impuestos provinciales.

Hace falta un sinceramiento: admitir que la Nación es la que mayor presión impositiva ejerce sobre todos los habitantes del país, sin distingos de capacidad contributiva. El IVA del 21% es el más distorsivo de los impuestos. Fue puesto en vigencia por  Domingo Cavallo, “por unos meses” y se mantiene casi sin variantes desde entonces. Lo paga la persona más rica del país y el último desempleado. ¿Cuánto de ese IVA regresa a las Provincias donde fue cobrado?. Una mínima parte.

El año pasado Misiones había transferido a Buenos Aires –cuando promediaba el segundo semestre- 7,5 mil millones de pesos por mes sólo de IVA y la Nación devuelto por coparticipación y otros fondos, sólo 2,5 mil millones. Más claro, imposible.

Descargar Semanario Seis Páginas