SEGUINOS

Misiones en Baires

Indicación Geográfica, un merecido reconocimiento a nuestra Yerba Mate Argentina

Identidad como producto originario de una zona determinada, historia y presencia en todos los ámbitos de la vida cotidiana fueron, entre muchos otros, los principales valores que llevaron a nuestra Yerba Mate Argentina a recibir el sello de Indicación Geográfica (IG), el cual ostentan muy pocos alimentos en el país.

“La Indicación Geográfica no se inventa, sino que se reconoce”, afirmó la ingeniera agrónoma Lucía Tejada, de la Oficina de Registros, dependiente de la Secretaría de Agregado de Valor, del Ministerio del Agroindustria de la Nación. La profesional fue una de las oradoras durante la presentación de la Indicación Geográfica Yerba Mate Argentina, efectuada el viernes pasado en la Expo Rural de Palermo, en Buenos Aires. “Esto es importante porque se hace mención a un valor simbólico, a un conocimiento y patrón cultural, que no se crean de un día para el otro, sino que son parte de un territorio, de una región que a su vez le dan marco a una cultura, a un determinado producto. La Indicación Geográfica no se inventa sino que ya está, ya existe, y lo que se hace es rescatarla y darla a conocer a otros que no la conocen”, subrayó.

La IG para la Yerba Mate fue establecida mediante la Resolución 13/2016 de la Secretaría de Agregado de Valor, dependiente del Ministerio de Agroindustria de la Nación, y se denomina “Yerba Mate Argentina”.

Este sello, a su vez respaldado por el sello de Indicación Geográfica Registrada Argentina, es un aliado que frente al consumidor suma prestigio, transmite seguridad y lo vincula con la historia, con la cultura común que compartimos todos. Así, los envases de la yerba mate que se producen en la Argentina se identificarán con el logo de IG en diferentes colores que se elegirán de acuerdo a la tonalidad de fondo del envase. “Es una herramienta que permite al consumidor conocer el origen del alimento, y que otorga valor agregado al producto”, destacó el presidente del Directorio del INYM, el ingeniero agrónomo Alberto Re, quien también recordó que fue el organismo yerbatero quien coordinó el pedido formulado por toda la cadena productora y elaboradora para obtener el mencionado sello.

A partir de ahora, nuestro producto integra el exclusivo lote de alimentos que poseen este tipo de reconocimiento, ya que existen solamente dos Denominaciones de Origen (“Chivito Criollo del Norte Neuquino” y “Salame de Tandil”) y cinco Indicaciones Geográficas (“Alcauciles Platenses”, “Melón de Media Agua de San Juan”, “Salame Típico de Colonia Caroya”, “Cordero Patagónico” y “Yerba Mate Argentina”).

Las denominaciones de origen o indicaciones geográficas son reconocimientos de práctica común en diversas partes del mundo; particularmente en Europa donde el sistema tiene más de cien años vinculando alimentos con su zona de producción. Basta solo con recordar la enorme variedad de quesos (parmesano, gruyere, reggianito) y bebidas (champaña es el caso emblemático) para tener una idea de su importancia.

El desafío que asume el sector yerbatero es obtener el mayor provecho del sello de Indicación Geográfica y mantener los fundamentos que llevaron a su obtención. “¿Una recomendación?. Que lo defiendan porque la Yerba Mate Argentina es un producto noble que nos representa a todos los argentinos”, enfatizó finalmente la ingeniera Tejada.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas