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Investigarán a gendarmes y federales por un disputado cargamento de marihuana

Un fiscal pidió que los integrantes de ambas patrullas respondan por los delitos de “abuso de armas y violación de los deberes de funcionario público”, además de “vejaciones y apremios ilegales” contra el único detenido, un joven oriundo de Campo Grande. El procedimiento se realizó el 28 de febrero del año pasado.


Un grupo de gendarmes del Escuadrón 50 y una patrulla de la Delegación Posadas de la Policía Federal podrían terminar procesados si prospera una investigación que lleva adelante la Justicia Federal tras un bochornoso procedimiento que permitió el decomiso de 4.243 kilos de marihuana en inmediaciones de la localidad de Santa Ana.



En la madrugada del 28 de febrero del año pasado, ambas fuerzas persiguieron a balazos a un viejo camión que transportaba la droga y luego casi se agarraron a trompadas disputándose la autoría del procedimiento. Lo más insólito de todo es que ambas fuerzas se contactaron con el Juzgado Federal y luego cada una remitió luego su propio sumario.



Los delitos que se le imputan son los de “abuso se armas y violación de los deberes de funcionario público”, ya que en el viejo camión que llevaba el cargamento se contabilizaron 16 impactos de bala; y también “vejaciones y apremios ilegales”, porque el imputado terminó con una costilla fisurada, aparentemente a raíz de las patadas que le dieron. No conforme con ello, le colocaron dos juegos de esposas sobre las muñecas y le ataron los pies con un cinturón, arrojándolo luego en la caja de una camioneta.



Para la Fiscalía Federal, el procedimiento “está teñido de sospechas” desde el principio y considera “el colmo” que ambas presenten sumarios idénticos para adjudicarse el decomiso. Por un lado los gendarmes del Escuadrón 50 dijeron haber iniciado la persecución porque el camión no se detuvo en un control de ruta que, extrañamente, habían montado en jurisdicción de otro Escuadrón; mientras que la Policía Federal aseguró que fue hacia la zona tras recibir un “llamado anónimo” con precisa información sobre el vehículo que iba a transportar la droga, pero curiosamente no se registró en qué horario se produjo esa comunicación y tampoco se alertó a la Fiscalía.



En el requerimiento de elevación a juicio de la causa en la que está procesado Jorge Rafael Cubilla, de 26 años, el fiscal dejó en claro que “la Policía Federal y Gendarmería Nacional han desplegado su accionar de manera excesiva, haciendo uso innecesario de las armas de fuego”.



El propio imputado relató en la indagatoria que cuando le impartieron la voz de detención levantó las manos y no se resistió. Sin embargo, un gendarme lo tiró al piso y pateó en el tórax y luego le ató los pies y las manos. Luego los federales le colocaron las esposas y lo propio hicieron los gendarmes mientras se disputaban a empujones la autoría del procedimiento.



Los gendarmes lo llevaron y tiraron en la caja de carga de una camioneta, donde fue fotografiado por uno de los federales. Curiosamente, esa fotografía que revela los vejámenes fue incorporada al sumario por esa fuerza.


El imputado, que relató cómo los integrantes de ambas fuerzas pelearon junto al camión volcado con la marihuana, dijo que fue contratado por 300 pesos para transportar cigarrillos y que la paga la iba a recibir en Leandro N. Alem cuando llegara con el camión. La Justicia nunca pudo identificar a los dueños del cargamento.



Cubilla indicó que otra persona conducía el camión y que curiosamente ambas patrullas lo dejaron escapar. Los mismos uniformados dijeron que otra persona logró darse a la fuga, pero curiosamente esa versión fue negada por el entonces jefe del Escuadrón 50, el comandante principal Víctor Hugo Encinas.

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