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Jury: el juez Rey dijo que el oficial Gastón Guarda “nos mintió a todos”

En su extensa exposición ante el Jurado de Enjuiciamiento, el juez de Instrucción José Luis Rey explicó el funcionamiento real de la Justicia Penal y sostuvo que fue el oficial auxiliar Gastón Guarda quien introdujo los teléfonos de Buenos Aires que se debían intervenir. Y que luego los mudó de la causa Dávalos a la de Pícoli. El Jurado rechazó casi la totalidad de las medidas de prueba solicitada por las defensas.

En la tercera jornada del proceso de destitución de los jueces de Instrucción Horacio Gallardo y José Luis Rey por la intervención de líneas telefónicas de personas que nada tenían que ver con la delincuencia, permitió comprobar que existe una  la Justicia de manual -sostenida por las altas esferas judiciales- y la realidad diaria con la que deben lidiar los magistrados de primera instancia del fuero penal.



 



El Jurado de Enjuciamiento rechazó la totalidad de los planteos de nulidad interpuestos el jueves y también el pedido de incorporación de nuevas pruebas solicitadas por los defensores. Sólo aceptó sumar la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones que confirmó el procesamiento de los policías misioneros y la secretaria Mónica González; y el fallo del caso Pícoli, que había sido solicitado por el Procurador Miguel Piñero.



 



Al momento de declarar ante el Jurado, el juez Rey recordó que “cuando llegó el Habeas Corpus que Sergio Burstein presentó ante el Juzgado Federal 7, vi que en la causa de Pícoli había muchos teléfonos con prefijos 011 intervenidos y pedí al comisario Rojas, de Investigaciones, que me informe de dónde habían salido. El oficial Diego Gastón Guarda estaba en Puerto Iguazú y lo hicimos volver a través de Jefatura. Guarda mintió al decirnos que los números los había obtenido en Posadas, pero como se que es un poco fabulador, le pedí que no mienta. Es en ese momento que aparece la figura de Ciro Gerardo Jame; y decidí suspender todas las intervenciones para chequear la pertinencia y ordené abrir una investigación penal”.



 



En otro tramo de su exposición, Rey relató que “cuando Oyarbide solicitó el envío de los incidentes de la causa, hice lugar a los pedidos y le remití también el incidente con el pedido de captura librado en su momento, para que vea que la causa era real. En el expediente por el homicidio de Hercélides Dávalos, les dije que el expediente ya había sido remitido al Tribunal Penal 1 para juicio. Y también le mandé la testimonial de Guarda donde dice que fue James quien les aportó los números. Con esa información Oyarbide ordenó detenerlo 24 o 48 horas después”.



 



El juez aseguró que “la Secretaría de Inteligencia nos dijo que desde Posadas se tienen intervenidas un promedio de 26 líneas, lo cual demanda la utilización de 16 casetes diarios de 90 minutos por cada teléfono, lo cual hace un total de más de 12.000 casetes mensuales, lo cual equivale a más de 18.000 horas de escuchas. Es decir que materialmente es imposible desgrabar la totalidad de las cintas, más aún teniendo en cuenta que la tarea estaba a cargo de tres policías que además cumplían otras funciones”.



 



Sobre la utilización de la casilla de correo Dieguito.32@hotmail.com, Rey dijo que “allí no se enviaban las desgrabaciones, sino un informe sobre llamadas entrantes y salientes del teléfono intervenido. Esa casilla pertenece al oficial Guarda y fue introducida en la causa por la misma Dirección de Investigaciones para agilizar el análisis de los datos”.



 



Con respecto a la labor judicial, sostuvo que “se tramitan unas 120 causas diarias. Si leo 10 minutos cada una, sólo podría tramitar 60 en el día trabajando diez horas. Eso hace que se firmen los expedientes parado, en los pasillos y el margen de error es mayor. Desde enero de 2007 a septiembre de 2009 ingresaron en mi juzgado 14.000 expedientes, a lo cual se debe sumar la subrogancia de otros colegas”.



 



En un intento por desvincularse del escándalo, dijo que “nunca vi ni hablé con Ciro James, pero en la Jefatura sabían quien era porque vino a dar charlas sobre inteligencia a la Policía de Misiones. Y asesoró en unas modificaciones edilicias que se hicieron en la Dirección de Investigaciones y que iban a tener un uso que rayaba el delito, situación que le advertí al Jefe de Policía”.



 



Para el juez Rey, el responsable de lo ocurrido es el oficial auxiliar Diego Gastón Guarda. “Él migró los números de teléfonos intervenidos de la causa Dávalos a la causa Pícoli cuando logramos detener a la prófuga. Es importante saber que era el único que conocía esto e indujo a error a sus superiores y por carácter transitivo a los jueces. En definitiva, nos mintió a todos y hoy cuatro de sus superiores están procesados”.



 



El procurador Miguel Piñero pidió ampliar la acusación contra Rey, luego que éste admitiera que muchas veces eran los secretarios quienes decidían sobre la libertad de algunos imputados por causas menores, delegando de esa forma su tarea. Finalmente, el Jurado rechazó esa pretensión tras un airado alegato del defensor Eduardo Paredes, quien advirtió que podría llegar con este caso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.



 

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