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“La caña de azúcar es nuestro petróleo”

Con la posibilidad de llegar a 7,5 millones de hectáreas de caña de azúcar para fabricar bioetanol –que por ley debe integrar el 5% de los combustibles- la producción puede convertirse en “nuestro petróleo para las provincias del Norte argentino”, dijo a Noticias del 6 el coordinador del programa nacional de Cultivos Industriales del INTA, Alejandro Valeiro. “La posibilidad de producir etanol es como hallar petróleo en nuestras provincias. La caña de azúcar es nuestro petróleo. Es una muy importante oportunidad –tal como lo dijo el gobernador de Tucumán al compararla con el petróleo- pero corremos el riesgo de perderla si hoy se empieza a trasladar esos pozos de petróleo a la Pampa Húmeda”, explicó. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 123

Para Valeiro el etanol de caña es estratégicamente más apto que el maíz pampeano.



La superficie equivale a más del doble de la provincia de Misiones y según el estudioso del INTA es una alternativa que la región norteña debe defender, ante los proyectos empresariales de utilizar el maíz que se produce en la Pampa Húmeda para elaborar dicho combustible. La idea elaborada desde el INTA es aumentar un 21 % la producción actual de caña de azúcar con destino exclusivo a destilar bioetanol, sin afectar el de por sí delicado mercado del azúcar.



Desde 2010 la ley 26.093 sobre el régimen de regulación y promoción para la producción y el uso sustentable de biocombustibles establece que “todos los combustibles líquidos” deberán ser “mezclados con biocombustibles en un porcentaje de un cinco por ciento como mínimo”. La Secretaría de Energía de la Nación promueve su oferta mediante incentivos económicos y la fijación de precios que hasta marzo era de 4,153 pesos por litro, en el caso del bioetanol.



La cifra potencial de los 7,5 millones de hectáreas para la expansión del cultivo de caña en forma sustentable se determinó en el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar mediante la utilización de sistemas de información geográfica y herramientas de análisis espacial que permitieron considerar factores climáticos y edáficos mediante filtros de exclusión de áreas con restricciones por el valor de su biodiversidad y recomendaciones de manejo para priorizar la conectividad entre parches de vegetación nativa.



Cultivo más eficiente



La alternativa caña de azúcar versus maíz será analizada durante la mega muestra INTA Expone NOA, del 20 al 22 de abril en Cerrillos, a 12 kilómetros de Salta. Con entrada libre y gratuita, allí se presentará todas  las actividades y aportes que realiza en las provincias de Misiones, Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja.
“La caña tiene la gran ventaja de ser un cultivo más eficiente, mucho más que otros cultivos, para el bioetanol. Por esto quiero poner el debate sobre el etanol de maíz ya que hay empresarios interesados -sobre todo en la Pampa Húmeda-, lo cual es legítimo pero, desde el punto de vista estratégico, es mucho más interesante fomentar la producción de caña porque la eficiencia energética del cultivo es mayor”, dijo Valeiro a Noticias del 6.



 El especialista del INTA y principal responsable del área de cultivos industriales, elogió el esfuerzo del Gobierno de Misiones de llevar la producción a 12.000 hectáreas. “Desde el punto de vista estratégico del país es mucho más interesante fomentar la caña para el etanol porque tiene más biomasa por hectárea que el maíz y la eficiencia energética del cultivo es mucho mayor. Por una unidad de energía que se gasta se pueden producir entre 5 y 8 unidades de energía a partir de la caña de azúcar. Esta proporción del maíz es de 1,2 y 1,5 unidades de energía por cada unidad gastada”, explicó.



Para Valeiro es obligatorio en la planificación realizar “el cálculo del balance energético de cuánta energía gastamos y cuánta generamos”. La conclusión en el INTA es que si bien en el país existen cada vez más iniciativas para producir bioetanol a base de maíz, el cultivo de caña es mucho más eficiente en términos de producción de energía por hectárea, por lo cual el INTA recomienda orientar la producción en ese sentido.



 Perspectiva interesante



Así, en función de las áreas potencialmente cañeras definidas, desde 2009 se llevan adelante ensayos de variedades de caña en Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones y el norte de Santa Fe, además de algunos sectores no tradicionales del NOA.
La estimación de las 7,5 millones de hectáreas fue hecha sobre una superficie ideal porque según Valeiro, parte de tal superficie está ocupada hoy en día por otros cultivos. “No queremos decir que allí se vayan a producir esas 7,5 millones de hectareas de caña sino que hay un potencial en la Argentina para producción de etanol. “Aclaro que esta caña sería para etanol no para azúcar, porque si aumentamos 20 veces la producción de azúcar éste pasará a valer 5 centavos y nadie querrá producir caña en ese panorama”, dijo el técnico del INTA.



Además, en  Misiones en menor medida, pero mayor en otras provincias como Chaco, Corrientes y Formosa, agregó Valeiro, “el hecho de tener caña para forraje favorecerá la alimentación ganadera. Es una perspectiva interesante”.
Esta alternativa de aumentar la oferta de bioetanol –a partir de caña de azúcar–hasta 21 veces, según estudios del  INTA, será presentada en Cerrillos, Salta,  en la jornada sobre energías renovables en el NOA organizada por la Revista de Investigaciones Agropecuarias (RIA) del INTA y la Universidad Nacional de Salta. Para Valeiro ya no hay vuelta atrás en la materia y “la producción de etanol se incrementará en forma exponencial”.



“En la Argentina –explicó Valeiro– hay alrededor de 7,5 millones de hectáreas aptas para el cultivo de caña de azúcar (2,5 de las cuales son muy aptas), lo que permitiría incrementar en forma exponencial la producción de etanol y resguardar, al mismo tiempo, los bosques nativos, la biodiversidad y la seguridad alimentaria”.



Pero “para sostener una expansión realmente sustentable, el INTA trabaja en determinar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el cultivo de caña; en mejorar la eficiencia energética del cultivo y en desarrollar tecnologías que eviten impactos ambientales como la reducción de la quema de caña como práctica de cosecha. Además, se estudia el uso de los efluentes industriales para fertilización de los cultivos; la generación de energía con los residuos de cosecha  o la reducción de los residuos de envases de agroquímicos”, aclaró el investigador.



“Acompañamos muy de cerca el desarrollo de Brasil, el principal productor mundial de etanol de caña de azúcar”, destacó Valeiro, quien consideró que una alianza con ese país resulta fundamental para impulsar la producción de este biocombustible.
“En la Argentina hay cerca de 350 mil hectáreas y 10 ingenios que hoy producen bioetanol; en Brasil son ocho millones de hectáreas de caña y casi 500 destilerías, por lo que no tiene sentido competir sino complementarse y asociarse en el desarrollo de tecnología y en los mercados que se van abriendo”, concluyó. (www.seispaginas.com)



 

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