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EDITORIAL

La ciudadanía está convocada a las urnas en un contexto de demandas con escasas respuestas

La inminencia de las elecciones Paso (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) intensifica conjeturas, sondeos de opinión, interpretaciones varias de la realidad. Sin embargo la opinión de los ciudadanos está ya a la vuelta de la esquina. Además, el predominio en los medios porteños de la realidad que los circunda desdibuja la de la nación, la realidad federal. Lo que ocurre en cada distrito, lo sabe cada distrito y todo induce a pensar que en estas elecciones de medio tiempo se medirá por proyección un pulso nacional, pero a partir de muy concretas realidades y liderazgos provinciales.

En el gran escenario nacional la incidencia de la crisis económica y social parece insoslayable. Porque las economías regionales y las pequeñas y medianas empresas que comportan los motores silenciosos de la economía nacional son las que han sido desatendidas, afectando gravemente la calidad de vida de una amplia mayoría de argentinos. Claro que hay quienes estiman, también, que hay una mayoría suficiente de personas que comparten criterios neoliberales en el plano político como para ser capaces de obviar la recesión y la inflación, al momento de depositar su voto.

Y acuerdan con aquello de disolver por la fuerza manifestaciones de trabajadores despedidos, ocupación de la vía pública en reclamo de mejores condiciones de vida. Mayoría suficiente como para sostener una preeminencia porcentual a nivel país de la fuerza nacional gobernante. Habrá que verlo. Porque estará en tensión con los liderazgos provinciales y la puja inmediata que se desatará entre Buenos Aires y sus pares por el Fondo del Conurbano. Para el que la gobernadora María Eugenia Vidal quiere mayores recursos a expensas de las demás Provincias y ya ha contado con el visto bueno del presidente Mauricio Macri. Razón por la cual las Provincias van a la Suprema Corte de Justicia.

El Fondo del Conurbano es de triste memoria. Fue una de las aspiradoras usadas para succionar porcentajes de la coparticipación federal de Misiones. Porcentajes nunca devueltos. Y si a ello se le suma la intención manifiesta de quitar a las Provincias los impuestos con los que enfrentan los frecuentes “olvidos” y “retaceos” de la Nación, fácil resulta avizorar fuertes “tironeos” en el corto plazo.

El centralismo histórico sigue haciendo de las suyas. La última fue la “amputación” de Misiones y Corrientes (esta última parcialmente) en el Gasoducto del Norte. Porque es Misiones la única de todo el país que no cuenta con provisión de gas natural. De tal modo, las reivindicaciones provinciales dominan también este escenario electoral. Máxime cuando habiendo tantos pedidos en materia de asimetrías, precios de materias primas, extensión del ITC diferenciado, no hubo respuestas más allá de algunos –no para todos- renovados compromisos de palabra. Y es sabido: a las palabras se las lleva el viento.

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