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POSADAS

La enfermera Quintana lleva 33 años de profesión y sabios consejos

Cada 12 de mayo se celebra en todo el planeta el Día Internacional de la Enfermería, en homenaje a Florence Nightingale, nacida un día como este, y considerada ejemplo de abnegación, madre de la enfermería moderna y fundadora de la primera escuela de enfermería del mundo. Se dice que la enfermería es una profesión tradicionalmente ejercida por mujeres, durante 24 horas diarias los 365 días del año. El Ministerio de Salud Pública revaloriza su rol en los hospitales y centros de atención primaria destacando el compromiso social que cada personal manifiesta en su constante trabajo en distintos puntos de la provincia. Luisa Quintana tiene de 62 años, es de San José, y hace 33 años que se dedica a la enfermería en el sector público de salud misionero.

Según datos estadísticos, más de 11 millones de enfermeras y enfermeros en el mundo brindan cuidados en hospitales y centros de salud rurales, escuelas, lugares de trabajo, hogares, prisiones, zonas de guerra y campos de refugiados y desplazados. Ponen mil millones de inyecciones en todos los continentes, ya que el 80% del total de la atención primaria de salud es dispensado por enfermeras/os.



Por este motivo el Ministerio de Salud Pública de Misiones  revaloriza una vez más su rol en los hospitales y centros de atención primaria destacando el compromiso social que cada uno de ellas y ellos manifiestan en su constante trabajo en distintos puntos de la Provincia.



Luisa Quintana tiene de 62 años, es de San José, y hace 33 años que se dedica a la enfermería en el sector público de salud misionero. A lo largo de estos años formó parte de los equipos sanitarios de los hospitales Samic Eldorado y Samic Oberá. Fue enfermera de la comunidad Pindapoy hasta el 2003, momento en que se radicó en el Hospital de San José, donde actualmente ejerce su profesión.



“Mi día comienza muy temprano, para las 5.45 ya estoy saliendo para mi trabajo, porque los pacientes llegan temprano al hospital para atenderse, por eso me preocupo por llegar a atenderlos y darle una respuestas a sus necesidades”, contó .



“Luisa” como la llaman sus conocidos ha visto diferentes realidades. Sus primeros pasos como enfermera se fueron forjando en el año 1972 cuando se recibió de auxiliar de enfermera en la Cruz Roja. “Primero estuve en Hospital modelo Samic de Eldorado, luego en Oberá, después regrese a Posadas y me instale con mi familia en San José. Durante un tiempo viaje a la comunidad de Pindapoy  que fue el lugar donde más me gusto trabajar, nuestra ambulancia era el Jepp de la Policía y con eso sacábamos a los pacientes”.



“Una  vez tuvimos que auxiliar a un accidentado y llevarlo a  Posadas, y al rato llegó una parturienta con su marido y la mujer tenia mal ubicado al bebe, necesitaba una cesárea y no teníamos como trasladarla y el marido con un cuchillo nos amenazaba “le pasa algo a mi mujer y los mato a todos, estaba desesperado”, recordó la enfermera.



De sus tantas experiencias personales ella cuenta que antes en el interior era “vivir o morir”, “no existían los recursos de ningún tipo, uno tenia que arreglarse con lo que podía, ahora por suerte todo cambio hay más recursos todo es más fácil, hay caminos asfaltados y más programas de atención a las madres y  a los recién nacidos”.



Luisa expresa que para llevar adelante este trabajo hay que tener mucha vocación de servicio, amor al prójimo y solidaridad. “Hace 33 años que trabajo y  he realizado 70 partos, el último fue a una rusa que vinieron a vivir a San José y ninguno hablaba castellano, la mujer estaba embarazada y se hizo todos los controles en el hospital  y un día me vinieron a buscar corriendo;  cuando llegue a la casa de la rusa la cabeza del bebe ya estaba saliendo. Así que me encargue del nacimiento de su hijo en su casa y posteriormente la llevé al hospital para que la revisará el médico”, relató.



Estos son algunos de los tantos motivos que la llevan a Luisa Quintana a que cada mañana emprenda el viaje hacia el hospital con mucha alegría y orgullo de la profesión que eligió. “Yo no me quiero retirar porque el hospital y la gente me rejuvenece, ellos son parte de mi vida”, dijo.



La enfermera está dentro del plantel del Hospital San José desde el 2003, constantemente les está enseñando a sus compañeros de trabajo la importancia de realizar una buena tarea, sobre todo de brindarle una buena atención a los pacientes. “Hago encuentros religiosos entre mis compañeros del hospital, nos ponemos a rezar para que nuestra convivencia laboral sea cada vez mejor. También les hablo y les enseño a mis compañeros la importancia de la atención a los pacientes, me gustaría que cuando me jubile dentro de 3 años quedara alguien como yo en el hospital. Porque cuando yo veo a algún paciente esperando  trato de resolverle lo más pronto posible su problema y es la atención que necesita paciente”, comentó.



Durante toda su trayectoria dentro de la enfermería, Luisa se capacitó en diferentes temáticas, así que le ha sido fácil adecuarse a cualquier sector del hospital “Durante estos treinta años aprendí mucho de la medicina científica, todos los curso que había yo los hacia”, remarcó.



Luisa Quintana es una enfermera con mucha vocación y amor al prójimo trascurre sus días rodeada del amor de su marido, sus tres hijas, sus nietos y una sobrina. Desde el calor de su hogar les desea a sus colegas el más gratos de los días y bendiciones para cada una de las enfermeras y enfermeros que día a día entregan una sonrisa al necesitado. “Una sonrisa muchas veces cura, atendés bien a alguien que está enfermo o le das una sonrisa y la otra persona ya se siente aliviada.”, sentenció.




 

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