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“La esquizofrenia política”, por J.C. Duarte

La esquizofrenia política es la responsable de la violencia institucional, que se viene dando ya de hace algunos años aunque en el presente se ha intensificado peligrosamente. La violencia institucional se presenta cuando los actores institucionales no responden al verdadero rol que la “República”, el sistema político y el sistema organizacional les dan, y determinada primero por su designación legitima y luego por el nivel que al cargo le corresponde legalmente definida en una norma anterior.

Algunos ejemplos: un vicepresidente jefe de la oposición, que vota en contra del gobierno por quién obtuvo el cargo que ostenta. Un peronismo disidente es decir niega su origen que engañosamente pretende redimirse re-denominándose como federal, y luego no compite en interna del partido justicialista, es decir la vacía. Una prensa autodenominada independiente que opera como aparato de difusión de la oposición política. Algunos jueces que obstruyen el funcionamiento de la democracia con medidas cautelares que lo único que defienden son los privilegios de grupos hegemónicos cuando el rol asignado es el de mediar e impartir justicia.



Otros competidores políticos responsables del último desastre de administración y económico, pidiendo cambios, con aquellas mismas medidas con las fracasaron en el 2001, o que saludan a las madres en su día, después de ser sancionados en un conflicto por alimentos, por otra parte tener representación parlamentaria y no ser parte de ningún partido político. Asimismo guías espirituales, que con una mano enarbolando sus dogmas y con la otra mano con el mazo dando, y nos envían al infierno por pensar distinto. Padrinos que engañando en sus verdaderos propósitos, toman responsabilidades que no cumplen, y luego con aquella pretendida legitimación surge el real propósito de dañar el proyecto social señalado.  A los políticos, si no tiene ética de las convicciones, es mínima la ética de la responsabilidad.



Es enfermizo y muy peligros crear artificialmente, mediante manipulación de la realidad o, en el peor de los casos vistos directamente, mentir, una visión simbólica de la realidad según los parámetros que su propio, muchas veces mezquinos, intereses les indica. Es esta la forma de actuación de las corporaciones, conformadas por empresas extra-nacionales dueña de fábricas, campos, servicios, diarios y televisoras, y no tienen ni dios ni patria.



Una de las definiciones de esquizofrenia ”es un diagnóstico psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad.  La esquizofrenia causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuro-psicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa disfunción social. Una persona con esquizofrenia, por lo general, muestra un lenguaje y pensamientos desorganizados, delirios, alucinaciones, trastornos afectivos y conducta inapropiada. El diagnóstico se basa en las experiencias reportadas por el mismo paciente y el comportamiento observado.  La esquizofrenia afecta principalmente a la cognición, pero también suele contribuir a la aparición de problemas crónicos de comportamiento y emoción. Las personas con esquizofrenia pueden tener trastornos adicionales, incluyendo depresión y trastornos de ansiedad…” Entendemos o visualizamos similitudes entre los enfermos de la patología psiquiátrica descripta y el proceder de algunos políticos opositores. La vinculación de ese  comportamiento con la esquizofrenia, se da ante la similitud de sus manifestaciones y comportamientos con la patología psiquiátrica descripta, asimismo en las observaciones de actitudes, opiniones, definiciones, y apelaciones que resultan desopilante, delirantes, alucinantes y de contenidos sin cognición, y una precepción alterada de la realidad.



Revelamos un encuentro, de las corporaciones con pretensiones  hegemónicas y políticos esquizofrénicos, y es altamente peligroso para la institucionalidad.
Observación extendida en expresiones de muchos otros actores sociales y que también manifiestan una alta preocupación por la frecuencia de su aparición, en cuestiones de Estado, de interés general y de bien público. La diferencia con la patología psíquica, es que el trastorno en políticos es voluntaria o deliberada, provenientes de la infelicidad que produce los éxitos en los gobiernos a los que se oponen. Por lo tanto su recuperación es posible solamente aceptando la realidad. Y en los otros participantes de la asociación disminuyendo su codicia, es decir obtener solo las ganancias que les corresponde por ley.



Sin políticos opositores frustrados y sin empresarios privados muy egoístas, es posible pensar en una República racional funcionando normalmente y produciendo los resultados esperados en términos de políticas de gobierno, en bienes, servicios, cultura y desarrollo para todos. Y en ella una democracia inclusiva con acumulación de riquezas, donde las realizaciones del conjunto posibilite el progreso  de nuestros hijos. 
 
Julio Cesar Duarte
Afiliado Partido de la Concordia Social



 

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