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La exigente preparación del residente para ser un buen médico

En su bloque Dejando Huellas -C6Digital- el neurocirujano infantil Mario Armando Barrera hizo referencia a la formación de los recursos humanos en el ámbito de la medicina. “Nuestro Hospital de Pediatría cuenta con un menú de prestadores de distintas especialidades, los profesionales se formaron primero como pediatra y luego de realizar una sub especialidad, como Cardiología, Ecografía, Cirugía, Neurocirugía o Neurología, regresaron al nosocomio público”, comentó.

Según Barrera, no existen muchos lugares con esta alta calificación de profesionales. “Me siento orgulloso de pertenecer a este grupo de gente preparada y preocupada por la salud de los niños misioneros”, expresó.

No obstante, señaló que en el rubro hay mezquindades por la inseguridad que tiene el profesional por el temor a compartir un espacio que, cree, va a perderlo. “Pero yo tuve la suerte de haber estado al lado de gente que realmente han sido maestros”, destacó.

Barrera explicó que las Residencias forman parte de un sistema que es muy verticalista, donde a medida que se avanza en el tiempo el futuro profesional de la medicina va teniendo la posibilidad de desarrollar distintas habilidades, diferentes técnicas y prácticas.

Observó que los “practicantes” -como lo llama alguna gente- en realidad son médicos en formación que deben atravesar por un sistema “bastante duro”, que se divide en dos partes, una asistencial y la restante, académica – científica.

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