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La gestión pública y los debates; pasado, presente y futuro

En el ámbito legislativo, donde se formalizan los debates, se encuentran iniciativas que tienen que ver con el presente y el mediano y largo plazo de cuestiones que muchas veces ocupan lugar en los discursos, pero escasa efectividad tienen en los hechos, al menos en la mayoría de los casos que se califican como “nacionales”. En realidad se trata de debates que apenas superan lo mediático en la Capital Federal, cuando no de discursos de corte fundamentalista y generalizador. El caso emblemático suele ser el medio ambiente, su preservación, pero siempre lejos, lo más lejos posible de la General Paz. A diferencia de cuanto ocurre en Misiones, por ejemplo, donde en la actualidad está en curso una propuesta de reemplazo del uso de leña de bosques nativos por implantados y el uso de biomasa de los aserraderos que hoy se desperdicia.

Es muy posible que en cualquier comentario ambientalista, se mencione la preservación de los bosques, y es igualmente posible que se desconozca cuanto se viene haciendo, desde hace años, y complementando en leyes con proyección al futuro. “Se meten con los bosques o los glaciares y nada dicen de las emisiones tóxicas de los autos, de la contaminación del Riachuelo. Eso sí, hablan del tabaco”, se quejaba un senador misionero que a diario lidia con la superficialidad mediática porteña.



A propósito de medios, también en la oposición provincial hay posicionamientos de cara al cada día más cercano 2011 y sus elecciones generales. Sobredimensionar cualquier hecho que estos medios consideren podrá dañar al Gobierno parece ser la orden del día. Claro que después deberían volver sobre sus pasos –a veces lo hacen, a veces no- obligados por el peso de las evidencias, la realidad de los hechos.



El último caso de este tipo fue el de la estafa a Rentas, que saltó a la luz a raíz de los mecanismos internos del organismo. Un cliente reclamó a la concesionaria Seewald que le había vendido el auto, la falta de pago del Impuesto a los Sellos. Porque lo había pagado a la gestora que trabajaba con esa concesionaria. La empresa explicó que se trataba de una gestora externa, pero pagó los 200 mil pesos que no se habían ingresado a la DGR para evitar inconvenientes a los clientes. Porque era esa la cifra correspondiente a unos 180 vehículos –es fácil sacar la ecuación, Sellos es sólo el 1,5%- y no los 3 millones de pesos imaginados por un canal propiedad del ex gobernador Ramón Puerta y el Diario del que es dueño el padre del diputado Claudio Wipplinger. El diputado nacional está hoy disgustado con el provincial, pero los medios de ambos apuntan en la misma dirección: contra el gobierno. Hay otra coincidencia: ambos deberán idear alguna estrategia frentista para el 2011 a fin de atraer votos que les siguen siendo esquivos.



El diputado provincial deberá determinar en tanto cuántos sufragios realmente le pertenecen. Crear un partido, salir a afiliar. No le alcanzarán las campañas mediáticas del Diario, porque ya tampoco lo tiene a Mauricio Macri.



Ahora deberá demostrar que le queda aval en la ciudadanía. Porque a medida que se acercan las elecciones resulta necesario poner en conocimiento de los futuros electores y la población en general cuál es el grado de legitimidad del cargo que se desempeña. Y con cuáles propósitos se ha llegado a la política. A la distancia, cada vez resulta más evidente que en los protagonistas de los ’90 los intereses económicos, comerciales de un puñado de empresarios de la provincia y el país eran la verdadera razón que los había llevado a estar afiliados a partidos políticos. De hecho los archivos muestran cómo rápidamente, una vez asumida la gestión pública, la prioridad estaba dada por el interés comercial. Inclusive con estrategias pre diseñadas. Tal el caso de la disolución de la Comisión Reguladora de la Producción y Comercio de la Yerba Mate (Crym) que permitió una formidable concentración en la actividad.



Lo recordaba el presidente de la Legislatura Carlos Rovira comparando estas maniobras con las reveladas de Papel Prensa afectando en este caso a la sociedad y al bien más preciado de la democracia, la libertad.



Están igualmente las afinidades entre Puerta y Wipplinger: ambos son enemigos declarados –y embozados- de la política tributaria provincial. Durante su gestión como gobernador eliminó Ingresos Brutos para sus amigos empresarios –entre los que se encontraba él mismo-, en tanto que la familia de la empresa de camiones patentaba sus rodados en la vecina Corrientes para eludir el pago del Impuesto al Parque Automotor en Misiones –cuestión “olvidada”,  nunca fue tapa en su medio- Habría que ver a qué monto ascendía esa elusión, por la que hay una denuncia en la Justicia de parte del organismo recaudador. Acaso sea mucho más abultada que la detectada estafa con el Impuesto a los Sellos y los legisladores-propietarios hayan entrado en confusiones con las cifras. Porque podría saberse, también, cuánto dejó de pagar el Puerta empresario por Ingresos Brutos -incluidos sus amigos dueños de empresas- y cuánto dejaron de ganar los empleados estatales a los que mediante “impuestos de emergencia” se les recortaron los salarios.



Las maniobras con cuestiones tan sensibles como el sueldo de trabajadores, los tributos provinciales destinados a redistribuir la riqueza, afloran una y otra vez en el debate público, porque acostumbrados a hacer su voluntad siguen actuando de igual manera en la escasa porción de gestión pública que les dejó la sociedad.

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