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La Iglesia Católica dice que es “crónico” el “mal funcionamiento” del régimen federal argentino

El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió que “es crónico” el mal funcionamiento del régimen federal en la Argentina y estimó necesario que el principio de subsidiariedad ilumine las relaciones entre el Estado y las provincias en un régimen federal como el argentino, al referirse a la relación entre subsidiariedad y federalismo en su reflexión semanal por televisión. También consideró que frente el “irresoluble” conflicto del sector agropecuario con el Gobierno Nacional, “habría que pensar nuevamente la relación de las provincias con el poder central y proyectar sobre ella la luz que brota del principio de subsidiariedad para encaminar al país hacia una auténtica vivencia federal”.

Tras recordar las críticas históricas -citando a Fray Mamerto Esquiú, el orador de la Constitución- a “la élite ideológica que impuso luego el predominio del puerto de Buenos Aires sobre el conjunto de la Nación”, consideró que esa discusión de arrastre “vuelve a hacerse actual y vigente a partir del conflicto, al parecer irresoluble, del sector agropecuario con el Gobierno Nacional”.


“Habría que pensar nuevamente la relación de las provincias con el poder central y proyectar sobre ella la luz que brota del principio de subsidiariedad para encaminar al país hacia una auténtica vivencia federal”, estimó.


El prelado destacó, además, que el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia otorga una gran importancia al principio de subsidiariedad, al considerar que éste “indica que en la organización social, las instituciones menores, los cuerpos intermedios por ejemplo, deben tener la independencia y la libertad suficiente como para desarrollar sus actividades propias y ofrecer el aporte que pueden brindar a la organización total”.


“Por tanto (estas instituciones menores o cuerpos intermedios) -reflexionó- no deben ser invadidas, absorbidas o destruidas por las instancias, instituciones o agrupaciones superiores”.


Tras explicar que “este principio vale sobre todo para regular la relación del Estado con la sociedad civil y con las distintas instituciones de esa sociedad civil”, subrayó que el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia sostiene que “con el principio de Subsidiariedad contrastan las formas de centralización, de burocratización, de asistencialismo, de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público, ya que interfieren indebidamente en aquello que es la responsabilidad de las organizaciones menores”.


“La palabra subsidiariedad viene de subsidio, apoyo, ayuda. Por eso es cierto que también el principio de subsidiariedad tiene otra dirección, a saber: que el Estado debe intervenir en ayuda cuando esas otras instituciones no pueden cumplir con sus propios fines. Pero, aún en estos casos, la intervención del Estado debe ser muy limitada y no debe prolongarse de un modo indefinido. A propósito el Compendio afirma que a la luz del principio de subsidiariedad esta suplencia institucional no debe extenderse más allá de lo necesario, dado que encuentra justificación sólo en lo excepcional de la situación”, precisó.


Monseñor Aguer consideró que “se debe evitar que esta situación excepcional se convierta en una estructura permanente porque entonces se va asfixiando la espontaneidad, la libertad, la capacidad de iniciativa, que es propia de la subjetividad de la sociedad y que corresponde al protagonismo de las personas e instituciones”.(AICA)


 


 


 


 


 



 

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