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POSADAS

La Iglesia celebra la Jornada mundial por las Vocaciones

El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, en su homilía dominical recuerda que en este cuarto Domingo de Pascua, la Iglesia celebra la Jornada mundial porlas Vocaciones. “En especial por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Por eso este domingo es llamado el domingo del Buen Pastor. El Evangelio que leemos (Jn. 10,11-18), nos dice: “Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí”. Desde ya, antes como ahora,estas palabras eran bien recibidas por unos que se convertían a Jesús, y a otros los escandalizaba y generaba polémicas…, el texto termina diciendo: “Se produjo otra vez una división entre los judíos por estas palabras…” ( Jn.10,19).

“El Humanismo y la Castidad”



Carta de Monseñor Juan RubénMartínez, Obispo de Posadas
para el cuarto Domingo de Pascua (29 de Abril 2012)



 



En este cuarto Domingo de Pascua, la Iglesia celebra la Jornada mundial por las Vocaciones. En especial por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Por eso este domingo es llamado el domingo del Buen Pastor. ElEvangelio que leemos (Jn. 10,11-18), nos dice: “Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí”. Desde ya, antes como ahora,estas palabras eran bien recibidas por unos que se convertían a Jesús, y a otros los escandalizaba y generaba polémicas…, el texto termina diciendo: “Se produjo otra vez una división entre los judíos por estas palabras…” ( Jn.10,19).



El Papa como es habitual nos envía un mensaje para esta jornada en dondenos habla sobre: “La confianza en la iniciativa de Dios y la respuesta humana”.



En varias oportunidades en este tiempo pascual hice referencia a la necesidad de tener una experiencia de encuentro con Cristo Resucitado para poder captar que nuestra vida está cargada de sentido. Quizá esta expresión nos sirva para entender que solo desde la fe podemos tener una comprensión profunda de temas como la vida, la familia y el matrimonio, la Iglesia y su misión, el sacerdocio y el celibato.
Desde una visión materialista que “solo” comprende al hombre desde lo fisiológico e instintivamente, difícilmente se puedan entender estos valores como un “don de Dios”, como un regalo e instrumento de servicio a la humanidad y al bien común. Desde una antropología materialista por supuesto el matrimonio monogámico, el amor humano profundo, comprometido y para siempre,y el celibato serán considerados como algo antinatural.



Reducir el celibato a una mera imposición de la Iglesia es de hecho una falta de respeto a la inteligencia y al mismo Cristo que era el “sumo y eterno Sacerdote”, “célibe”, que dio su vida por todos nosotros y que Él mismo recomendó, a los textos bíblicos que tienen una profunda valoración al celibato y a la castidad por el Reino de los cielos, así como los Padres de la Iglesia, doctores y pastores desde el inicio apostólico y hasta el presente.



El unir el celibato y el sacerdocio ministerial es una opción por una mayor radicalidad evangélica hecha por la Iglesia desde su potestad y respaldada porla Palabra de Dios y el testimonio de los santos y tantos hombres y mujeres que a lo largo de la historia desde este don, y aún desde sus fragilidades trataron y tratan de donarlo todo en exclusividad a Dios y a su pueblo. Los malos ejemplos y aún nuestras propias limitaciones no invalidan el aporte de tantos que antes y actualmente dan su vida por los demás.



El Papa en su mensaje para esta jornada señala: Estas dos expresiones del único amor divino han de ser vividas con especial intensidad y pureza de corazón por quienes se han decidido a emprender un camino de discernimiento vocacional en el ministerio sacerdotal y la vida consagrada; constituyen su elemento determinante. En efecto, el amor a Dios, del que los presbíteros y los religiosos se convierten en imágenes visibles –aunque siempre imperfectas– es la motivación de la respuesta a la llamada de especial consagración al Señor a través de la ordenación presbiteral o la profesión de los consejos evangélicos. La fuerza de la respuesta de san Pedro al divino Maestro: «Tú sabes que te quiero» (Jn 21,15), es el secreto de una existencia entregada y vivida en plenitud y, por esto, llena de profunda alegría.



La otra expresión concreta del amor, el amor al prójimo, sobre todo hacia los más necesitados y los que sufren, es el impulso decisivo que hace del sacerdote y de la persona consagrada alguien que suscita comunión entre la gente y un sembrador de esperanza. La relación de los consagrados, especialmente del sacerdote, con la comunidad cristiana es vital y llega a ser parte fundamental de su horizonte afectivo. A este respecto, al Santo Cura de Ars le gustaba repetir: «El sacerdote no es sacerdote para sí mismo; lo es para vosotros».



Este fin de semana rezamos en la Iglesia por las vocaciones sacerdotales y religiosas, con “la confianza en la iniciativa de Dios y la respuesta humana”. El mismo Señor nos dijo que imploremos porque la mies o el trabajo es mucho y los operarios son pocos. Desde ya damos gracias a Dios porque Él sigue obrandoel llamado y la respuesta de muchos jóvenes a consagrase a Dios y a sus hermanos. Responden al llamado porque creen en el Amor.



¡Un saludo cercano y hasta el próximo Domingo!



 



 Mons. Juan RubénMartínez, Obispo de Posadas

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