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La pareja de agricultores fue asesinada hace casi una semana

A esa conclusión llegó el médico policial que revisó los cadáveres en la escena del crimen, una chacra lindante al Parque Provincial Teyú Cuaré, en San Ignacio. La mujer fue asesinada dentro de la vivienda y su esposo fue atacado con un machete por la espalda cuando iba por un trillo, armado con una escopeta. El caso salió a la luz porque en horas de la siesta un aborigen guaraní se topó con el cadáver del chacarero en el sendero y avisó a la Policía.

Las víctimas, identificadas como Luis Lesinzki (60) y Ondalina Sibre (72), presentaban profundos cortes, lo cual hace suponer que fueron agredidos con un machete. Hasta anoche la Policía no pudo armar la secuencia del hecho y la hipótesis que manejaban es la de un doble homicidio en ocasión de robo.



Esta posibilidad se vio abonada luego que los investigadores ingresaran en la vivienda y hallaran varias carteras de Ondalina vaciadas sobre una cama, al lado de donde yacía la mujer con dos profundos cortes en la cabeza. En la casa no se hallaron signos de pelea y todos los electrodomésticos, equipos electrónicos, herramientas de trabajo y en Renault 12 de las víctimas no fueron de interés de los homicidas.



La anciana estaba tirada en el piso, junto a la cama y la puerta de acceso estaba cerrada con llave desde adentro. Todo hace suponer que el o los homicidas salieron por una puerta posterior, la cual fue cerrada con llave desde afuera. Además, todas las ventanas estaban correctamente trancadas.




En un sendero que atraviesa un monte y conduce hacia un camino vecinal, fue hallado el cuerpo de Lesinzki. El hombre presentaba un solo corte en la espalda, el cual fue realizado desde arriba hacia abajo con un machete que tenía gran filo. Todo hace suponer que fue sorprendido desde atrás, ya que debajo del cuerpo se encontró una escopeta con un cartucho cargado y lista para disparar. La pregunta que se hacen los investigadores es si Lesinzki había visto algo y salió a recorrer su chacra o si llevaba la escopeta para cazar algún animal silvestre que pudiera encontrar en el campo.



Al cadáver le faltaba la cabeza -no pudo ser hallada en la zona- y el brazo derecho, pero se presume que pudo haber sido arrastrado por las alimañas hacia el monte.



Un guardaparques declaró que vio movimientos en la vivienda y escuchó música el fin de semana de las elecciones, aunque ya se sabe que el crimen ocurrió al menos cuatro o cinco días después.



Los investigadores establecieron que Ondalina cobraba una pensión de 2000 pesos, pero al momento de producirse el doble homicidio no había concurrido aún a percibir ese dinero. La pareja vivía en una casa de mampostería, cómoda aunque sin lujos. En la chacra había unas quince cabezas de ganado vacuno y en el sector de granja se hallaron gallinas, pavos y los perros guardianes.



Ese es otro de los misterios: los perros no atacaron a los homicidas porque eran conocidos de la familia o porque son animales mansos y confianzudos?



En el lugar del hecho estuvo supervisando la tarea de la Policía y los peritos de Criminalística el juez de Instrucción Ricardo Balor, quien ordenó el traslado de los cuerpos a la Morgue Judicial, para ser sometidos a sendas autopsias.

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