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EDITORIAL

La preservación del medio ambiente, patrimonio de los misioneros

La sentida señalización de las preciadas posesiones naturales de Misiones parece escapársele de las manos, quitada por fuerzas tan extrañas como injustas. El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó el viejo sabor amargo del centralismo avasallando jurisdicciones provinciales, autonomías, historias, culturas. 

La razón se pierde en el papeleo, el derecho se degrada y el máximo tribunal de justicia del país pretende fijar jurisprudencia en arena movediza. Porque el centralismo porteño se niega a dar cauce a la jurisdicción soberana de las Provincias sobre sus recursos naturales. Y Misiones plantaría el “mal ejemplo”, para colmo de males –según esa arbitraria visión- con el antecedente irrefutable de una política ambientalista como pocas jurisdicciones pueden exhibir. Mucho menos la Nación que tiene reservas naturales provinciales en su aventurada jurisdicción y poco y nada exhibe. Como no sea un secretario de medio ambiente disfrazado de árbol.

Sin ir más lejos, la reserva del Campo San Juan quitada de las manos provinciales para entregársela a la Nación está en estado de abandono. Nada se ha hecho para avanzar en su protección y al igual que el río Iguazú forma parte entrañable de Misiones. Está en sus orígenes como Provincia, cuando era de las Unidas del Río de la Plata. Cuando fue la primera en dar el Si independendista para conformar una Nación, que hoy por vía de su Poder Judicial se niega a reconocerle entidad. Injusticia como pocas. Porque además involucra a quien ha de administrarla. El Poder que sentará jurisprudencia con un sentido de equidad igualitaria y que, sin embargo, no duda en ejercer una preeminencia infundada de la jurisdicción nacional dentro de la provincial, cual Estado dentro del Estado.

Lo hace cuando niega a Misiones la soberanía provincial sobre sus recursos, al rechazar la creación del Parque Provincial Iguazú, pretendiendo desviar la atención en una cuestión absolutamente menor, el enclave de la Administración de Parques Nacionales, cual si a la Provincia le interesara gestionarla. Haciendo caso omiso, inclusive, a la expresa aclaración que hizo Misiones al respecto.

La Cámara de Representantes por unanimidad rechazó el fallo e insistió en las leyes calificadas sin fundamento como “inconstitucionales”. Y deja al Parque Provincial como objetivo por alcanzar en algún momento.

De la misma manera como Misiones admitió la injerencia nacional y acordó resguardar la reserva del Campo San Juan. Nada hizo a cambio la Nación y otra vez la Provincia se encuentra con sus recursos afrontándolo todo. Porque esas reservas naturales que ha venido preservando la han significado un gran esfuerzo provincial, de resignación de espacios, de cuidados contra los depredadores. Sumó a cuantos quisieron ayudarla. Y ha tenido resultados que en ningún otro lugar del país pueden exhibirse. Por citar un caso: la preservación del yaguareté, su reproducción, sus avistajes en las áreas protegidas. O la preservación del 52% de la biodiversidad del país. Todavía hoy descubrimos nuevas especies.

Todo esto y tanto es desconocido absolutamente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Una verdadera vergüenza para tan alto tribunal.

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