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La Presidente dijo que el mate será “la infusión nacional”

Después de haber declarado el vino como la bebida nacional, la presidenta Cristina de Kirchner dijo que será identificada como “la infusión nacional” al mate ya que tiene características identitarias a semejanza de aquella. Explicó que el vino era no sólo el reconocimiento a una actividad económica en expansión sino a una expresión de la cultura nacional, recordando que comenzó a producirse ya en las misiones jesuíticas para la celebración de la misa. En tanto que señaló que el mate igualmente es una expresión cultural de los argentinos, misioneros y correntinos. Precisamente uns enador misionero Eduardo Torres había presentado un proyecto de ley en la Cámara alta del Congreso de la Nación para declarar al mate como la bebida nacional.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró en el ex Palacio de Correos al declarar el vino argentino como “bebida nacional” que “el vino tiene que ver con la identidad y la cultura de un pueblo” y sostuvo que “esto tiene origen santo, porque los primeros cultivos se relacionan con los jesuitas para celebrar la Santa Misa”. 



“Esta medida es muy importante para profundizar la actividad” y
añadió que “daré instrucciones para declarar de infusión nacional el mate”.


“Si los ingleses tienen el tea-party nosotros podemos tener el mate-party. Tanto como el vino, el mate es fundamental para los argentinos. Trabajaremos muy fuertemente en el tema de la yerba mate. Agradezco al país profundo que produce y continúa creyendo en el país. Trabajemos con mucha fuerza y esperanza para cumplir los sueños de todos”, concluyó la presidenta.


“El vino, además, está recomendado en cantidades apropiadas -todo exceso hace mal- porque hace bien a la salud. Se trata de una actividad que adquirió volúmen y densidad geográfica”, dijo la presidenta.


“El vino Argentino es un honorable embajador en el mundo y enorgullece a los argentinos que beben en el mercado doméstico los mismos vinos que exportan y que prestigian al país en todos los continentes”, señala el decreto presidencial por el cual se declara al vino como bebida nacional.


La medida destaca además que la vitivinicultura tiene “más de cinco siglos de historia”, y que “favorecida por óptimas condiciones climáticas y de suelo” da lugar “a una actividad económica creciente sustentable, respetuosa del medio ambiente y de gran importancia social y económica para todas las provincias productoras”.


Las ventas totales de vinos argentinos comercializados el año pasado alcanzaron los 10.500 millones de pesos, de los cuales el 77 por ciento de esta facturación corresponde a ventas en el mercado doméstico y el restante 23% a ventas en mercados externos.


La mano de obra directa e indirecta que genera la vitivinicultura ocupa a unas 400.000 personas y sus familias, con gran relevancia para las economías regionales de toda la zona oeste del país.
 


 

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