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“La primera chocolatada de mi vida”

Buenos Aires (Patricio Downes).- A la generosidad de la familia Closs, de Aristóbulo del Valle, le debe Dilma Fabiana Donaga uno de los más cálidos recuerdos de su infancia. “En esa casa, de los padres del hoy
gobernador Maurice Closs –mi compañero de escuela y de tareas- probé por primera vez la chocolatada. En mi casa no existía. Eramos muy pobres y nuestras meriendas no pasaban del mate cocido, apenas cortado
con leche”, dijo la mujer que hoy busca al hijo que le arrancaron de las manos en una sala del Hospital Madariaga, hace unos 27 años.

De sus tardes de escuela en la zona céntrica de Aristóbulo, sobre la ruta nacional 14 entonces de tierra, rescata la calidez de los Closs. Y confiesa que, por eso también, las autoridades de Misiones le pondrán el hombro a la búsqueda de la familia biológica por parte de quienes han perdido a un ser querido, por diversas razones.

Pero la que más le preocupa a Fabiana es lograr una solución para quienes, como ella, han perdido contacto con sus hijos. Ya sea porque sus familias los vendieron o “regalaron” o porque intervino una verdadera red de complicidades para sustituir y falsear su identidad.

En esa búsqueda de la identidad –hoy posible por el método científico de establecer el ADN- ya existirían iniciativas e inquietudes legislativas, como las impulsadas por el presidente de la Cámara de
Diputados de Misiones, Carlos Rovira, o la legisladora provincial Tiki Marchesini.

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