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La realidad que la sociedad valora y da sustento al voto ciudadano

En un azul de frío, pudo asistirse en la semana que acaba de concluir con el acuerdo para el gasoducto Juana Azurduy que será el inicio del Gasoducto del Nordeste, obra ya licitada por la Nación, a la puesta en marcha de otra de las grandes obras comprometidas. Contra el bombardeo mediático de una oposición que no encuentra sustento en los sufragios, aparecen las realizaciones concretas que dan cuenta, en rigor, de las razones del reciente resultado electoral. Porque es ésta una concreción a poco más de dos años que pondrá punto final a un histórico e inmerecido aislamiento energético de Misiones y la región. Por el que la Provincia vino demandando por décadas y que recién ahora cobra visos ciertos de realización.

Así como el Gasoducto del Nordeste empieza a hacerse realidad, son inminentes los vuelos que cubrirán Puerto Iguazú y Río de Janeiro, en otra reivindicación de corte federal por la que igualmente Misiones debió batallar una y otra vez. Es sabido que todo empezaba y finalizaba en Buenos Aires, desde el ferrocarril, el primer medio que comenzó a sacarla de un aislamiento que solo sorteaba, con efectividad, a través del río Paraná, pasando por el transporte terrestre. Las más antiguas compañías del transporte de pasajeros de larga distancia saben muy bien que los lobbys de las empresas correntinas y chaqueñas que cubrían el trayecto hasta Retiro “echaron”  a las firmas misioneras fuera de las rutas pavimentadas y las condenaron a la 14 cuando era de tierra en casi todo su trayecto y después de ripio. Debió pasar mucho tiempo hasta el asfaltado de la llamada ruta del Mercosur. Y debió ser continua la lucha misionera por lograr el reconocimiento de sus legítimos intereses.



Otro tanto sucede con el transporte aéreo y lo padece todo el país. Desde siempre se mantuvieron trayectos de las capitales de las provincias hacia Buenos Aires, nunca corredores entre los Estados provinciales y menos poder transformar sus aeropuertos en internacionales sorteando como destino previo obligatorio a la Capital Federal. Esta será, en consecuencia, otra barrera por ser sorteada. Con el comprometido vuelo Río de Janeiro-Puerto Iguazú, Misiones puede abrir sus perspectivas en el recibo de visitantes extranjeros que, de este modo podrán sumar más visitantes cuando se está en víspera de la llamada temporada alta; es decir en pleno invierno es tiempo de unas cortas vacaciones escolares y de algunos otros estamentos del Estado como el receso judicial, favorecen el turismo interno. Hasta no hace mucho tiempo atrás, unos ocho años, resultaba excluyente esta temporada alta. Nadie venía a Misiones en verano, mucho menos en busca de otro destino que no fueran las Cataratas del Iguazú. Y con ser éste -ahora y siempre- el mayor ícono turístico de la Provincia y de la Nación, Misiones muestra en la actualidad sus múltiples atractivos. Merced, por cierto, a concretas políticas de Estado, de trabajo conjunto con los operadores privados misioneros, en primer lugar, pero también del país y del exterior, con los que se ha venido trabajando en intensas campañas de promoción internas e internacionales.



Nada es producto de la magia. Todo tiene una razón de ser, una explicación. Cuando la gente ve con sus propios ojos, cuando lo puede disfrutar en lo personal, o con su familia. Cuando sus problemas económico-financieros disminuyen o desaparecen por mejores ingresos o por el acceso a fuentes de trabajo. Cuando los índices de exclusión descienden –con los de la desocupación, o de los indicadores sociales-, la ciudadanía acompaña. No está corriendo tras cantos de sirena, ni tras promesas falsas. Va caminando sobre seguro. Puede identificar con claridad los propósitos que animan a una gestión como a quienes serán sus protagonistas; es decir quienes habrán de concretarlos. Y dar a consecuencia de ello su veredicto.



La oposición que ha perdido la poca confianza que ya mantenía en el electorado, se niega a ver la cruda y clara realidad. Sus indicadores han descendido a niveles casi de supervivencia, oscilando entre un 3 y un 6 por ciento. Y a pesar de tamaña desaprobación, nadie ha salido a hacer una autocrítica sincera. Muy por el contrario. Como no pudieron ingresar por la puerta ahora pretenden hacerlo por la ventana. Desde una soberbia inexplicable y sin saber a ciencia cierta de qué están hablando. Porque dicen que la Constitución asegura un tercio a la oposición política pero ni siquiera pueden determinar con certeza cuál es el tercio de los 40 diputados que quieren poner en vigencia.



Lamentable posición de algunos dirigentes a quienes bien podrían sus seguidores señalar como los grandes responsables de no haber sabido escuchar a la ciudadanía. Actitud que, en rigor, no es nueva. Es la misma que la antigua política exhibió desde siempre. Como tampoco es novedoso este ulterior intento por tener la mayor presencia posible en el Parlamento. Campaña tras campaña modificaban leyes electorales, y hasta la representación legislativa según vieran más o menos afectados sus intereses personales y sectoriales, por  decisiones ciudadanas enderezadas, por el contrario a la búsqueda del bienestar general.



En la última campaña electoral no hubo quien de esos sectores opositores dejara de utilizar las represas y especialmente Yacyretá como caballito de batalla para denostar contra la fuerza en el gobierno. Nadie se detuvo a analizar, ni valorizar los aportes que se estaban haciendo a Posadas, Candelaria, Garupá, las profundas transformaciones que son, en rigor, otras de las concreciones que la sociedad ve con sus propios ojos, la disfruta en familia. Sabe que suman atractivos a ciudades que hasta hace muy poco estaban casi por completo fuera del circuito turístico misionero. Hoy, en cambio, no solo lo integran, empiezan a ser atractivas en sí mismas. Posadas desde sus centros de convenciones o del conocimiento, acentúa perfiles esbozados en lo cultural y lo científico, tanto como en el ámbito de los negocios y las empresas. Junto a ello, una zona de esparcimiento y disfrute del río a lo largo de la costa del Paraná, como otrora no hubo. Que estarán allí al alcance de la mano apenas despunte el verano. Entonces será ésta también otra forma de abonar la pretendida transformación en otra temporada alta, la estival. Mientras empresas ajustan detallen con la Municipalidad de Posadas para invertir en el Parque Industrial, en tanto finalizan las obras del gran puerto nuevo de la capital misionera que será articulado con el de Santa Ama, en vías de ejecución. Mientras la gente sigue llegando al Parque Temático de la gran cruz.



Misiones avanza en su lucha contra la pobreza estructural desde un esquema de gobierno iniciado en el 2003, con un proyecto provincialista que fue puesto en ejecución a fin de recuperar potencialidades a pleno y hacerlas realidad. Semejante propósito, para peor después de una crisis de la gravedad de la del 2001 y sorteando otra internacional en el 2008-2009 requería de una estructura política y de una conducción clara. Y esto también se vio en la clarísima elección del domingo 26. La Renovación de acceder en el 2009 un 46% de sufragios a más del 73% en el 2011 ha dado un salto cualitativo de magnitud. Aquí la ciudadanía está reconociendo una conducción, la de Carlos Rovira, que se ensambla ciertamente con la del gobernador Maurice Closs, ya que el primer mandatario accedió a poco más del 72%. Pero con aquel resultado el electorado advierte que hay una conducción que por primera vez no está en el Ejecutivo sino en el Legislativo, donde con todo el derecho que le dan los votos puede ubicarse en 18 bancas. Y reforzar la gobernabilidad que ha mantenido la Renovación con respeto a la independencia de los Poderes pero con una interrelación destinada a asegurar el bienestar de la sociedad. La sociedad así lo ha entendido.



 




 

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