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Las chacras siguen apreciándose y crece la demanda para producir alimentos y forestar

En la década del ’90 el valor de la hectárea estaba en 360 y 480 dólares –en los casos en los que tenía algún valor- y en la actualidad se paga entre 1.500 y 2.000 dólares, las más apreciadas. Las de menor valor pueden llegar a los 700 dólares y aún así son de mejor calidad que las que se ofrecen a ese precio en la vecina provincia de Corrientes. El Semanario /6p destaca que el corrimiento persistente de la frontera ganadera hacia las mal llamadas zonas “marginales”, empujada principalmente por la producción sojera, empezó a hacer centro en Misiones por la alta rentabilidad a la que se accede mediante el sistema silvo pastoril –ganadería bajo cubierta-, con una notable mejora de la calidad de la carne vacuna que aquí se produce.

Pero, además, la reciente ley que prohíbe el uso de madera del bosque nativo para la producción de leña ha disparado la adquisición de tierras, por ejemplo en la zona Sur de la provincia, para la plantación de especies exóticas, principalmente eucalipto.



“Las grandes empresas yerbateras inclusive saben que el reemplazo de la generación de combustible por los chips provenientes de los aserraderos será limitada y se sostendrá la demanda de leña, por lo que consideran un muy buen negocio invertir ahora para producir leña después del 2015”, comentaba a Seis Páginas, el director de Yerba Mate y Té del Ministerio del Agro. José Semeguen decía que “hay un nuevo entusiasmo en los plantadores, en especial en el caso del té que está teniendo muy buenos precios. Es más lenta la evolución en la yerba mate, porque todavía no se alcanzan valores adecuados”, añadió.




Este fenómeno del casi inmediato impacto de la ley de reciente sanción acentuó la demanda de tierras que ya se venían registrando para la producción de alimentos. La arquitecta Mirta G. Marcón, propietaria de una inmobiliaria que lleva su nombre, confirma que, si bien su empresa no se dedica a los inmuebles rurales sino urbanos, tiene demandas de tierras aptas para la producción de alimentos por parte de productores de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. Hay un especial interés por la ganadería. De hecho esos interesados son ganaderos.



Rubén Carreño de la inmobiliaria Río Paraná que sí tiene un segmento especializado en la venta de inmuebles rurales, tierras y chacras, observaba que también les llegan pedidos de productores de Córdoba. “Anteriormente los requerimientos eran de parte de los mismos misioneros, interesados en iniciarse en la producción de alimentos o ampliar sus explotaciones. Pero la novedad ahora es este interés de productores extraprovinciales, provenientes inclusive de las tradicionales zonas ganaderas del país”, relata.



Y explica que “cuando las materias primas tienen buenos precios se producen estos movimientos en el mercado inmobiliario”. Diferente era la situación en los ’90: “entonces el valor de la hectárea oscilaba en los 380-460 dólares. Valores que parten hoy de los 1.500 dólares y llegan a superar los 2.000”, añade. También en el casod e sus operatorias registran demandas para la producción ganadera sin que haya preferencias por una determinada zona de la provincia, pueden ser tierras tanto de la zona Sur como la del Centro o del Norte provincial. “Todo depende de la calidad del suelo. La tierra colorada que calificamos como suelo 9, que es el mejor, puede estar en cualquier lugar”.



Pero a esos buenos suelos se les suma, además la alta rentabilidad de la producción  forestal, que permite “meter animales a los 3 años de plantación y posibilita que comience a recuperarse la inversión” mientras se aguarda el crecimiento de las especies maderables. Observa que otro elemento que empuja los valores hacia arriba es la cercanía a una pastera o a aserraderos que, a su vez, aseguran la colocación rápida de la producción.



Igualmente hizo notar que “todavía sigue teniendo valor las tierras en Corrientes. A pesar de la mejor calidad que tienen las de misiones. Por ejemplo, un bañado en la vecina provincia puede comprarse a 700-800 dólares la hectárea. Sin embargo, por ese precio se puede adquirir un suelo 6, que tiene tosca, permite pasturas y tiene muy buen piso para el ganado”.   



En cambio, las inmobiliarias consultadas dieron cuenta que no hay interés de comprar tierras meramente por inversión. El interés tiene una directa relación con la intención de producir alimentos. Esta es la primera demanda. En segundo lugar, para forestar pero aún en este caso, vinculada a la ganadería.



(www.seispaginas.com o Semanario Seis Páginas edición Nº 48 versión Papel)

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