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EDITORIAL

Las complejidades de un año en el que se reacomoda la economía

Son apenas 10 grandes y manejan el 96% de las ventas al exterior. Más de la mitad de la cosecha de soja es exportada por Cargill, Noble Grain, ADM, Nidera y Bunge. No están vendiendo. “Es mejor especular con la inflación que invertir” dijo sin sonrojarse el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere. La impunidad es total. Habían pedido devaluación, la tuvieron pero no les alcanza. Y mientras tanto, los grandes medios concentrados y sus repetidoras a distancia apelan a cuanto título catástrofe es posible para infundir temor en la población. La desestabilización es sistemática.

Claro que hay culpas compartidas. El Gobierno tiene que convocar a un diálogo que serene, pero es muy difícil que esos sectores concentrados que intentaron quebrarlo ya en el 2008, se avengan ahora a formalizar algún acuerdo. Lo había advertido el vocero del grupo, el periodista Jorge Lanata, cuando dijo que o el Gobierno se avenía a esos grupos o era el caos. Y ciertamente no apuestan al diálogo.
Pero el Gobierno lo sabe. Debe gobernar con ese enorme impedimento para sostener la institucionalidad. También es cierto que está solo. La oposición política sólo persigue su caída. Otro tanto hacen los gremios. Sus dirigencias se han mantenido en gobiernos dictatoriales y democráticos. A estos últimos les hicieron la vida imposible. A poco de asumir Alfonsín contabilizó 13 paros nacionales.
El mismo arco opositor que exigió la devaluación, ahora pone el grito en el cielo porque se devaluó. La exigencia actual es que tome deuda para pagar deuda, porque le han recortado las reservas al no liquidar los dólares de las exportaciones. Las maniobras están al rojo vivo. Los titulares de los medios concentrados ya no saben qué “catástrofe” subir a tapa. La última fue de nuevo los exámenes Pisa. Noticia vieja en realidad, a la que ahora se le agregó que los alumnos argentinos “no son felices” y la foto muestra a los chicos con las netbook que entregó el Gobierno.
La economía argentina está fuerte, hay reservas, actividad, empleo. Pero en la última semana, la pura especulación le puso un freno que nada tiene que ver con el dólar. Estará por verse si el Gobierno puede sortear también esta ola desestabilizadora.
Por lo pronto, el gobernador Maurice Closs llamó a la prudencia y al diálogo. Habló de culpas compartidas: del empecinamiento por pagar deuda con reservas; de las mentiras de los exportadores al Banco Central en cuanto a que liquidarían  sus dólares si se devaluaba. No lo hicieron “están sentados sobre 3.500-4.000 millones de dólares, es decir tienen la rentabilidad que decían no tener”.
Reivindicó su anticipación para sostener la paz y el crecimiento, cuando la asonada policial. Defendió el aumento impositivo para mantener la Provincia con sus parámetros positivos. “Si paro la obra pública se pierden 10 mil puestos de trabajo”, advirtió. Y dijo que toda devaluación supone un aumento de precios internos y un no acompañamiento lineal salarial para que sea efectiva y actúe positivamente en la economía. Hay que ser “prudente y cuidadoso” con compras e inversiones, porque este será un año “complejo” en el que es posible el diálogo en razón de que es “visagra”. Como se sabe, es el anterior al año político del 2015 de elecciones generales.  Y habló de un hecho incontrastable Misiones ha crecido: en población, infraestructura, comercio, industria, turismo, salud, educación.
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