SEGUINOS

POSADAS

Las diferencias entre sostener un proyecto político o responder a intereses personales

El almanaque se deshoja camino al Bicentenario y con él la memoria colectiva, la individual, comienza a desandar una introspección que muestre las raíces y una proyección que permita visualizar respuestas a interrogantes de desarrollo, de igualdad, de confraternidad. A lo largo de la historia los seres humanos se han puesto fechas bisagra para relanzar proyectos, identificar evoluciones. Pero acaso aquí no se haya podido planificar demasiado porque en el inicio del siglo XXI la Argentina se balanceó hacia un precipicio económico que arriesgaba la desintegración.

Apenas 10 años han transcurrido desde entonces. La Argentina se ha recuperado económicamente y debate dos modelos: el de la concentración versus el de la distribución. Debate enmarañado en una ley de medios, o en el uso de las reservas para pagar deuda, en las tres millones de netbook para los chicos de la secundaria, o en la asignación universal por hijo, pero debate al fin. En Misiones la historia que se está escribiendo es más clara, tiene perfiles más nítidos. Es un proyecto provincialista que lleva adelante la fuerza política en el poder, con una acción intensa y para la que no se quieren fisuras. Un proyecto que encuentra adhesiones en una parte de la oposición cuando se trata de políticas de Estado y que enfrenta la oposición por la oposición misma del sector que fue protagonista de la nefasta década de los ’90. De allí la enjundia con que se afrontan hasta comicios de limitado impacto.



Por caso, figuras del primer nivel hasta el último militante se encolumnaron detrás de los candidatos a las ramas activa y pasiva del Instituto de Previsión Social. No parece haber un oponente desafiante a la vista y sin embargo, las propuestas se redoblaron en una acción militante que quiere resultados más que contundentes. Que alejen, también las sombras que proyectan los paros docentes, porque tendrán baja adhesión, pero son paros al fin.



Hay un cuidado especial en ámbitos estratégicos de gestión por sostener las acciones de gobierno, sin sobresaltos. Así, y si bien no tuvo anuncios mediáticos, se puso en vigencia una resolución de la DGR que completa cerrojos contra la evasión y la elusión pero también contra la corrupción o el descuidismo. Obliga a transparentar el estado de revista de proveedores del Estado, ya que si bien la obligación de estar al día con los tributos siempre fue requisito insalvable, la nueva disposición impide escurrimientos de letra chica.


Claro que al momento de transparentar gestión no fue el gobierno el que salió a hacer declaraciones sino la oposición que integra una suerte de “alianza” en el Concejo. Pero la declamada intencionalidad de hacer las cosas bien duró lo que un lirio. Entre gallos y mediasnoches la presidenta del Concejo Deliberante concedió a sus “amigos” la excepción de la ordenanza que ella misma había propiciado prohibiendo edificios de gran altura en inmediaciones de la Costanera. Como si esto fuera poco también se ha permitido levantar ese centro oncológico en una zona definida como residencial –igualmente por ordenanza-. La transparencia que embarró el amiguismo terminó finalmente sepultada por el vicepresidente segundo del cuerpo Hernán Damiani, quien sin sonrojarse presentó un proyecto para que se pavimente la calle que discurre frente a su casa.  Argumentó que “era hora que el municipio se haga cargo de esa zona, porque todo lo hicieron hasta ahora los vecinos”. Como si se tratara de algo inédito. Cuántos vecinos no querrían entonces tener un edil en el Concejo. No para que se ocupe de la ciudad sino de un sector del barrio –ése en el que reside-.



 


También fue de patas cortas la transparencia pregonada por el ex gobernador, ex presidente, ex diputado nacional, ex senador, devenido, otra vez en diputado nacional. Pruebas al canto: eligió la revista Hombres para presentarse como un “play boy” y asegurar que, en su gestión Misiones, era casi un paraíso. Sin preguntas periodísticas de por medio, lejos de transparentar, ocultó el quiebre provincial, la abultadísima y pesada deuda histórica que presionará a Misiones y sus habitantes hasta el 2032. Con semejante herencia sólo puede continuarse con la pizza y el champán de un sector al que sólo preocupan sus intereses económicos –fundamentalmente la imposición de impuestos o de aranceles-. Porque en realidad experimenta profundas disidencias en función de las apetencias personales de poder. Todos quieren ser Presidentes –Duhalde, De Narváez, Macri, hasta Puerta- y ahora están en la pelea interna.



 



 




 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Descargar Semanario Seis Páginas