SEGUINOS

EDITORIAL

Las particularidades ignoradas y las demoras en efectivizar compromisos

Misiones volvió a apostar al restañamiento de las heridas que deja una política económica nacional que no contempla las particularidades regionales y mucho menos la singularidad fronteriza de esta Provincia. Lo hizo con sus recursos, con la buena voluntad de su empresariado, con el acompañamiento de la gente, con el apoyo hasta del más pequeño productor de la agricultura familiar.

Así transitó el último tramo del primer trimestre del año, que finalizó muy complicado por la inflación y los aumentos tarifarios que siguen adelgazando bolsillos. De todos modos, la Provincia pagó haberes de activos y jubilados, adicionales docentes, y permitió que en la Semana Santa las familias de esas personas pudieran volcarse a los comercios para elaborar las comidas tradicionales. En algo se mitigaba la retracción experimentada a nivel local y provincial por imperio de las asimetrías. Otro tanto habría de provenir del turismo que llegó merced al fin de semana extra largo.

Puede decirse que Misiones hizo todos los deberes, pero el derrame del Pacto Fiscal en ésta como en las demás provincias que lo firmaron con la Nación, se hace esperar. Y de nada sirven particulares mediciones de la pobreza de parte de un Indec nuevamente puesto en entredicho. Ni las maniobras de los voceros del oficialismo nacional que pretenden endilgar un presunto aumento de la pobreza en Posadas al gobierno “kirchnerista” que conduce los destinos de la capital misionera en los últimos años.

Si acaso se pudiera confiar en estas mediciones y la pobreza hubiera aumentado, no debiera ser novedad para el Gobierno de la Nación, habida cuenta las mil y una vez que Misiones llamó la atención sobre el impacto negativo en la economía provincial que producía una política económica nacional que no distinguía sus particularidades -90% de sus límites hacen frontera con Paraguay y Brasil-. Lo hicieron saber Gobierno, empresarios, comerciantes, legisladores nacionales (obviamente no los representantes por Cambiemos).

Y a excepción del ITC Diferenciado de efímera existencia, no hubo respuestas que contemplaran la situación. Las demoras en los envíos de las remesas nacionales se hicieron constantes, en estos años, y Misiones salió a enfrentar esta desfinanciación con sus recursos y mediante una administración austera y ordenada. Que inclusive le ha permitido declinar del ajuste tarifario ante el aumento del precio de la energía a nivel mayorista.

Todas estas cuestiones sin embargo, necesitan de las comprometidas contrapartidas de Nación. Que tardan en llegar, a pesar de que las últimas “rebeldías” de un par de Provincias parecen haber acelerado la decisión de emitir un bono para pagar compensaciones que se adeudan a todos los Estados provinciales firmantes del Pacto Fiscal. La Pampa de Carlos Verna y La Rioja de Sergio Casas empezaron a hacer sonar las alarmas, porque el acuerdo bien podría desmoronarse. De hecho, la gobernadora María Eugenia Vidal no ha retirado todavía su reclamo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuestión que ha sido una de las centrales en el Pacto Nación-Provincias, ya que supone un multimillonario resarcimiento por los años en que estuvo congelado el Fondo del Conurbano Bonaerense.

Es de esperar que no la paralice alguna “desconfianza” al estilo de Juan José Aranguren, que no repatría su dinero colocado en el exterior porque no confía en la Argentina. O sea no confía en el gobierno nacional que él mismo integra. Los funcionarios del Ejecutivo nacional y hasta el mismo presidente Mauricio Macri no consideran que sea un ilícito tener dinero en el exterior. Dinero por el que no se tributan impuestos argentinos.