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Las pasteras en Misiones quedan en manos de capital extranjero

Primero se trajo a la provincia, capital extranjero. Concretamente la gigantesca Arauco de Chile para una inversión multimillonaria para la incipiente foresto industria. Corría el año 1996. Poco después, la decisión de privatizar Papel Misionero, de modo de quitarle al Estado provincial la empresa testigo que podía oficiar de reguladora del mercado, fundamentalmente a favor de los pequeños y medianos plantadores. Ahora, la incapacidad de los trabajadores de sostener la disfuncional ex CPP pone la tercera pastera existente en misiones en manos de capitales de origen taiwanés que están fabricando en el país, papel tisué. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº109.

Una subsidiaria de la empresa Samseng, con sede en Capital Federal, pero plata fabril en el Parque Industrial de Pilar, LyT compró en la segunda quincena de diciembre último, la planta de Puerto Piray. Samseng fue acusada en el 2007 de ser principal contaminador del río Luján, siendo multada por la Provincia de Buenos Aires.



Misiones ha venido trazando un perfil provincialista, defensor de sus recursos naturales y de la preservación y resguardo en manos del Estado –es decir del conjunto de la sociedad- del poder de decisión y contralor del uso, explotación de esa riqueza que por su misma caracterización es de todos.



Pero, al mismo tiempo, Misiones escribe una historia que debe remontar azarosas “herencias”. Principalmente la de la década del ’90 que pretendió pulverizar lo mejor del movimiento provincialista que a mediados del siglo XX, recuperó la condición de Estado que había tenido en los inicios de la nacionalidad y perdido a manos de dirigentes que también querían un país, una provincia, para unos pocos.




La historia de Papel Misionero grafica como ninguna la frustración de las mejores aspiraciones propuestas por sus fundadores. Porque fue una empresa insignia del emprendurismo de Misiones, creada y sostenida por el Estado para oficiar de testigo en lo que por entonces era una foresto industria incipiente. En la década de los ’90, cuando el país y la provincia estaban condenados al achique, se decidió su pase a manos privadas, a precio de remate. Dineros que para colmo de males se volatilizaron.




Hoy sus propietarios están en Estados Unidos: un grupo de jubilados de aquel país que obtienen en estas tierras su rentabilidad de una empresa que, en rigor de verdad, nunca dio pérdidas. Fue vendida dando ganancias, mal que le pese al mentor del achique provincial, el ex gobernador Ramón Puerta.



El mismo que viajó a Chile para ofrecer parte de las feraces tierras provinciales a la poderosa Arauco, que compró grandes extensiones con una inversión de 800 millones de dólares y que tampoco nunca tuvo pérdidas. El negocio fue y es redondo, inclusive a pesar de crisis internacionales como las del 2008-2009. La exitosa performance le ha posibilitado, inclusive, una expansión que lleva a disponer hoy de algo más de 200 mil hectáreas.




De hecho, en su presentación vía Internet da cuenta que en la actualidad su patrimonio es de 256.000 hectáreas, de las cuales un 44% corresponde a Bosques Nativos y otros usos; otro 50% se comprende de plantaciones de Pino Taeda -en su mayor parte-, Araucarias y Eucaliptos; y el 6% restante son áreas forestables y reforestables. La gran participación porcentual de áreas naturales refleja, en el marco de los intereses de Alto Paraná,” la protección del medio ambiente como materia fundamental de su política de responsabilidad empresaria”, consigna.




Una venta después de la ley 



A este panorama extranjerizante se suma ahora la reciente venta a la empresa LyT, cuyo socio-gerente Gustavo García Battle dijo a la prensa haber reunido experiencia misionera con un desempeño anterior en Papel Misionero. Esta firma es considerada subsidiaria de la que poseen los hermanos Tm y Tim Kim, originarios de Taiwan y propietarios de Samseng, con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y planta fabril en Pilar para l fabricación de las líneas Elegante y NewDicha, entre otras marcas.




En su breve paso por Misiones, para la firma de compra a la Cooperativa de Trabajo de Puerto Piray que sostuvo contra viento y marea y un aporte de 3 millones de pesos que le otorgó el Estado misionero y todavía no pudo devolver, anunció inversiones por unos 15 millones de pesos. De inmediato 9 millones para la puesta en marcha de la vieja planta, de los cuales 7 millones serán parte de la indemnización y salarios caídos que nunca habían cobrado los trabajadores tras el quiebre de Benfide.



Ahora bien, esta transacción se realizó el 22 de diciembre y la planta comenzaría a trabajar en l primera quincena de este mes de enero. Es decir pasó a manos de quienes serían testaferros de una firma extranjera, cuando ya estaba vigente la ley de extranjería de la tierra que, si bien aún no fue reglamentada, sí se publicó en el Boletín Oficial y por lo tanto está en vigencia.




La pregunta del millón es si esta situación fue advertida. Si se encuadra o no en la nueva norma que ha contado también con el respaldo de los legisladores de Misiones que de hecho reivindican el mantenimiento de áreas estratégicas en manos del Estado. En todo caso con uso de explotación sujeto a controles del mismo poder provincial.



Más información en: http://www.seispaginas.com/pdf/seispaginas_109.pdf

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