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EDITORIAL

Las turbulencias nacionales y la serenidad provincial, en el camino al segundo semestre

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La última semana fue de una gran turbulencia en los mercados y generó preocupaciones en los ciudadanos de a pie. Más aún cuando hasta desde el exterior llegaron señales que llamaban la atención sobre la volatilidad de los mercados. La calificadora Moody’s advirtió que existe una “mayor percepción de riesgo” para activos argentinos y una eventual complicación crediticia. Las medidas adoptadas para enfrentar la crisis son más de lo mismo y resulta difícil imaginar cuáles los resultados que se obtendrán a la postre.

Como ha sido una constante en los últimos tiempos, Misiones vivía por esas horas un momento de serenidad, con la apertura del nuevo período de sesiones ordinarias del Parlamento y un mensaje sobrio del Gobernador. Que inclusive había destacado la mejora de la calificación de Moody’s en cuando a la Provincia y al hecho de ser Misiones “plenamente confiable para invertir”.

Hugo Passalacqua detalló entonces lo realizado, los acuerdos con Nación y el cumplimiento por parte de la Provincia del Consenso Fiscal. Tanto como la persistencia en las metas de mejora de calidad de vida de la población, el mantenimiento de la búsqueda de mayor industrialización y una producción con precios acordes. Inclusive hasta se detuvo en advertir que no se apoyará la desregulación del precio de la yerba mate, de lo que mucho se vino hablando desde Nación.

En medio de la zozobra que iba en crecimiento a nivel nacional, su mensaje a los legisladores de la Cámara de Representantes ofició de aliviador de tensiones. Y ayudó a renovar cautas esperanzas en los misioneros en general, en cuanto a las perspectivas para lo que resta de este año.

Sin dudas, la disminución de la mortalidad infantil fue una de las buenas nuevas conocidas, en el contexto de la descripción de la política llevada adelante en materia de salud pública, a la que el Gobernador no dudó de calificar como “orgullo de los misioneros”.

Los rumbos están trazados entonces, sólo resta ver ahora cómo se conducirá el contexto nacional que insiste en enjugar errores en las buenas administraciones provinciales. Y no les debe resultar sencillo a los gobernadores seguir saliendo a los medios para tratar de sostener posiciones de la Nación que no han sido adoptadas, precisamente, teniendo en cuenta los requerimientos de las personas que viven lejos de la Capital Federal y mucho menos de sus economías regionales.

Habrá que ver, inclusive, que este mayor ajuste que previó la Nación para enfrentar la escalada del dólar –al que primero dejó hacer y luego “frenó en seco”- significará que se destinarán 30 mil millones de pesos menos para infraestructura, según anticipó el mismo ministro de Finanzas Nicolás Dujovne, señalando que de tal modo se proponen “cumplir con las nuevas metas fiscales”.

Porque una cosa es el discurso oficial, y en términos generales, otra es la realidad de los hechos. Desde la perspectiva de la Nación, traducida localmente por el legislador de esa fuerza política, Luis Pastori, las Provincias están “recibiendo más recursos”. Pero quien lee bien los números aprecia que esa afirmación sólo puede remitirse a la Provincia de Buenos Aires que recibió 40 mil millones más y a la ciudad autónoma de Buenos Aires, que también se logró generosas remesas de la Nación, con el argumento de la transferencia de la Policía Federal a ese distrito.

La pregunta entonces es: ¿quién o quiénes serán los que verán mermar los recursos de las inversiones previstas para obras públicas? El último “recorte” que se le ocurrió al Ministerio de Agroindustria, fue quitar a las Provincias –entre ellas Misiones- agentes y técnicos de la agricultura familiar que realizaban trabajos bien concretos en las chacras misioneras, con los colonos más pequeños. La técnica del ajuste es sencilla: se despide a trabajadores y ya está.